La bendición del agua en Ciego de Ávila

Durante casi tres horas, de ellas una bajo la lluvia, el pueblo de Ciego de Ávila desfiló en saludo al Primero de Mayo y el definitivo regreso de los Cinco a la patria

Autor:

Luis Raúl Vázquez Muñoz

CIEGO DE ÁVILA.- ¿Qué tiene este pueblo, que sabe –sin que nadie se lo diga- cuando son los momentos de poner el pie firme? ¿Qué tiene esta Revolución, qué tiene este país, que no se doblega y lo hace saber en el instante preciso? Con tantas vicisitudes, con tantos años de Período Especial, ¿por qué las esencias de una idea se mantienen?

Estas interrogantes son válidas cuando en el mismo comienzo del desfile del Primero de Mayo, en Ciego de Ávila se abrieron los cielos y comenzó a caer el primer aguacero de la primavera.

La ciudad amaneció con el cielo plomizo y bajo los pronósticos de una lluvia inminente. Para mayor precisión en los anuncios, en la noche cayeron varios aguaceros, y a las 7: 00 a.m. una gruesa cortina de nubes apareció en el sur. Justo, cuando comenzaba el discurso de apertura, se inició la lluvia.

Y ahí comenzó también la rebelión contra los instintos. Contra el frío, la sensación del agua ensopando el cuerpo y la molestia de los ojos mojados. La insurgencia contra los deseos de guarecerse, de ponerse a salvo en los portales, de prevenir el catarro insoportable combinado con los peligros de la neumonía.

Nadie o muy pocos se movieron de la marcha. Un río de pueblo, que durante tres horas pasó por la plaza Mayor General Máximo Gómez Báez, con la lluvia o bien mojado cuando esta cesó a la hora de haberse declarado.

El desfile en Ciego de Ávila lo abrieron los deportistas con el equipo de pelota, ganador de la última Serie Nacional. Le siguieron el bloque de la Salud Pública, que contó con una representación de los profesionales que viajaron a África a enfrentar la epidemia del ébola.

La marcha fue cerrada por los representantes de los trabajadores de la defensa. Y las preguntas del comienzo de esa nota persistían. Conectada con ese desafío o, mejor dicho, esa bendición del agua que sacó las mejores esencias de un pueblo, la Controladora General de la República de Cuba, Gladys Bejerano Portela, destacó a la prensa la posición frente a la naturaleza.

«Este desafío a la lluvia es una prueba más de que este pueblo sabe identificar los momentos decisivos, en los que no se puede fallar –explicó-. Y este Primero de Mayo era el del regreso de los Cinco, nuestra gran bienvenida a ellos, y un apoyo más a la Revolución, al triunfo en la Cumbre de Panamá y de apoyo al discurso del presidente Raúl Castro».

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