Desde embajadas, una hoja de ruta hacia la normalización

Los jefes diplomáticos de Cuba y Estados Unidos anunciaron la creación de una comisión bilateral para discutir los asuntos de mayor interés en la nueva etapa del acercamiento

Autores:

Yailé Balloqui Bonzón
Nyliam Vázquez García
Enrique Milanés León

En la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron en el Hotel Nacional de Cuba el ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, tras la ceremonia de izamiento de la bandera norteamericana en la recién reabierta Embajada de ese país en La Habana, ambos jefes diplomáticos anunciaron la creación de una comisión bilateral para el análisis de asuntos de interés hacia la normalización de relaciones.

De acuerdo con el Canciller cubano, en el encuentro entre ambos dirigentes, coincidieron en la creación de esa comisión, después de concluir esta primera etapa de acercamiento entre ambos países y la concreción del restablecimiento de relaciones diplomáticas.

En las próximas semanas, apuntó Bruno, representantes de ambos Gobiernos deberán sostener los primeros intercambios de trabajo para definir cómo avanzar en esta comisión, así como los temas a tratar, incluyendo algunos pendientes de solución y muy complicados, acumulados por más de 50 años de alejamiento.

Una vez más, recalcó Rodríguez Parrilla, Cuba señaló que el levantamiento del bloqueo económico es esencial para la completa normalización de las relaciones entre ambos países, así como lo son la devolución del territorio usurpado al país por la ilegal Base Naval estadounidense en Guantánamo y la demanda de compensaciones al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por acciones de Estados Unidos contra la Isla en más de 50 años.

En ese sentido, Bruno agradeció el pronunciamiento del presidente norteamericano Barack Obama a favor de la eliminación de las políticas de bloqueo. Aspiramos, dijo el Canciller, que su Gobierno continúe adoptando medidas ejecutivas que lo desmantelen de manera definitiva.

Cuba y Estados Unidos tienen concepciones distintas en temas como la soberanía nacional, la democracia, los derechos humanos, los modelos políticos y las relaciones entre los Estados, por lo que —afirmó— en algunos de ellos será difícil ponernos de acuerdo.

El Canciller enfatizó en que la Isla se siente muy orgullosa en su ejecutoria en torno a la garantía de los derechos humanos, libertades civiles y derechos políticos, sociales, económicos y culturales en igualdad de condiciones para cada cubano, y esperamos que para cada ciudadano en este planeta, afirmó.

También «tenemos preocupaciones en materia de derechos humanos dentro de EE.UU.».

«No hay en Cuba hechos de brutalidad racial o de género y no se producen muertes por esto», sin embargo, bajo la jurisdicción cubana existe un lugar donde se tortura y se sostiene a personas en un limbo jurídico, afirmó en clara alusión a la ilegal Base Naval que mantiene Washington en el oriente cubano.

Son temas en los que estamos dispuestos a compartir sobre las bases del respeto mutuo.

En Cuba, dijo, tenemos muchos ejemplos de respeto y disfrute de los derechos humanos y nos comprometemos a continuar contribuyendo al desarrollo de acciones en materia de políticas sociales en terceros países, en el ámbito, sobre todo, de la Educación y Salud, temas que para Cuba son vitales.

En el encuentro con su homólogo norteamericano, Rodríguez Parrilla informó que ambos consideraron importante abrir nuevas áreas de diálogo, consolidar mecanismos de cooperación hacia esferas como el medio ambiente, salud, ciencia, entre otros.

«Pese a diferencias que no desaparecerán, es posible continuar relaciones constructivas y civilizadas», sentenció el Canciller cubano, pero, afirmó, lo más importante es que «a pesar de las diferencias es posible construir relaciones civilizadas, respetuosas, productivas y nutrirse y alimentarse de los lazos culturales y humanos existentes entre nuestros pueblos».

Estos nuevos vínculos de cooperación de interés y beneficio mutuo cuentan con el auspicio de nuestros pueblos y países de la región en base a los principios sostenidos por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que señalan a América Latina como una Zona de Paz.

«Damos la bienvenida a los ciudadanos de EE.UU. que quieran conocer la realidad cubana y nuestro país», apuntó.

En tanto, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, calificó el encuentro con su homólogo cubano Bruno Rodríguez de «cooperativo y constructivo» y destacó el ánimo positivo de ambas partes para llegar a este día histórico. A su juicio, del diálogo resultaron pasos importantes para avanzar en el «largo proceso de normalización».

«Esta Administración ya aboga por el levantamiento del embargo», afirmó Kerry durante la conferencia de prensa, en la que insistió en la hoja de ruta para llegar a un nivel subsiguiente, el camino a la normalización.

El Secretario de Estado destacó las posibilidades que concede la apertura de la Embajada de cara a tener un contacto fluido entre los Gobiernos.

«El comité bilateral —nueva herramienta anunciada por el Canciller cubano—, será un mecanismo que usaremos para asegurarnos de que haya un camino diplomático», apuntó, al tiempo que mencionó la posibilidad de mayor contacto con los pueblos, tanto desde la sede en Washington, como desde La Habana.

Kerry anunció que el primero de septiembre llegará a Cuba una delegación para discutir temas de interés para el nuevo mecanismo de acercamiento.

«La normalización no es un favor que estamos haciendo, porque ambos pueblos hemos determinado que podemos beneficiarnos de esa relación», expresó el diplomático estadounidense, quien aseguró que ello debe traducirse en más empoderamiento de los dos pueblos.

«Los EE.UU. y Cuba están de acuerdo con mirar hacia delante y esa resolución nos llevará a la normalización», dijo Kerry en su alocución, en la que reiteró que todas las acciones a partir de ahora buscarán la maduración de la relación.

«Estamos tomando una determinación importante en una era nueva y emocionante», indicó Kerry.

UN CAMINO HACIA DELANTE

Al contestar la primera pregunta de la rueda de prensa, dirigida a sondear las posibilidades de que una nueva Administración en Estados Unidos deshaga lo conseguido por el Ejecutivo de Barack Obama, John Kerry respondió que ambas partes pueden realizar una serie de progresos en diversos problemas. «No creo que se tire todo a la basura», afirmó ante esa posibilidad.

Kerry añadió que en 54 años su país llevó a cabo una política que los aislaba, que no dio resultado, y dijo confiar en que ahora se hagan adelantos. «Hemos aprendido que hay maneras de encontrar un camino hacia delante», declaró.

Ante preguntas de la prensa sobre cambios posibles en la política migratoria entre ambos países, sobre todo en torno a la polémica Ley de Ajuste Cubano, el Secretario de Estado norteamericano afirmó que la política de su país es la de apoyar una migración segura, legal, de los cubanos hacia Estados Unidos. Apoyamos los acuerdos migratorios vigentes entre ambas naciones. No tenemos ningún plan de alterar las políticas de migración incluyendo la Ley de Ajuste Cubano, dijo antes de agregar que en la comisión creada se podrían incluir otros temas. «Escucharemos y trabajaremos sobre aquellas cosas que nos preocupan a ambos Gobiernos», adelantó.

En ese sentido, el Canciller cubano reafirmó las serias preocupaciones que sobre temas migratorios en nuestra región, sobre todo desde Centroamérica, mantiene Cuba.

Bruno consideró que las relaciones migratorias entre Washington y La Habana no debieran ser politizadas, debieran ser normales. «Coincidimos en alentar la migración segura y ordenada entre ambos países y en trabajar contra el tráfico de personas».

Agregó que los acuerdos migratorios bilaterales vigentes han de ser cumplidos escrupulosamente. «Cualquier política o acción práctica que no responsa al lenguaje y espíritu de los acuerdos debe ser abolida. Cuba está atenta a seguir conversando y trabajando mutuamente en este sentido», afirmó.

En respuesta a otras preguntas sobre la inclusión en la hoja de ruta anunciada de temas como el levantamiento del bloqueo, la devolución del terreno ocupado por la ilegal Base Naval en Guantánamo, el cese de las transmisiones subversivas de radio y televisión, así como el financiamiento a grupos opositores en Cuba, Kerry resaltó que siempre habrá asuntos en los cuales no habrán acuerdos. «Hoy cumplimos un gran paso en el movimiento hacia la normalización», y —añadió— «vamos a empezar a tratar aquellos temas en los que podamos progresar».

Sobre Guantánamo, Kerry reiteró que en este momento no existe el plan de cerrar la Base, pero admitió que a medida que avancemos serán vistos otros temas.

«Tenemos un mundo de posibilidades que tratar. Hagámoslo paulatinamente; construyamos confianza, estratégicamente, veamos qué tal van adelante las cosas. Esperemos que la gente vea que tiene sentido levantar el embargo», consideró el diplomático.

El Secretario de Estado afirmó ante la prensa que cualquier avance en términos de relaciones bilaterales será beneficioso para los intereses de la región. «Estos vínculos entre Cuba y Estados Unidos abrirán oportunidades incluso, para el desarrollo de mejores y profundas relaciones, mayores vínculos desde todos los ángulos entre Washington y América Latina, sobre todo en el incremento de la cooperación hemisférica», dijo.

Desde diversos ángulos, Kerry y Bruno coincidieron en que Latinoamérica y el Caribe consideran una reivindicación regional el regreso de Cuba a las Cumbres de las América y los cambios en las políticas de Washington hacia La Habana.

 

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