Los días intensos que preceden al desfile

Jóvenes de todos los sectores de la producción y los servicios, junto a estudiantes de diferentes niveles de enseñanza, se alistan para el desfile del Primero de Mayo

Autores:

Yahily Hernández Porto
Lisandra Gómez Guerra

Ya Cuba toda se alista para la marcha del próximo viernes. Cerca de 3 000 jóvenes espirituanos cerrarán el desfile del Primero de Mayo en la Plaza Mayor General Serafín Sánchez Valdivia, de la ciudad del Yayabo.

De acuerdo con Alexander Francisco Hernández, jefe del Departamento Ideológico del Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) en Sancti Spíritus, la convocatoria para participar en la gran fiesta del proletariado se ha llevado a los centros educacionales de la Enseñanza Media y Superior, así como a los integrantes de los movimientos juveniles, los secretarios generales de los comités de base del territorio y quienes fungen como cuadros de la Juventud.

A juicio de Francisco Hernández, son muchísimas las motivaciones que llenan de júbilo a los asistentes a la cita, sobre todo, por la realización en el próximo mes de julio del X Congreso de la UJC.

Los preparativos

Colores, papeles de diferentes tamaños, pinceles, ideas que van y vienen como vendavales en uno de los locales de la escuela primaria José Martí, de la ciudad de Sancti Spíritus, delatan los preparativos de una gran fiesta. La alegría y el entusiasmo propio de las más jóvenes generaciones también acompañan el quehacer de dos instructores de arte, quienes desde hace varios días asumen la responsabilidad de diseñar y elaborar iniciativas que identificarán no solo a ese centro, sino a distintos bloques en el desfile del Primero de Mayo en la provincia.

Justamente, uno de los encargados de todo ese proceso creativo, antesala de la gran cita, es Emilio Toledo Mirabal, un joven que no solo imparte clases en ese plantel, sino que dirige en Sancti Spíritus al resto de los instructores de arte de la brigada José Martí.

«Históricamente para mí ha sido un orgullo participar. Primero lo hacía como estudiante. Luego llegó mi etapa laboral. Me gusta vivirlo como una fiesta masiva de pueblo.

«Un desfile del Primero de Mayo no puede pensarse sin los jóvenes, porque somos el futuro del país y de nosotros depende la continuidad histórica. Nuestra asistencia será otra muestra del Sí por Cuba, no como una más, sino con una trascendencia mayor porque compartimos con el resto de los grupos etarios bajo una misma causa: apoyar a la Revolución».

Como la caballería de Agramonte

Jóvenes de todos los sectores de la producción y los servicios, junto a estudiantes de diferentes niveles de enseñanza, se alistan para protagonizar un Primero de Mayo gigante en Camagüey, informó Yulian León Rondón, miembro del Secretariado de la CTC en esta provincia.

Dijo que el desfile en la Plaza de la Revolución Ignacio Agramonte y Loynaz concluirá con un bloque integrado por más de dos mil jóvenes, seguidos por una caballería de cien jinetes.

«En todos los municipios agramontinos los jóvenes serán los principales actores de ese gran jolgorio. Será una marcha por nuestra historia, por nuestras raíces y por lo que significa Cuba para el mundo y para Latinoamérica», agregó León Rondón.

Significó que también estarán desfilando en el primer bloque los más de 15 000 trabajadores de la Salud y, muy especialmente, los médicos que enfrentaron el ébola en África. «Once médicos camagüeyanos combatieron esta enfermedad. Ellos estarán en cada uno de sus municipios liderando la jornada, junto a su pueblo que los admira y respeta».

Es una convocatoria juvenil extensiva a toda Cuba, en la que los jóvenes brillarán junto a la bandera de la estrella solitaria, valoró el dirigente sindical.

Los 15 de una tradición especial

Todos los años tiene lugar también en tierras agramontinas  el desfile infantil por el Primero de Mayo, una tradición  que celebró sus 15 años este fin de semana.

Justo en el popular Casino Campestre —parque urbano más grande del país—, cientos de «mambisitos del siglo XXI», barbudos, enfermeras, campesinos, constructores, maestros, médicos, deportistas, peloteros y bailarinas tomaron prestados los uniformes de sus padres, sus tíos y vecinos,  para darle vida a una fiesta obrera entre pioneros.

«Yo cogí el uniforme de mami —expresó Gladis, alumna de 11 años que se vistió de enfermera— y mi abuelita me lo arregló para desfilar».

Pedrito, en cambio, integró una conga camagüeyana. «Los niños de la escuela me apoyaron y formamos tremendo piquete en el que bailaron todos los pioneros y maestros», dijo el jovencito, quien ahora se prepara para desfilar también el Primero de Mayo, junto a los de su familia.

Marí, quien con sus diez añitos fue vestida de bailarina, andaba muy ataviada, junto a los niños que, disfrazados de payasitos, decían bromas.

Y es que se celebraron los 15 años de una iniciativa especial, con derroche de alegría, y los niños se sintieron motivados por la historia de su Patria. Así los pioneros conocen lo que es un desfile y aprenden a amar desde pequeños la tradición que mueve a Cuba el primer día del quinto mes del almanaque.

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