¡SOS, nos derretimos! - Cuba

¡SOS, nos derretimos!

Las altas temperaturas agobian la cotidianidad de los cubanos, implantan registros increíbles y amenazan con elevar la varilla en venideras temporadas

Autor:

Juan Morales Agüero

LAS TUNAS.— Con un trozo de cartón prensado a guisa de abanico, mi amigo Roberto intenta exorcizar el calor que le sonroja la piel y lo hace transpirar a mares. «¡Nos derretimos, madre mía!» —masculla a las puertas de la exasperación, mientras agita con furia la improvisada penca ante su rostro sudoroso.

En efecto, no da tregua este clima con trastornos de conducta. Castiga a sus criaturas con vapores dignos de Hefesto, la deidad griega del fuego. Lo peor es que, lejos de bajarle los humos al muy pirómano, las profecías le alimentan la autoestima y auguran que su barra de mercurio elevará aún más el listón.

El ardiente panorama tiene varios culpables. En el banquillo de los acusados figuran, con diferentes rangos de responsabilidad, las radiaciones solares, las escasas lluvias, la poca nubosidad y la debilidad del viento. La acción combinada de tan «selecta» cofradía no cree en ventiladores ni sombrillas, y sería capaz de colapsarles los poros hasta a un beduino del desierto.

Los tuneros somos también mártires de estos excesos climáticos. Incluso, y según las estadísticas, el fenómeno parece venir in crescendo, porque la temperatura media mínima del territorio aumentó en más de 1,5 grados en el curso de las dos últimas décadas. Desconozco cuánto representa la cifra en términos de plusvalía sudorípara. Pero sospecho que debe ser bastante.

«Ciertamente, julio y agosto son los meses más calurosos del año —reconoce el máster Alexei Moreno, subdirector técnico del Centro Meteorológico de Las Tunas. Solo que, como sucede en el resto del país, abril monopoliza las temperaturas máximas absolutas. Eso acontece, entre otros factores, porque es el mes de transición entre el período lluvioso y el seco. Mira…»

Sitúa ante mí una gráfica y me entero de que la temperatura máxima absoluta registrada en la provincia fue, hasta hace poco, de 38,1 grados. Se tomó en la estación meteorológica de la capital tunera, el 17 de abril de 1999. Pero la marca se hizo añicos en la estación del municipio de Puerto Padre, y llegó hasta 38,4 grados… ¡el pasado 29 de abril! Es decir, que la recurrencia del cuarto mes no es casualidad.

Julio y agosto, con sus indumentarias de verano, volvieron a encabezar esta temporada la tabla de posiciones tuneras de temperaturas medias máximas absolutas, esas que nos atormentan con lo que los especialistas llaman «estrés térmico». Tuvieron registros extremos de 33,5 y 33,8 grados, respectivamente.

Empero, para quienes piensan que este 2015 será el más cálido en la provincia   desde que se compilan datos aquí (1965), les reservo una decepción: aun si mantuviera hasta diciembre los 31,2 grados de temperatura máxima media que compiló al cierre de agosto, iría a la zaga de 2003 y 2004, que terminaron con 31,8 grados. Eso sí, a todas luces, el año figurará entre los más fogosos, y puede que hasta alcance un sitio en el podio.

Un vistazo al archipiélago

A escala nacional, y según el Centro del Clima del Instituto de Meteorología, la etapa que va de enero a agosto de este 2015 es la más calurosa de Cuba desde 1951. La fuente, citada en Granma por el colega Orfilio Peláez, precisa que agosto llegó a su última jornada con temperatura media de 28,2 grados, superior en 0,7 a su promedio histórico y suficiente para ubicarlo en la tercera posición de los más fogosos en los últimos 64 años.

Y a propósito de temperaturas máximas absolutas, el 26 de abril pasado estableció récord para los anales de la ciudad de

Holguín y de la también holguinera Velazco: 38,7 grados, el segundo registro más elevado en la historia del país.

Tres meses después, el miércoles 29 de julio, ocurrió algo asombroso: una estación automática recién instalada en Bayamo midió una temperatura máxima de… ¡39,3 grados! Pero el insólito número no fue homologado, porque, como informó a la prensa la Dra. Miriam Teresita Yanes, del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, la dependencia que lo compiló no integra la red de estaciones convencionales de la institución. Pero el hecho será estudiado por su Centro del Clima.

Así, la primacía cubana de temperatura máxima absoluta la continúa ostentando la estación de Jucarito, también en la provincia de Granma. Allí, el 17 de abril de 1999, el clima aprovechó la intensa sequía de la zona y casi puso a hornear a los lugareños con irradiaciones extremas de 38,8 grados.

¡Cuán distinto se comportó el termómetro el 18 de febrero de 1999 en Bainoa! En aquella gélida madrugada nuestra marca absoluta de temperatura mínima bajó hasta los… ¡0,6 grados! Bainoa jamás empaca sus abrigos. Un microclima que la favorece permite a sus hijos tolerar sin irritarse el verano y hasta dormir a pierna suelta sin recurrir a la climatización.

En cambio, la zona oriental no se beneficia con igual fortuna, pues cada almanaque el estío le regala a manos llenas temperaturas como para hacerle honor a su apelativo de Tierra Caliente. Los expertos aseguran que eso ocurre porque su posición geográfica más hacia el este aumenta la influencia del anticiclón del Atlántico Norte. De ahí que el régimen de brisas origine sensibles elevaciones en la columna del termómetro.

Numeritos planetarios

Según la NASA y la Administración de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos, el 2014 fue el año más cálido de la historia planetaria, con 14,59 grados de temperatura media, superior en 0,69 a los 13,9 del siglo XX. Estos valores promedian los ardores de la zona tórrida, la seductora atmósfera del trópico, los fríos intensos de los polos y las oscilaciones anuales del centro de los continentes y de las regiones desérticas.

Pero el actual no parece dispuesto a quedarse con los brazos cruzados. «Casi no existe posibilidad de que el 2015 no sea el de mayor calor de todos los tiempos», advierten las referidas agencias especializadas. Y, como muestra, ofrecen un botón: el último mes de julio fue el más abrasador de todos, con 16,6 grados. No se ha visto nada igual en 135 años de registros.

El pasado junio, para no ser menos, repartió calenturas por España, Austria, Australia, Asia y Sudamérica. En Paquistán, una ola de calor dejó alrededor de 1 200 fallecidos. Un mes antes, un fenómeno similar provocó en la India poco más de 2 000 víctimas, el quinto peor desastre de su tipo en la historia.  Según el portal BBC Mundo, los termómetros llegaron a marcar allí más de 47 grados, hecho que hizo derretir el asfalto.

Sin embargo, tales registros de espanto están todavía distantes de la marca mundial de temperatura máxima absoluta reconocida. Según la Organización Mundial de Meteorología, esta fue tomada el 10 de julio de 1913 en una estación norteamericana situada en el conocido Valle de la Muerte. El bochorno alcanzó en aquel paraje la inaudita cifra de… 56,7 grados. ¡Un infierno!

Lo opuesto ocurrió el 21 de julio de 1983, en el lago antártico ruso Vostok, donde radica una estación científica habitada. Las bajas temperaturas hicieron tiritar hasta a los osos polares: ¡-89,2 grados! El portal Anfrix reseña así el suceso: «El desgarrador frío fue tal que la tripulación de la estación, irónicamente, debió encerrarse en los grandes refrigeradores industriales del complejo, ya que las paredes metálicas y aislantes térmicos de estos aminoraban el frío externo. Al salir uno de los investigadores encontró con asombro que varios bidones de fluido anticongelante estaban solidificados».

Algunos sitios dicen que esta marca fue superada en la estación científica japonesa Domo Fuji, también en la Antártida, a 3 786 metros sobre el nivel del mar, donde se midieron -91,2 grados. «El lugar podría congelar los ojos, la nariz e incluso los pulmones de un ser humano en cuestión de minutos», dice El Referente, que cita al Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielo de Estados Unidos, pero sin ofrecer más información.

Un dato curioso es que por algunas zonas del planeta deambulan ciertos microorganismos llamados genéricamente extremófilos, a quienes las temperaturas máximas y mínimas les importan un comino si de sobrevivencia se trata. A muchos se les localiza, incluso, en géiseres del fondo del océano, donde se expulsa agua a más de 200 grados. Otros tomaron residencia permanente en témpanos de hielo, a 35 grados bajo cero, sin que en sus historias clínicas se reporte ni siquiera un resfriado.

Pero ni el extremófilo mejor dotado para misiones riesgosas soportaría un nanosegundo la temperatura más alta creada por el hombre, 250 000 veces más caliente que el Sol: ¡cuatro billones de grados! Fue lograda por científicos del Laboratorio Nacional Brookhaven, Estados Unidos, dentro de un enorme colisionador. La energía de impacto fue tan intensa en el interior de los núcleos de oro que los neutrones y protones se fundieron.

Un tema candente

¿Qué asombros nos depara el porvenir en cuanto a temperaturas? ¿Continuará la indetenible progresión en la barrita de vidrio y mercurio inventada por Galileo? Todo parece indicar que sí.

En la red social YouTube hay un video que es todo una metáfora. Fue realizado este año en la ciudad australiana de Perth, conmocionada por una ola de calor de 46 grados. Para demostrar la intensidad de tales ardores, el autor grabó a un hombre que fríe huevos sobre una sartén, en plena calle.

Deberíamos sentirnos aludidos con esa parábola. La emisión de gases contaminantes, el agujero de la capa de ozono, los cambios climáticos provocados y el calentamiento global penden sobre la humanidad como una espada de Damocles. Tenemos que reaccionar. Si no somos capaces de cuidar nuestro planeta, los que estaremos «fritos» somos nosotros. Así de sencillo.

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