Una fiesta del mundo en casa

En 1978, Cuba fue el primer país de América Latina y el Caribe en ser sede de un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Cuba, con sus jóvenes, se convirtió en 1978 en el primer país de América Latina y el Caribe en ser sede de un Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. Así, la oncena de estas fiestas de las nuevas generaciones, bajo el lema ¡Por la solidaridad antiimperialista, la paz y la amistad!, dejaba territorio europeo para celebrarse en nuestro continente, en el primer país socialista del hemisferio occidental.

La iniciativa de desarrollar el evento en la Mayor de las Antillas fue auspiciada por la IX Asamblea de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, que se realizó en Varna, Bulgaria, en 1974. El Primer Congreso del PCC aprobó una resolución sobre el    XI Festival, en la cual se expresaba la seguridad de que nuestro pueblo y su juventud sabrían cumplir con honor sus deberes, para hacer de este evento un nuevo éxito de la Revolución.

De igual forma se pronunció el III Congreso de la UJC, en la tesis Cuba, sede del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, discutida por el pueblo en general y aprobada en el cónclave juvenil. El 28 de julio de 1978, las principales avenidas de la capital, repletas de público, vieron pasar a las delegaciones hacia el estadio Latinoamericano.

Tres kilómetros de cantos, risas, abrazos y solidaridad sirvieron de hospitalario prólogo al acto inaugural. Un fugaz aguacero, antes del inicio, refrescó la cálida tarde habanera y puso una nota peculiar a la actividad. Con una sorprendente manifestación —luego de casi diez días— de un intenso programa de actividades, en la histórica Plaza de la Revolución José Martí, el 5 de agosto, culmino el XI Festival.

Y fueron también los jóvenes cubanos quienes por idea de Fidel no dejaron morir el espíritu de los festivales cuando parecía extinguirse tras el derrumbe del muro de Berlín, la caída del bloque socialista en el este de Europa y la desintegración de la URSS.

Ante esa disyuntiva se celebró el Festival Juvenil Internacional Cuba Vive, en cuya clausura el 5 de agosto de 1995, después de una gran marcha juvenil contra el bloqueo, el líder de la Revolución sugirió a los más nuevos dar continuidad histórica al movimiento de los    festivales.

Esa noche nuestro Fidel habló de sentido común, de generosidad y de la capacidad organizativa de los cubanos para realizar un evento de esa naturaleza a pesar de sus difíciles condiciones económicas. La juventud aceptó el reto con una espontánea alegría, satisfacción y total sentido de responsabilidad. Igual repercusión tuvo casi de inmediato la propuesta entre los jóvenes del orbe.

Del 28 de julio al 5 de agosto de 1997 se reunieron en La Habana 12 325 delegados de 132 países, del más amplio espectro político e ideológico. Fidel acompañó una y otra vez a los jóvenes, quienes avivaron el recuerdo del Che, a quien se dedicó el evento.

Fuente: Archivo Central de la UJC

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