Hacer una zafra que sepa dulce

El hecho de que el impulso de los más nuevos resulta vital para alcanzar una mayor eficiencia agroazucarera es un criterio sostenido en los Activos Juveniles de zafra

Autores:

Nelson García Santos
Yahily Hernández Porto
Odalis Riquenes Cutiño

Mucho pueden hacer los jóvenes agroazucareros. Todo depende de que halen bien el carro de la eficiencia, estancado, a veces, aquí y allá. Para el éxito se requiere que cada cual asuma la eficacia desde su puesto de trabajo.

Este tema, de un modo u otro, afloró en los Activos Juveniles de zafra que han tenido lugar por estos días en varias provincias del país, como ocurrió en el correspondiente al central Héctor Rodríguez, del municipio villaclareño de Sagua La Grande, el mayor productor de la provincia.

Mirando el estado de los cañaverales y otros cultivos, se puede comprobar que   todos y especialmente los jóvenes trabajan fuerte y duro. Pero, conscientes de que pueden y deben apretar el paso,  coincidieron en que, aunque cumplir con eficacia en el puesto de trabajo resulta una obligación moral, tampoco se puede dejar a la espontaneidad.

Más allá de lo que le toca exigir a la administración en cualquier lugar por ese cumplimiento, descuidado también en ocasiones, los comités de base de la UJC deben jugar un papel esencial para inculcar el amor al trabajo, la mentalidad de productores y de utilizar correctamente los recursos destinados a la producción.

En ese sentido, la joven Lisandra Díaz Pérez significó la importancia de motivar a los jóvenes, como ha ocurrido en el Héctor Rodríguez, de diferentes maneras, y hacer converger el sentido del aporte productivo voluntario, el netamente patriótico, y la potenciación de los estímulos morales.

Saberse decisivos

Los asistentes al Activo de zafra en el municipio santiaguero de Contramaestre dejaron claro que son una fuerza decisiva en los empeños de la empresa América Libre, la más estable de las tres que harán zafra en la venidera contienda en esta oriental provincia.

En la reunión, el ingeniero Amel Fernández, director de la UEB de Atención a Productores, dijo que el América Libre se propone hacer una zafra con altos resultados en el aprovechamiento de la norma potencial y en el rendimiento industrial, dos indicadores que han sido esquivos en los últimos años. En ese reto cuentan con los muchachos y muchachas que producen la caña. Menores de 35 años son 56 de los 876 macheteros que cortan la caña del América Libre; más de un centenar de los que afrontan lo que haga falta en las unidades productoras y un buen número de los vinculados al proceso fabril.

Sin embargo, entre tantos muchachos valiosos solo existen 36 militantes de la UJC agrupados en cinco estructuras de base. Y con ello se evidencia la necesidad  de que la organización crezca para atender las inquietudes de tanta juventud, estimular su aporte, y apoyar su superación a través de movimientos como las BTJ.

El tiempo que hacía que no se realizaban reuniones como esta, coincidieron los participantes, es la muestra de que había desatención, y ello se traduce en desmotivación y apatía entre los noveles hacia la organización política.

Por eso, la UJC del municipio puso en marcha una estrategia en aras de fortalecer el quehacer de la organización en el sector, de apoyar en el corte y recogida de la caña en los caminos.

Amarrarse los pantalones

Como buenos hacedores del campo un numeroso grupo de jóvenes campesinos dialogaron en torno a sus preocupaciones y desvelos en el Activo Juvenil de zafra que se desarrolló en el municipio camagüeyano de Esmeralda, tierra del histórico central azucarero Brasil, inactivo desde el 2009 al 2014, donde, al parecer, algo se gesta entre los más jóvenes.

El encuentro no solo devino acicate para contrarrestar la inactividad juvenil, sino que reveló el inalterable compromiso de sus muchachos y muchachas en la siembra, corte y proceso de la caña de azúcar. Y es que la UJC en cada escenario azucarero tiene que amararse muy bien sus pantalones ante las preocupaciones de sus compañeros.

Yurisleydi Espinosa, joven de 24 años de edad y jefa de Recursos Humanos en la CPA Simón Bolívar, advirtió que aún en los colectivos de jóvenes existen preocupaciones que pueden ser resueltas en la base, al tiempo que Raidel del Valle, de la CPA Gelasio Gutiérrez, reflexionó que la calidad de los insumos es una preocupante que necesita ser aclarada contantemente. «Ante la duda hay que moverse y buscar las respuestas y soluciones», insistió.

Al respecto, Julio Alberto Velázquez, primer secretario del Partido en Esmeralda, reiteró que el empuje juvenil es vital para producir las más de 360 000 toneladas de azúcar que como estimado se propone el coloso Brasil. «A los jóvenes hay que escucharles sus preocupaciones y buscarles las respuestas», concretó.

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