Fidel: la imagen de toda posibilidad

En el Memorial José Martí tuvo lugar este jueves la presentación del libro Fidel Castro. Un retrato íntimo, de Alex Castro, editado por Ocean Sur, y la exposición colectiva Guerrillero del tiempo, con obras inspiradas en imágenes legendarias del líder histórico de la Revolución Cubana

Autor:

Alina Perera Robbio

Tal vez porque la palabra puede tender cercos de cortedad cuando se habla de hombres inagotables, de seres que han sabido hablar el lenguaje libertario de la especie humana, este 13 de agosto la imagen fue el motivo principal que posibilitó homenajear a Fidel en su cumpleaños 89.

Fidelidad, de Ernesto Rancaño.

Resultaron gestos particularmente abarcadores, en el Memorial José Martí, la presentación del libro Fidel Castro. Un retrato íntimo, de Alex Castro, editado por Ocean Sur, y la exposición colectiva Guerrillero del tiempo, con obras inspiradas en imágenes legendarias del líder histórico de la Revolución Cubana, nacidas de 13 artistas de la plástica.

Sobre el volumen hecho de fotografías y del cual gran parte de la tirada editorial está siendo esperada en la Isla, Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, expresó este jueves que se trata de un «bellísimo libro», una propuesta «que nuestro pueblo va a agradecer mucho».

Impronta en La Habana, de Emilio Valdés.

En alusión a la obra hecha de instantáneas, Abel explicó que la sucesión de muestras, en un principio, deja ver un Fidel en actos y encuentros públicos, regala una estampa «antológica donde está el perfil del Comandante», donde un hilo de luz recorta su perfil sobre la noche, en una suerte de joya en términos artísticos. Pero luego el libro se abre a una intimidad muy particular, dando momentos en los cuales podremos mirar a una dimensión tibia y más en primer plano del descomunal luchador.

«Sin dudas —afirmó Abel— es un gran libro de fotografías que enriquece la fotografía cubana, que enriquece de manera muy especial la iconografía de Fidel». Y en otro momento de sus palabras el intelectual cubano hizo mención a la entrevista que sirve de pórtico a la galería, allí donde Alex confiesa que como artista y como hijo se siente cautivado por la riqueza del rostro del padre, por los pliegues de su vejez, por la elocuencia de sus manos, por la vivacidad de una mirada que no ha perdido la fuerza, a pesar de tantos años de entrega a una labor tan difícil y comprometida como la lucha de un revolucionario.

La Estrella de Fidel, de José Fuster.

A las manos de Fidel, y a sus ojos, Abel Prieto dedicó ideas con énfasis: porque sus manos, como diría el pintor ecuatoriano Guayasamín, y así lo recordó el pensador cubano, parecen como dos aves; porque en algún momento de sus descripciones la escritora Katiuska Blanco no pudo evitar su impresión por la mano que alisaba el pelo blanco y ondulado; porque casi todos los que han hablado sobre el Comandante refieren, como igual hacen sobre sus ojos, esa parte tan vivaz y gestual que ahora Alex nos extiende desde una portada de luz cuyo centro es el dedo izquierdo, impetuoso y sugerente del líder.

«A través de muchas de estas escenas comprendemos una vez más que Fidel sigue siendo un paradigma, seguramente el mayor y más reconocido líder espiritual de la Humanidad de hoy, una fuente segura y firme de sabiduría y sentido ético en medio de un panorama tan convulso», definió Abel Prieto Jiménez, quien tampoco pasó por alto una serie en blanco y negro, fruto de una lente que Alex ha cerrado para ofrecernos detalles muy nítidos de un ser humano cuya entrega a la causa de sus semejantes nos despertará siempre una curiosidad insaciable.

No es un libro triste en lo absoluto —ha dicho Abel Prieto—; hojearlo es una experiencia enriquecedora, jubilosa, estimulante, y ojalá, afirmó, podamos buscar vías para que muchos puedan disfrutarlo cuanto antes.

La compilación no desazona porque las huellas en el rostro del protagonista que ha llegado a sus 89 años son fruto de una lucha que ha mantenido al batallador enérgico, cautivante y feliz.

Abel, sobrecogido por el azar y las confluencias, recordó una nota de José Martí publicada precisamente un 13 de agosto: en el año 1892, el Apóstol dijo que lucha es la vida, y que no hay que rehuirle, que solo quienes se saben sacrificar llegan a la vejez con salud y hermosura.

A los presentes en el Memorial, Alex comentó sus esperanzas de que puedan disfrutar del libro cuando los ejemplares del mismo lleguen. Y prefirió no usar mucho la palabra. Momentos después, cuando esta reportera le preguntó cuál imagen de la secuencia es su preferida, fue breve: «Todas me gustan». Y es entendible: cada instantánea es como un hijo que a él le nació.

Identidad, de Arián García.

Una nota de apertura, también en imágenes, marcó el homenaje de este jueves: antes de la presentación del libro los presentes pudieron ver una propuesta audiovisual conformada por imágenes de Fidel en diferentes momentos de su vida, que ha sido lucha. Al realizador Roberto Chile, curador del material, se debe también la feliz conjunción de todo lo visto este 13 de agosto en el Memorial.

Como cierre de una tarde de creación y recuerdos, tuvo especial sentido viajar por la exposición colectiva Guerrillero del tiempo, sumatoria del talento de 13 artistas de la plástica. Quien atiende el breve y bello texto de la postal de presentación de esta galería de pinturas, lee que la resultante de los pintores es un salto audaz desde fotografías ya existentes, o desde la imaginación más recóndita. «El Fidel que ellos han visto  —afirma la nota— tan parecido y tan diferente uno frente al otro, basta para probar la maravilla reveladora de la creación artística, una y diversa, como quien la inspira».

Los artistas que se unieron para crear una nueva combinación de imágenes, un todo que los trasciende en cada impronta individual, son: Gerlys Álvarez, Marcos Antonio Arias Quian, Kamyl Bullaudy, Nelson Domínguez, José Fuster, Arián García, Javier Guerra, Eduardo Méndez Navarro, Eric Olivera, Ernesto Rancaño, Jorge César Sáenz, Dausell Valdés y Emilio Valdés.

El afán de ellos, y de todo artífice de alguna estampa sentida, nos lleva a la confirmación de que, como diría un gran poeta cubano, el Hombre entiende por imágenes y no por conceptos: los 13 artistas de la plástica han colgado en un espacio del Memorial sus obras de arte, cuyo motivo es Fidel, la estrella de la cual emanan múltiples posibilidades, tantas, que a estas alturas será imposible negar su mejor lección: se puede luchar y vencer.

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