La boleta de una vida

No todos los estudiantes de 12 grado que aspiran a ingresar en la Universidad están preparados para realizar una elección profesional responsable. Así lo demuestra, como tendencia, una reveladora indagación aplicada

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Fabián, Alejandra, María, Jorge o Yunisleidys, el nombre no importa, sino su mayor desvelo como estudiantes en estos últimos meses, cuando estuvieron ante la disyuntiva de llenar las boletas de solicitud para una carrera universitaria y prepararse para asumir las pruebas de ingreso a la Educación Superior, que con Matemática se inician este lunes.

¿Cómo calificar el período de la elección profesional? ¿Cuáles son las motivaciones de los estudiantes de 12 grado, y qué aspectos inciden durante la toma de decisiones? ¿Conocen las carreras que se estudian en las universidades? ¿Están preparados para realizar una elección profesional responsable? ¿Influye la familia en el camino seleccionado por el joven?

La máster en Psicología Educativa, Annia Almeyda, realiza acciones de orientación profesional con estudiantes de Preuniversitario.

Son esas algunas de las incógnitas que guiaron el diálogo de JR con la máster en Psicología Educativa y profesora de la Universidad de La Habana, Annia Almeyda Vázquez, quien comparte con nuestros lectores los resultados preliminares de su tesis doctoral, que tiene como propósito crear un programa de orientación profesional para la elección profesional responsable de los jóvenes que aspiran a ingresar a la Educación Superior.

Fueron 1 662 estudiantes de 15 centros del nivel medio superior, de los 36 que existen en La Habana, los que aportaron sus vivencias a la indagación, fundamentalmente mediante la técnica del cuestionario. Los resultados obtenidos se deben también al trabajo en equipo de un grupo de alumnos de segundo y quinto años, de  la Facultad de Psicología durante el curso 2013-2014.

La especialista precisó que el cuestionario aplicado permitió explorar datos sociodemográficos y la situación personal del educando frente al proceso de elección profesional, así como profundiza en aspectos relativos a la carrera de preferencia y a la preparación recibida para ingresar en la Universidad.

Un período sensible

El proceso de elección profesional es un período sensible de formación de la identidad profesional y de toma de decisión al que se enfrentan los estudiantes que culminan la enseñanza preuniversitaria, pues deben decidir su camino en el futuro: ingresar a la Universidad, comenzar a laborar en el sector estatal o no estatal, alternar el estudio con el trabajo, entre otras opciones.

Así definió Almeyda Vázquez este importante paso, quien agregó que está condicionado por factores sociales —la familia, el propio centro docente, el lugar de residencia, entre otros— e individuales —las expectativas de futuro, aspiraciones en la vida y la motivación profesional— que median la elección del estudiante.

Al preguntarle sobre las expectativas de futuro de los jóvenes al concluir sus estudios medios superiores, refirió que la primera opción es la de ingresar a la Educación Superior, con un 64,3 por ciento, lo cual corresponde a una cantidad de 1 044 estudiantes de los escogidos en la muestra. En segundo lugar, 373 educandos aspiran a ingresar a la Universidad y comenzar a trabajar al mismo tiempo. Un 4,1 por ciento de los encuestados dijo pensar en la salida del país como opción. El resto de las opciones fueron señaladas por los encuestados en rangos cercanos al uno por ciento. (Ver gráfico 1)

«Son varios los argumentos expresados por los jóvenes que explican por qué eligen cada una de estas opciones. En el caso de los que desean ingresar a la Universidad luego de finalizados sus estudios, encontramos que lo hacen con el fin de superarse, de ser un profesional y de continuar sus estudios.

«Algunos alegan haberlo decidido así, ya que esta opción les va a permitir ser alguien importante en la vida. Otro grupo afirma que ingresar a la Universidad les va a permitir estudiar la carrera que siempre han soñado, que les gusta, o que tendrán, en fin, un título universitario», explicó.

La Psicóloga agregó que un 11,9 por ciento de la muestra arguye otras razones, como tener un mejor futuro económico, continuar con la tradición de su familia, la necesidad de tener una preparación profesional adecuada debido a las condiciones socioeconómicas del país y ampliar sus conocimientos.

«En resumen, podemos decir que la mayoría de quienes prefirieron como expectativa entrar a la Universidad conceden gran importancia a lo que significa tener un título y a la preparación que brindan los estudios superiores, lo que les permite llegar a ser personas preparadas y útiles para la sociedad.

«Relacionan el poseer un título universitario con un nivel escolar alto para lograr un buen trabajo y una posición social elevada, además de la importancia que le concede la familia, porque es un orgullo para esta el hecho de que cursen estudios superiores».

Apuntó que en el caso de los 373 estudiantes que quieren estar en la Universidad y al mismo tiempo trabajar, sus argumentos se mueven entre el deseo de seguir superándose y la posibilidad de independizarse económicamente y ayudar a su familia.

«Una buena parte de los educandos mantienen estas razones como divisa, sobre todo a partir de necesidades económicas que su familia pueda presentar, incluido el hecho de que esta no cuente con las posibilidades materiales necesarias para mantener al joven durante los cinco años de su carrera».

—¿Conocen los estudiantes cuáles son las carreras que se estudian en la Educación Superior?

—Al valorar el conocimiento básico que tienen los alumnos respecto a las carreras por las que desean optar en primera opción, se tuvieron en cuenta aspectos como: Universidad donde se estudia la especialidad elegida, asignaturas básicas impartidas, opciones de ubicación laboral luego de finalizados los estudios, utilidad social de la profesión y cualidades que caracterizan a quienes se de-sempeñan en la carrera (Ver gráfico 2).

«La evaluación de estos elementos se llevó a cabo a través de preguntas abiertas. Un 49,6 por ciento de la muestra que tiene definida su primera opción de carrera, conoce la Universidad donde se estudia. No sucede lo mismo con las asignaturas básicas o plan de estudios, pues la mayoría de los alumnos responde que no sabe. Por tanto, un 39,5 por ciento de los estudiantes no conocen ni siquiera una de las asignaturas básicas de la carrera seleccionada.

«Respecto a las opciones de ubicación laboral, hallamos que el porcentaje mayor de sujetos (34,6 por ciento) no tiene conocimiento sobre el tema; ocurre lo mismo cuando se les interrogó sobre la utilidad social de la profesión y las cualidades que caracterizan al profesional de la carrera seleccionada, con 33,8 y 30 por ciento, respectivamente.

«Como tendencia, los estudiantes que integran la muestra desconocen los elementos básicos y esenciales de las carreras elegidas en primera opción, lo que demuestra que no cuentan con las herramientas para hacerlo de una manera responsable, cuando esta es una decisión que los marca muchas veces para toda su vida».

—¿Qué influencia tienen factores sociales y subjetivos en el proceso de la elección profesional?

—La percepción del joven sobre los elementos que median su elección profesional es imprescindible para que esta sea responsable, pues a partir de una reflexión crítica sobre el tema puede llegar a tomar conciencia de cuáles son los factores que están influyendo en su decisión, y así asumir una posición activa frente a ese proceso. (Ver gráfico 3)

«El 25,9 por ciento de los estudiantes percibe que existe mucha influencia  de los factores sociales a la hora de elegir la profesión futura, mientras que un 20,4 expresa no percibir ninguna en el paso que están dando. Por otro lado, un 21,1 percibe una mediana influencia.

«Entre los factores sociales  que más contribuyen en la elección profesional, según los resultados de la indagación, está la opinión de los padres o familiares más cercanos con respecto a las diferentes opciones de carrera.

En este proceso muchas son las formas en las que se expresa la influencia de la familia, que en no pocas ocasiones puede limitar el desarrollo del joven cuando se suplanta la responsabilidad de disponer de su propio camino.

«Existen varios elementos que evidencian estas razones. Por ejemplo, el nivel de escolaridad se relaciona con las expectativas respecto al futuro de sus hijos, y estas condicionan las exigencias presentes en la educación de sus retoños.

«Las ideas de los padres sobre las diferentes carreras y profesiones influyen en el resultado, pues algunos asumen una actitud a favor o en contra del estudio de determinadas carreras, en función de sus beneficios económicos o si tienen posibilidades en el mercado laboral, por ejemplo.

«Las experiencias adquiridas durante la infancia y la adolescencia, desde el medio familiar, repercuten en estas decisiones, pues desde que el joven es pequeño esa institución comienza a actuar como modelo que muestra un modo particular de relacionarse con el trabajo.

«De esta forma, el niño percibe o no el disfrute de sus padres con su trabajo, la forma en que hablan de él, si son o no responsables, aprenden sobre las profesiones de ellos a través del intercambio en sus contextos laborales. Aunque a veces no se den cuenta, los padres están educando, aun allí cuando no se lo proponen de forma consciente.

«Otro factor de influencia son los beneficios económicos derivados del ejercicio de la profesión, las oportunidades laborales y la cantidad de plazas ofertadas. En cambio, la opinión de los amigos  y las necesidades del país sobre determinadas carreras no lo perciben como algo de gran ayuda en su selección de futuro.

«Estos resultados están relacionados con las particularidades del período etario en el que se insertan estos estudiantes. En el caso de la influencia de la opinión de los amigos, la cual perciben casi nula, pudimos comprobar que como resultado del desarrollo de la capacidad de autodeterminación y la necesidad de independencia, el joven tiende a tomar decisiones de forma relativamente independiente a los criterios de su grupo de iguales, siendo capaz de enfrentarse abiertamente a determinados criterios si los considera inadecuados.

«Influyen de manera significativa en la elección factores subjetivos como la vocación, el gusto o preferencia por la carrera, las habilidades, aptitudes y características personales, los resultados académicos, las aspiraciones y deseos futuros, además del conocimiento acerca de las opciones».

—¿Están preparados los estudiantes de 12 grado para realizar una elección profesional responsable?

—Como hemos apuntado, la decisión del joven de seguir sus estudios en la Universidad está mediada por la relación entre factores sociales e individuales, lo que en última instancia condicionará su preparación para hacer una elección responsable. Vale apuntar que una condición básica con que debe cumplir el joven, en aras de realizar una buena selección, es tener conocimiento de los principales requisitos para ingresar a la Educación Superior.

«Según los resultados de la indagación, el 72,4 por ciento de los encuestados conoce esos requisitos, mientras un 27,6 no. Esta diferencia es significativa, sin embargo, no queremos dejar de mencionar lo alarmante que pueden ser estas cifras, cuando se aproxima la hora de tomar una decisión profesional.

«Otra de las condiciones que debe cumplir el joven es el hecho de tener conciencia de la importancia que tiene este proceso  para el futuro, así como las implicaciones negativas que pueden derivarse de una decisión desacertada.

«Por suerte, un 97,5 por ciento de los estudiantes de nuestro sondeo le conceden un alto nivel  a este momento, pues aseguran que está vinculado a lo que se dedicarán profesionalmente durante toda su vida, al igual que la posición social y económica que ocuparán en el contexto donde se inserten.

«Solo un 0,6 por ciento de la muestra expresa no saber si este momento de elección tiene o no un nivel de importancia significativo, desconociendo el valor de este momento en su vida, por lo que no lo enfrentan de manera adecuada.

«Por otro lado, un 1,9 por ciento de los educandos expresa no darle importancia a este momento de decisión, por lo que podemos predecir que esta consideración marcará la manera en que se enfrentarán al proceso, siendo su preparación la menos correcta.

«Tener conciencia de la preparación que se tiene para elegir acertadamente la futura profesión es otro requisito imprescindible, de modo que el joven pueda valorar si necesita ayuda para enfrentar responsablemente este proceso. En el caso de los estudiantes que aspiran a la Universidad, encontramos que el mayor porcentaje se perciben como Preparados y Muy preparados.

«Sin embargo, estos resultados resultan contradictorios si son comparados con el conocimiento básico real que poseen los estudiantes respecto a las carreras de su preferencia, aspecto analizado con anterioridad, y donde hallamos que la gran mayoría de la muestra desconoce los aspectos básicos de la carrera elegida por ellos en primera opción.

«Por ello, podemos concluir que existe un buen número de educandos que no posee una reflexión demasiado crítica respecto a su preparación para tomar una decisión, lo cual puede dificultar que la elección profesional sea totalmente responsable, debido a que esta falta de criticidad puede impedir que busquen la ayuda necesaria para enfrentarse a este proceso de la forma más exitosa posible.

«Cuando analizamos las razones de por qué los estudiantes se ubican en estos niveles de preparación, encontramos que la mayoría de los argumentos están basados en el vínculo afectivo positivo que han establecido con las carreras elegidas en primera opción, sin que realmente medie un conocimiento real sobre los aspectos básicos de estas, lo que refuerza lo planteado con anterioridad.

«Igualmente existe un grupo de estudiantes que expresa no sentirse del todo seguro para enfrentarse a este momento, no sabiendo aún qué opciones de carrera elegir y reconocen así la necesidad de recibir ayuda y orientación en este sentido.

«A pesar de que la mayoría de los educandos declara estar preparado para hacer una elección profesional responsable, más del 50 por ciento percibe la necesidad de algún tipo de ayuda para elegir su carrera, lo que refuerza aún más la idea de que existe una insuficiente toma de conciencia y de valoración crítica respecto a su situación personal.

«En fin, como tendencia el estudio revela que los estudiantes de 12 grado que aspiran a ingresar a la Universidad no están preparados para realizar una elección profesional responsable. Y no podemos olvidar que esta se considera una competencia genérica que garantiza la calidad de las decisiones profesionales y, por tanto, de la inserción eficiente en los estudios universitarios.

«Para que la realización de la elección profesional se constituya en un acto responsable, es necesario que este se sostenga en un adecuado desarrollo de la autodeterminación de los jóvenes durante el proceso de toma de decisión. Por ello tenemos que perfeccionar aun más las estrategias de orientación profesional en el nivel de enseñanza preuniversitaria para garantizar la calidad de acceso y permanencia a la Educación Superior».

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