Artemisa vista desde el mejor lente

Una década ha pasado desde que el 3 de septiembre de 2005 salió por primera vez la señal de Artemisa Visión, o ArTV, como se conoce popularmente en esta provincia

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

Artemisa.— Ningún sitio de la geografía artemiseña les es ajeno, andan por ahí desde hace diez años, cámara en mano, haciendo entrevistas, buscando historias interesantes para contar, dialogando con el pueblo, lo mismo en el surco que encima de una combinada cañera, o en cuanto desfile o marcha protagonicen los artemiseños. Buscan lo novedoso, lo cautivante, y graban los latidos de una ciudad que crece y de sus pobladores, esos que constituyen su razón de ser.

Una década ha pasado desde que el 3 de septiembre de 2005 salió por primera vez la señal de Artemisa Visión, o ArTV, como le conocen popularmente los artemiseños, y todavía en la esquina de 33 y 8, en el municipio cabecera de la provincia, labora un grupo de profesionales que cada mañana salen a la calle, tras la noticia, para llevar a la pantalla el sentir y acontecer de los habitantes de este territorio.

Al ímpetu de la joven generación se unió en simbiosis casi perfecta la experiencia de los fundadores, esos que hasta colaboraron en las labores constructivas para que la Villa Roja tuviera su telecentro, por aquel entonces de carácter municipal.

Juan Antonio Kairús, Alexander Sosa y Raudén González, tres de los camarógrafos, son de los que no olvidan aquellos días en que simultaneaban el ajetreo del canal con la construcción. «Hicimos de todo: cargamos y pusimos bloques, botamos escombro, hicimos mezcla, con tal de que los constructores terminaran más rápido el local que hoy nos acoge como una gran casa», rememora Alexander.

En tanto, los otros recuerdan aquella etapa en que «casa a cuestas», como se nombraba uno de los programas de aquel entonces, recorrían toda Artemisa en busca de locaciones para sus programas, con pocos recursos y escasa tecnología, pero con muchas ganas de hacer para el pueblo.

La división político-administrativa, vigente desde enero de 2011, les deparó retos mayores: ArTV se convertiría, poco a poco, en un telecentro provincial con tres corresponsalías, ubicadas en Güira de Melena, Bahía Honda y San Cristóbal.

Con prácticamente el mismo número de personas y pocos recursos, asumieron la cobertura noticiosa de los 11 municipios, procurando cada día más profesionalismo y apego a los intereses del pueblo. Así, podemos encontrar a la joven Marizé Rodríguez, a Maybeli Pares o a Jaime Masó por cualquier paraje de una geografía que ya sienten suya. A estos tres periodistas les place trabajar para los espacios noticiosos de ArTV, de los más buscados por el pueblo, y se sienten protagonistas de un logro: gracias a ellos la provincia está entre las primeras de Cuba en cuanto a presencia en los espacios noticiosos nacionales.

Para beneplácito de sus seguidores, ArTV ha crecido: ahora cuentan con una y media horas de transmisión de lunes a viernes por la señal del Canal Educativo; ampliaron su parrilla de programación hasta contar con 19 propuestas y han recibido equipamiento moderno para perfeccionar el trabajo, según señaló su joven directora Yarima Córdova Escobar.

Incluso cuentan con tres programas en vivo y han realizado pases en vivo para la transmisión nacional, lo cual hasta hace un tiempo era una utopía.

Quien sabe de televisión y de cuánto personal se esconde tras cada minuto de señal, conoce del esfuerzo que hacen sus 78 trabajadores para lograr una programación estable y atractiva, capaz de responder a diferentes gustos y grupos etarios.

Y aspiran a más: piensan extender el noticiero hasta 27 minutos; son la segunda provincia del país en cuanto a presencia de los corresponsales en los espacios noticiosos nacionales y trabajan por tener, como otros telecentros provinciales, un programa de factura propia en la televisión nacional.

Para llegar a lo que es hoy este telecentro se necesitó del esfuerzo de muchos, por eso el joven Yoset González, quien empezó como periodista y ya funge como director de programas, prefiere hablar de quienes dejaron su huella y sabiduría entre las paredes de ArTV.

Nombres como el de María Teresa Cintado, o Tessy, como le llamaban cariñosamente, vuelven una y otra vez porque constituyeron escuela para la joven generación que un día llegó con grandes pretensiones y escasos conocimientos a hacer televisión.

Hoy ArTV es también un símbolo de la nueva Artemisa que se yergue con pretensiones de ciudad moderna, sin abandonar las raíces del campo; es escuela para la joven generación que quiere forjarse en el camino del periodismo, la actuación o la realización televisiva y un pilar importante en el proceso de conformación de la identidad artemiseña. Por eso nadie en Artemisa dudará en felicitarles y agradecerles, pero siempre el mejor premio para este colectivo será que, de lunes a viernes, los artemiseños enciendan su televisor y los elijan por encima de otras propuestas nacionales.

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