Dinamizar, movilizar, transformar…

El proceso de debate previo al X Congreso de la UJC ha señalado con especial énfasis al funcionamiento interno de la organización

Autores:

Lisván Lescaille Durand
Susana Gómes Bugallo
Adianez Fernández Izquierdo
Lisandra Gómez Guerra
Yunet López Ricardo
Dorelys Canivell Canal

Dinamizar la UJC se ha convertido en un anhelo militante: hacer que se parezca a sus jóvenes, a su gente. Para que ello no se quede en esperanza o deseo, los delegados al X Congreso de la organización tienen que poner sobre el tapete aquellas cuestiones que más preocupan en la base. La magna cita deberá asumir la crítica como ejercicio de punto de partida, en aras de repensarse una organización bañada con nuevos bríos y ansias de hacer.

«Llegó el Congreso para inyectarle a la UJC esa energía que caracteriza a la juventud cubana», considera Yadira Barrios Herrera, delegada a la cita juvenil y coordinadora provincial de la FEU en Pinar del Río, y agrega que este ha sido el espacio para no caer en formalismos y lograr que se palpe el sentir juvenil de hoy.

«Se insiste en la oratoria, en que nuestros dirigentes se paren frente a un auditorio y expresen un discurso con códigos actuales. Hay que dotarlos de herramientas», analiza.

«La UJC tiene que parecerse a la juventud que hoy vive en Cuba y quiere un país mejor; conseguir eso es importante porque la juventud no somos solamente los que portamos el carné», considera Osbel Benítez Polo, ingeniero forestal y delegado especial de los CDR. «Un solo joven comunista no puede cambiar a los demás. La organización tiene que revitalizarse, saber cómo piensan y qué quieren todos, ser más activa y no inmóvil ni burócrata», enfatiza.

El Congreso de la Juventud Cubana

«La mayor debilidad en el funcionamiento interno de la organización está en los militantes, pues muchos evaden tomar responsabilidades. Por esa negativa no siempre tenemos a los más idóneos y preparados», opina el artemiseño José Miguel Rodríguez Mantecón, profesor de la escuela primaria Julio Antonio Mella, y añade que también golpea la escasa creatividad de los dirigentes de base.

«Hay poca organización y control de las labores y, por tanto, poca ejecución. La UJC es una organización seria que aglutina, toma partido en los problemas, discute, busca soluciones, transforma, y como tal debe proyectarse hacia la sociedad y ganar la confianza de los no militantes.

«El proceso previo al X Congreso mostró que los espacios no se aprovechaban. Es increíble que descubriéramos las Conexiones Necesarias solo cuando la dirección de la UJC sugirió estos debates en la base», apunta el joven profesor y pondera el nivel de participación en cada consulta, un modo de hacer que una gran mayoría participe indirectamente en la cita. Más que el Congreso de la UJC, este será el Congreso de la juventud cubana», concluye.

Con el título de Medicina recién estrenado, el espirituano Dariel Suárez Concepción asistirá al X Congreso. Razona que debe ganarse más en posturas críticas y autocríticas de nuestros militantes. «La reunión del comité de base debe ser un espacio de análisis consciente; se precisa desterrar que la UJC sea cotizar y reuniones».

Desde su central Uruguay, en Jatibonico, el espirituano Gioanny González Roche aboga por eliminar el papeleo que a veces nos consume.

Para Rancés Omar Lugones López, quien se desempeña en Atención a productores agropecuarios del Grupo Azcuba, en el paraje espirituano de Caja de Agua, la estrategia de los jóvenes del grupo empresarial, basada en la unidad y exigencia para aportar a la economía del país, es parte del equipaje que no puede dejar de llevar al Congreso, para contribuir al mejoramiento de la UJC.

El  éxito está en la base

«La UJC debe ganar en interacción con otras organizaciones políticas y de masas cubanas, pues los jóvenes militantes son la vanguardia en cada una de ellas y no pueden desligarse. El trabajo debe ser más fuerte en los propios comités de base, pues es ahí donde se gana la batalla por el correcto funcionamiento interno de la organización», expresa Boris Manuel Guerra Pelegrín, estudiante de cuarto año de Medicina y presidente de la FEU en la Facultad de Ciencias Médicas de Artemisa.

«Otro reto radica en la ejemplaridad de la militancia, pues solo un joven con aptitudes para el liderazgo y una conducta intachable puede guiar al resto hacia una meta. La UJC debe hacerse sentir dondequiera. Hay que atender los reclamos del resto de los jóvenes; solo así sentirán esta como su organización y aspirarán a ser militantes.

«Es preocupante que en algunos comités de base se priorice más la elaboración del acta y la recogida de la cotización que la discusión de problemas que afectan a la organización y el correcto desempeño en el centro de estudio o trabajo», dice.

«La estructura y funcionamiento de la UJC debe corresponderse con los tiempos; los jóvenes de hoy tienen una visión diferente a los de hace 30 años, y junto a ellos debe evolucionar la organización. No podemos apostar por los maratones de crecimiento en la militancia; el carné representa la responsabilidad de los noveles comunistas con la Revolución y solo debe portarlo la vanguardia», expresa Elvis Gil Domínguez, delegado mayabequense.

También de la nueva provincia, Yusleivis Rodríguez Calvo, investigadora del Instituto de Ciencia Animal (ICA), arguye que en los últimos años la UJC ha tomado decisiones sabias para cambiar la visión que se tenía de ella, que la enmarcaba solamente en ámbitos políticos. «Con el universo juvenil hay que trabajar mucho, invitarlos a las actividades que realizamos y que sean partícipes del entusiasmo y la naturalidad que caracteriza a los militantes», dice Amaelis Bonilla Labañino, delegada madruguera y maestra del centro mixto Conrado Benítez.

Remarca Leyanis Ramírez Ramírez, secretaria del comité de base guantanamero de la escuela especial Desembarco del Yate Granma, que funcionar es estar unidos, y no permanecer a la espera de orientación para hacer.

Bárbara Odalys Simonó Brooks, jefa del Departamento Ideológico de la UJC en Guantánamo, considera que vivimos tiempos distintos que demandan de la organización más protagonismo y participación consciente en todas las tareas. Resalta igualmente que en cuanto a las estructuras, hoy la UJC no tiene instructores, sino funcionarios integrales que atienden diferentes tareas y no comités de base, realidad que exige mayor fortaleza en la base.

El motorcito pequeño

Desde su responsabilidad como miembro del Buró Nacional de la UJC al frente de la Esfera de Organización, Joan Palmero Pérez, valora el debate de esta etapa previa al X Congreso, que deberá concretarse más los próximos 17, 18 y 19 de julio, cuando se celebre la magna cita. «Este Congreso ha permitido lograr el diálogo con gran parte de los jóvenes. Ha sido un proceso inclusivo, diferente y emancipador, pues escuchamos propuestas con la intención de dialogar y colocar temas novedosos, teniendo en cuenta estados de opinión de espacios anteriores para llegar a un nivel superior de respuesta y reflexión».

Palmero cuenta que en el debate del documento base hubo opiniones muy críticas, sobre todo apuntando a la capacidad de la organización para resolver los asuntos, tema que sigue siendo de lo más retador, pues aunque mucho no dependa de cada quien, sino de las instituciones, con exigencia, presión y entusiasmo siempre se logran respuestas.

Ilustra que las matrices fundamentales de opinión sobre funcionamiento están vinculadas a la preparación de militantes y dirigentes en los nuevos escenarios. «La gente quiere participar, pero en muchos casos no sabe cómo. Hay que diseñar un sistema con frescura y efectividad; que haya equilibrio entre lo que se quiere conocer y lo que es necesario incluir», apunta. En esta labor incide el acceso a los documentos rectores, labor en la que la UJC se esfuerza a fin de concretar que todos estén disponibles.

Otro tema esencial apuntaba a la preparación de los cuadros, su competencia para seguir legitimando la organización desde un enfoque menos burocrático, donde prime lo cualitativo, señala Palmero. «Se piensa que somos muy verticales, aun cuando les hemos dicho que discutan desde el comité de base todo lo que quieran. Aun así, hay procederes que pasan por la aprobación del municipio y pueden sustituirse y dar más autonomía al comité de base.

«Hay que revaluar el sistema de atención al estado de opinión de los jóvenes, pues a veces no hay respuestas. Para que una organización sea creíble debe trabajar con su membresía y que los jóvenes sientan que hay una labor detrás de sus preocupaciones legítimas».

Igualmente se ha conversado sobre lograr mayor presencia de la militancia en los medios de comunicación; mejorar la actividad en las redes sociales y asumirlas como espacios directos de interacción entre militantes; aprovechar más eficazmente los movimientos juveniles; modificar las edades de ingreso a la UJC y el Partido; y cumplir con el encargo estatal de la organización de representar a la juventud cubana.

El joven dirigente señaló que deben aprovecharse más los espacios de base, pues la mayor parte de las dificultades residen en estos y pueden solucionarse con un militante más preparado y capaz de entender el universo que le rodea. «Nos sentimos optimistas porque creemos que el proceso orgánico activó al comité de base y le dio la posibilidad de ser el motorcito pequeño que echará a andar este grande que será el X Congreso», concluyó.

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