Lucius está vivo

La obra del amigo entrañable de Cuba fue honrada en el quinto aniversario de su desaparición física

Autor:

Nyliam Vázquez García

Los oradores celebraron su vida, cada quien compartió las memorias propias y otras que se tejieron a lo largo de los años. En ese imprescindible esfuerzo por dar a conocer la verdad de Cuba, por tender puentes entre la Isla y los Estados Unidos, el reverendo Lucius Walker fue un adelantado, y a él, principal organizador y promotor de la Caravana Pastores por la Paz, estuvo dedicada la tarde de homenaje.

En su capacidad para aglutinar a personas de diversos credos, en su firmeza para defender sus ideales a riesgo de su propia vida, en su admiración por el líder histórico de la Revolución Cubana, en las Caravanas Pastores por la Paz que año tras año desde 1992 han desafiado el bloqueo estadounidense, se pensó al recordar el quinto aniversario de su desaparición física. La Habana, la Casa de la Amistad, fue el escenario para evocarlo y, sobre todo, para sentir su presencia en la obra solidaria que legó.

«Las ideas que sembró germinan hoy», recordó Orlaida Cabrera, directora de África y Medio Oriente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Mientras que para la Pastora Liudmila Hernández, de la Iglesia Presbiteriana Reformada en Cuba: «Lucius está en cada acción de paz y reconciliación».

Por su parte, Caridad Diego, jefa de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, profundizó en su vida y recordó, entre muchos acontecimientos memorables, los ayunos que realizara para defender la carga humanitaria de los Pastores por la Paz cuando parecía que quedarían varados en la frontera,  su acompañamiento en causas como la de Elián, el regreso de los Cinco o la llegada a Cuba de jóvenes estadounidenses de bajos ingresos para que estudiaran Medicina, iniciativa que ya cuenta con más de un centenar de graduados.

«Su obra contribuyó al momento histórico que vivimos hoy del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos», puntualizó Caridad Diego, quien además aseguró que el mejor homenaje es ser consecuentes con la vida de Lucius Walker y mencionó el largo camino a recorrer por sus seguidores, en tanto el bloqueo, origen del inicio de las caravanas humanitarias, aún no ha cesado.

Acompañaron las horas de recordación José Ramón Balaguer, jefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central; la reverenda Joan Campbell, quien trabajó muchos años a su lado; Ramón y Fernando, dos de nuestros Cinco Héroes y directivos del ICAP, entre otros líderes y miembros de distintas denominaciones religiosas.

Lucius Walker estuvo muy cerca. Aplaudió seguramente con su sonrisa clara, a Dalila Tito San Jorge cuando alzó su poderosa voz agradecida o cuando actuó para él el coro de la Academia Mariana de Gonich. Volvió otra vez al árbol de caoba que sembrara años atrás en el jardín de la Casa de la Amistad y, junto a todos los allí reunidos, se elevó otra vez desde su obra.

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