Conteo regresivo para el primer pitazo

Promovido por la UJC, el Activo Nacional Campesino del central cienfueguero Antonio Sánchez patentizó el compromiso con la producción de la venidera contienda

Autor:

Glenda Boza Ibarra

Aguada de pasajeros, Cienfuegos.— ¿Qué puede preocuparles a los jóvenes pertenecientes al sector azucarero? ¿Por dónde andan sus debates cuando apenas resta poco más de un mes para la próxima zafra? Precisamente, en la preparación con vistas a la contienda azucarera enfocan sus esfuerzos en el ingenio Antonio Sánchez.

Los muchachos del central aguadense, quienes realizaron en días recientes su Activo Juvenil Campesino, promovido por la UJC, no solo dejaron claro su compromiso con la producción, sino que, además, hablaron de la necesidad de la llegada en tiempo de todos los recursos necesarios.

Cuando el mantenimiento y reparación encaminados a la producción de azúcar andan por el 87 por ciento, los atrasos en las calderas y los molinos son una preocupación no únicamente de los directivos del central, sino también de los más jóvenes.

Con apenas tres meses de trabajo en la industria, el joven licenciado en Matemática, devenido miembro de la brigada de construcción y mantenimiento del central, Yuniesky Campo, reflexionó sobre el reto de poner a plena capacidad el central en menos de 50 días.

«Tenemos mucho por hacer para arrancar el 21 de diciembre. Mientras llegan los recursos necesarios para iniciar las soldaduras en algunas áreas, hay que “meterle mano” a otras cosas y  no quedarnos de brazos cruzados esperando que caigan del cielo».

Diosvany Acosta Abrahantes, primer secretario de la UJC en la provincia, aseguró que la organización debe acompañar a los jóvenes, militantes o no. «Hay que jugar el papel que nos corresponde. El fortalecimiento que queremos en la organización se logra, en este caso, con el rendimiento productivo. Ahora mismo la principal debilidad es la inexistencia de un movimiento juvenil en las nueve unidades productoras y la poca atención a quienes están directamente en el campo», agregó.

En tal sentido, Ketty González, del comité de base de la UEB Atención al Productor, reconoció que les falta todavía mucho por hacer. A veces es preciso dejar las oficinas e irse al cañaveral con los pelotones de combinadas o en pleno proceso de siembra, y acompañar más a quienes hacen posible la entrega de la materia prima para la molienda.

«No podemos estar divididos», indicó Mario Pérez Cañizares, director de la UEB Industria. «De esta unión entre ambas unidades depende que podamos moler 45 000 toneladas con la misma caña», porque los rendimientos por hectárea aún no son óptimos, señaló.

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