¡Ya no me pinto!

El maquillaje permanente alivia la molestia de este ritual a diario; sin embargo, es un procedimiento cosmético serio y es importante evaluar los riesgos junto con los beneficios

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Mantiene el pulso de manera envidiable. Inyecta tinta, estira la piel y sigue la línea. La ceja derecha puede quedar tan perfecta como la izquierda.

«Fíjate en el catálogo… Las clientas escogen lo que más les gusta, y yo apenas demoro 15 minutos en este tipo de tatuaje. Escojo bien las tintas y sugiero, porque con el tiempo puede aclararse el color y no es mi culpa», comenta Luviel Yanes Romero, artista de la plástica y tatuador.

—¿Es frecuente que te pidan delinear los labios, los ojos o diseñar las cejas?

—Sucede casi todos los días… jóvenes y sobre todo mujeres de más de 40 años. Es delicado, pero ya tengo práctica, y les recomiendo que no se expongan al sol y que mantengan limpia esa zona.

Terminada la ceja, la muchacha se levanta, y le pide un turno para la semana próxima. «Mi prima quiere retocarse las suyas, porque se las hizo en otra provincia y con el tiempo ya no son negras, sino verdes. Se ven muy feas».

¿Belleza a toda costa?

¿A qué mujer no le agrada la idea de lucir atractiva todo el tiempo? Usted que lee estas líneas… ¿no se incluye en el grupo de quienes gustan verse ante el espejo hermosas y maquilladas antes de salir a la calle?

Parece que viene escrito en los genes femeninos el apego al maquillaje, pues no son pocas las niñas que lo incluyen en sus juegos a temprana edad, y a las que no les llamó la atención en esa etapa, como a esta reportera, luego la vida se lo «sugiere» para sentirse más a gusto consigo misma y con los demás.

Sí, porque no quiero excluir a los del sexo opuesto, pues también puede levantarse del asiento y dejar este periódico a un lado en este instante aquel que no admire el detalle estético en el rostro de una mujer.

¿Hay algún problema en esta práctica de la femineidad? En sentido general, no lo hay. Basta con aprender el arte del maquillaje, que no por exagerado es de buen gusto, y en el que hay que respetar leyes naturales de colores, texturas de piel, contrastes con el cabello y los ojos; combinaciones con la indumentaria textil y correspondencia con la temperatura, el horario del día y el lugar en el que nos encontramos.

La preocupación embarga a no pocos dermatólogos y cosmetólogos cuando el deseo de lucir bellas se quiere eternizar, y se acude entonces al delineado permanente o micropigmentación para lograrlo, a través de la técnica del tatuaje, sin tener en cuenta determinados criterios y precauciones para su realización.

Cejas, ojos, labios… ¿Qué más?

El maquillaje permanente o micropigmentación imita la apariencia del lápiz labial y el delineador de labios, cejas y ojos. El procedimiento, tal como sucede con un tatuaje en cualquier zona del cuerpo, se realiza mediante la introducción del pigmento de origen vegetal con agujas en las capas cutáneas epidérmicas y dérmicas. El color brillante de los primeros días perderá intensidad con el paso del tiempo.

Se recomienda el uso de anestesia local en estos procederes, por la extrema sensibilidad de las áreas del rostro, y como es común en el arte del dibujo permanente corporal, la zona estará inflamada entre 2 y 5 días y se formará una costra antes de que cicatrice. Los especialistas sugieren además aplicar una crema antibiótica en los primeros días y colocar compresas de agua helada inmediatamente después del tratamiento.

Este método de embellecimiento indeleble puede ser muy útil para quienes realizan actividades al aire libre o en el agua y desean preservar su maquillaje; para personas alérgicas a los productos cosméticos; para las que han perdido vellos debido a la quimioterapia, accidentes o quemaduras y en el caso de quienes les resulta difícil realizarse el ritual estético debido a la edad o enfermedades como la artritis.

Sin embargo, advierte el cosmetólogo especialista en tratamiento facial Daniel Diez Quelle que no podemos dejar de alarmarnos ante el hecho de que muchas mujeres —incluso adolescentes— prefieran el maquillaje permanente, cuyo precio oscila entre 15 y    20 CUC, aun cuando no les sea de imperiosa necesidad. «No pocas llegan incluso a afeitarse sus cejas naturales con tal de tatuárselas, y se someten a los riesgosos delineados de los labios y los párpados sin que el tatuador o ellas mismas dominen los criterios estéticos correspondientes».

¿Será que cualquiera que se dedique al arte del tatuaje puede realizar una micropigmentación? Afirma el también profesor de Bella Caribe, escuela que pertenece a la subdirección del Centro Nacional de Capacitación Evelio Rodríguez Curbelo, del Ministerio de Comercio Interior, que se trata de un proceder que requiere, como todo tatuaje, condiciones higiénicas extremas en la manipulación del instrumental y en el respeto a la no reutilización de las tintas en diferentes personas, pero además, el tatuador debe dominar conocimientos relacionados con la armonía del rostro y las reglas básicas de color.

«¿No has escuchado decir que las cejas son el marco de la cara? Antes de tatuarlas se debe evaluar las características del rostro y tomar las medidas del grosor y la longitud apropiadas.

«Se recomienda realizar el proceder a modo de sombra o pelo a pelo, y hacerlo siempre con tonalidades carmelitas, pues es válido recordar que los colores interactúan entre sí, y esas cejas que se quieren tener tatuadas de color negro se degradarán con el tiempo a partir de las condiciones ambientales y nuestro pigmento natural.

«Ningún tatuaje admite goma de borrar, por lo que si se comete el error de caer en manos de alguien poco experimentado o para quien el diseño carece de importancia, esas cejas asimétricas, muy cortas o muy largas, antinaturales, llamativas o ajenas totalmente a nuestro corte de cara, no tendrán remedio».

Diez Quelle alerta también en lo concerniente al sacado de las cejas, pues cuando se realiza de manera incorrecta o a través del afeitado se corre el riesgo de atrofiar los folículos pilosos, y la ausencia de los vellos perdurará.

Delinear los labios ya no es una práctica solamente socorrida para quienes desean reconstruirlos luego de una cirugía de labio hendido o leporino, ocultar cicatrices o deformaciones, agrega. «Muchas personas lo demandan para lucir labios más gruesos si los tienen muy finos, o por el contrario, reducirles el grosor a simple vista, delineándolos por dentro».

Es recomendable el perfilado con colores carmelitas o de la gama del rojo, sugiere Diez, quien desaconseja el relleno de labios. «El creyón garantiza la hidratación de la piel y no los brillos labiales, por lo que acudir a ese tipo de tatuaje para evitar el maquillaje posterior roza el riesgo de endurecimiento, callosidad e infección en los labios».

Pocos son los tatuadores que asumen el delineado de los párpados inferior y superior o su sombreado, asegura el también artista de la plástica Alejandro Darío. «Es una zona muy sensible, y para trabajar en ella hay que ser muy hábil y no cometer errores. Es un gran peligro que no asumo y tampoco en labios y cejas, porque el tatuaje es para mí una expresión artística. Ante el capricho estético de alguien no me siento muy cómodo y si el riesgo es tan elevado, como en el caso de los ojos, prefiero no correrlo».

Ciertamente es muy difícil realizar un tatuaje de ese tipo, logrando que la aguja recorra el camino de un delineador o lápiz de maquillaje. Diez comenta que se realza la mirada y se adornan las pestañas, incluso cuando se solicita la iluminación, esa línea delgada de color beige claro que va encima del delineado negro del párpado superior.

«Algunos no hacen uso de la anestesia local y más allá del dolor, cualquier movimiento brusco de natural reacción puede propiciar un accidente fatal. Los ojos son irremplazables, requieren cuidados muy especiales y no deberían ser objeto de este tipo de “antojos”».

Tampoco es aconsejable el uso de pestañas postizas «y ves a las muchachas que se las dejan colocadas durante días, impidiendo que los folículos pilosos respiren y acumulando mezclas de suciedad y pintura».

El maquillaje permanente puede aliviar la molestia de este ritual a diario, sin embargo, es un procedimiento cosmético serio y es importante evaluar los riesgos junto con los beneficios.

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