El resurgimiento de Remedios

Más de cien obras entre inversiones, reparaciones, mantenimiento y conservaciones se ejecutan en esta ciudad villaclareña por sus 500 años

Autor:

Nelson García Santos

REMEDIOS, Villa Clara.— El tiempo apremia. Al doblar de la esquina está el 24 de junio, fecha en que se celebrarán los 500 años de la fundación de esta ciudad, una motivación especialísima para los remedianos y demás villaclareños, porque fueron aquellos los fundadores de Santa Clara y a partir de ese momento, la región central empezó a alcanzar mayor prominencia.

En las instalaciones en reconstrucción  se nota el incesante ajetreo, que aflora también en el asfaltado de las calles, avenidas, reparación de viviendas, fachadas, alumbrado público y en paradas de ómnibus arregladas con una imagen al estilo colonial.

La ansiedad surge, a veces, en las conversaciones con los transeúntes por temor a que resulte imposible terminar todas las labores para la fecha, aunque según autoridades gubernamentales, las previstas se concluirán. También argumentan que algunas serán terminadas posteriormente a la celebración. En definitiva, son más de cien obras entre inversiones, reparaciones, mantenimiento y conservaciones, lo cual confirma, a las claras, que la fisonomía de Remedios cambiará inexorablemente.

En el Centro histórico, Monumento Nacional, se trabaja en la ejecución de los hoteles Camino del Príncipe de 27 habitaciones y El Real, de diez, y en el museo consagrado al destacado músico cubano Alejandro García Caturla, nacido aquí.

Otra de las edificaciones más añejas de la localidad se somete a una reparación capital para reinstalar allí un complejo cultural llamado La Tertulia, mientras también remozan la iglesia Nuestra Señora del Buen Viaje, y renuevan el parque, flanqueado por bellos flamboyanes.

El incesante ir y venir de los involucrados en las construcciones caracteriza la vida acá, por estos días en que también trabajan en la reparación de la cafetería El Lovre, el centro recreativo El Güije y la taberna El Parrandero, que contará con una cava, y en la construcción de un restaurante en el emblemático hotel Mascotte, en el cual, en 1899, se reunieron el Generalísimo Máximo Gómez y el norteamericano Robert Porter para discutir acerca del licenciamiento del Ejército Libertador.

Para la tribuna de la calle, casi todo parece poco para el festejo del medio milenio, y resulta bueno que así ocurra porque se justifica en ese apego nato de los remedianos por su villa.

Remedios resurge para su medio milenio, erguida como siempre desde aquel día de 1515 en que Vasco Porcallo de Figueroa llegó para levantar un pueblo, arraigado a su rica y vasta historia.

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