Tiempos de creatividad

En julio de 1980 surgió la Casa Editora Abril, donde los intereses formativos de nuestros niños, adolescentes y jóvenes encontraron un espacio singular

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Durante los años 80, la Unión de Jóvenes Comunistas mantuvo un intenso camino de perfección y sistematización. Grandes retos tenían por delante los jóvenes en su misión de continuar construyendo la obra de justicia y dignidad que sus padres y abuelos les habían legado.

Por ese entonces, en julio de 1980, surgía la Casa Editora Abril, donde los intereses formativos de nuestros niños, adolescentes y jóvenes encontraron un espacio singular. En sus años iniciales editaba 11 revistas, de ellas hoy solo quedan seis: Zunzún, Pionero, Somos Jóvenes, Alma Máter, Juventud Técnica y El Caimán Barbudo, así como se dedican a la producción de libros, que crece cada año.

Para la organización juvenil fue la etapa en que las iniciativas y la creatividad ocuparon un primer plano en busca de nuevas formas para seguir fortaleciendo su trabajo con los jóvenes. Surgió así el Campismo Popular, se estimuló la creación de los clubes juveniles en las diferentes manifestaciones y se inauguraron los círculos juveniles.

Los noveles artistas accedieron a propuestas más diversas, con la creación de la Casa del Joven Creador y, finalmente, se dio la integración de todas las brigadas artísticas en la Asociación Hermanos Saíz (1986), que desde entonces ha avanzado en el sistema de promoción de la obra de los jóvenes escritores y artistas.

Ya en la celebración de su V Congreso, del 1ro. al 4 de abril de 1987, los más nuevos analizaron con audacia los problemas del país y pusieron de manifiesto su afán por hacer la Revolución cada vez más suya y mejor. De esta etapa es el proyecto Malecón, la fundación del Grupo de Recreación de la UJC, los grandes conciertos en la Plaza de la Revolución, las populares manifestaciones que llenaban calles repletas de antorchas, bicicletas…

En esas iniciativas se incluyen los contingentes juveniles en la agricultura para impulsar el plan alimentario, el apoyo brindado a las obras de los XI Juegos Panamericanos que se celebrarían en Cuba, el nacimiento de los Joven Club de Computación y Electrónica, y los aportes concretos de la Brigadas Técnicas Juveniles a la economía del país.

Símbolo del nuevo aliento fueron los muros de los barrios y ciudades pintados con consignas políticas juveniles, como también la constante búsqueda de mejores y más frescas formas de comunicación, el afán de sumar, de encontrar soluciones a las dificultades, de no dejarse vencer por el pesimismo y de asumir con valentía el futuro.

Fuente: Archivo Central de la UJC

Comparte esta noticia

Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.