Parque Nacional Guanahacabibes preserva variedades de jutías

La protección ecológica a toda costa de la flora y la fauna endémica en los parque nacionales siempre ha sido política de la revolución

Autor:

Juventud Rebelde

Expertos del Parque Nacional Guanahacabibes, realizan estudios de densidad poblacional, modo de alimentación y otros detalles de la vida de las jutías conga y carabalí, especies endémicas de Cuba con fines ecológicos de preservación de la especie.

El máster en Ciencias Forestales José Luis Linares Rodríguez, especialista ambiental del recinto a cargo de la investigación, dijo que la pesquisa pone énfasis en la jutía conga, reportó la ACN.

Jutías congas

Dispersa en diferentes áreas del istmo, habita en bosques semideciduos, donde permanece el mayor número de ejemplares, pero también está en los montes de ciénaga, complejo de vegetación de arenas blancas, matorral  xeromorfo  costero y manglares.

Agregó que la densidad de sus poblaciones  permanece en el rango de 11 a 5 animales por  hectárea.

En la zona conocida por Bolondrón, es donde posiblemente se encuentren las jutías de más tamaño de la Isla, según mediciones realizadas y comparadas con otras de varios sitios, entre los que figuran predios del  Hanabanilla, en Villa Clara.

Esa franja de Bolondrón la conforman extensiones forestales en explotación, en las cuales se detectaron violaciones por la caza de  la especie, con una carne agradable al paladar y con cualidades nutritivas, aunque de manera general disminuyó su incidencia en los últimos tiempos.

No obstante, se creó  un plan de medidas para la protección de la jutía, incluidas conferencias de educación ambiental, en tanto fue orientado  no talar los árboles huecos a favor de su resguardo y preservar los arbustos preferidos por la especie para su alimentación.

Jutía carabalí

Referente a la ecología trófica, la conga posee en su cadena alimentaria predilección por semillas, ramas, hojas de mangles y hasta corteza de 40 variedades de árboles, entre los que figuran la palma, la uva caleta, la jocuma, el almácigo, mientras los estudios arrojaron otras 60 especies vegetales utilizadas en su dieta, indicó el especialista.

En los lugares más próximos a los humedales disponen de más alimentos y agua, por lo que los ejemplares son saludables, en cambio en la vegetación costera del sur, sobre los farallones, las condiciones resultan más difíciles.

Linares afirmó que cada detalle es fundamental en la investigación científica, caracterizada por un nivel de profesionalidad elevado en aras de obtener datos certeros  al concluir la tarea, aunque el trabajo es lento, pues exige  observar muy bien para poder captar lo esencial.

Explicó que la jutía conga está exenta de amenaza y sus poblaciones pueden encontrarse dispersas por todo el archipiélago, no así la carabalí, en estado vulnerable.

Los meses de junio, julio y agosto, marcan el pico de la reproducción y según la indagación, los juveniles a partir de los 17 días de su nacimiento comienzan a alimentarse de la vegetación circundante.

El parque, fundado el 14 de diciembre de 2001 mediante el Acuerdo 4262 del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de la República de Cuba,  brinda cobija también a 16 especies de anfibios, 35 de reptiles, casi 200 de aves incluidas las migratorias, 18 de mamíferos y 86 de mariposas diurnas, entre otros grupos faunísticos.

Mantiene un estrecho vínculo con la Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes, que constituye la junta de coordinación de la reserva.

 

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