Sistema de Salud cubano trabaja por la excelencia

Celebran acto por el Día de la Medicina Latinoamericana en el Ministerio de Salud Pública

Autores:

Edel Lima Sarmiento
Ana María Domínguez Cruz

Cada vez debemos intensificar más el trabajo para mejorar lo que hoy hacemos bien, para lograr la excelencia en un sistema de salud eficiente y sostenible, que permita la mejora del estado de salud de nuestra población y su satisfacción plena.

Ello lo expresó el viceministro de Salud Pública Alfredo González Lorenzo, en acto celebrado este jueves en el Ministerio de Salud Pública, luego de leerse la carta de felicitación, escrita por el ministro del ramo, el doctor Roberto Morales Ojeda.

Las transformaciones en el sector de la Salud continuarán, avanzaremos en el perfeccionamiento del trabajo docente-educativo y en el incremento de la investigación científica, y mantendremos el plan de acción para mejorar la infraestructura del sistema, asegurar la logística necesaria y cumplir con las acciones de control epidemiológico, refería Morales Ojeda en su mensaje.

En tanto, el viceministro González Lorenzo recordó el paradigma que en el mundo hoy constituye Cuba por los resultados alcanzados, visibles en la certificación como primer país del orbe en eliminar la transmisión materno- infantil del VIH y la sífilis congénita, y en la colaboración médica de más de 50 000 trabajadores de la Salud en 67 países.

«Hoy tenemos una mejor articulación e integración de las redes del servicio gracias a la regionalización, avanzamos en la reposición e introducción de tecnologías en el sector y mantenemos medidas rigurosas de control interno y económico para lograr, en efecto, un sistema de salud eficiente y sostenible», expresó.

En el acto se entregaron reconocimientos a trabajadores con una labor meritoria en este año. De manera especial se reconoció la trayectoria laboral e investigativa del doctor Guillermo Rodríguez Nápoles, quien ha trabajado incansablemente en el desarrollo de la ortopedia técnica.

Inspiradora jornada científica

Al terminar el primer mes no teníamos ninguna vida salvada, pero cuando cambiamos los protocolos e introdujimos la atención intravenosa, echamos por tierra la estadística de que el 90 por ciento de los pacientes con ébola moría, comentó Jorge Martínez Cruz —uno de los integrantes de la Brigada Henry Reeve que obró el milagro en Sierra Leona—, al intervenir en la sesión solemne del Consejo Científico de la Facultad Preparatoria de Ciencias Médicas de Cojímar.

El enfermero contó sobre el cuidado extremo en la manipulación de los trajes usados en África, los que debido al calor no aguantaban por más de dos horas, y que al desvestirse era común retirar un litro de sudor de cada una de sus botas. Más allá de lo anecdótico, habló de los momentos tristes ante la muerte y de la esperanza recobrada cuando la vida otra vez comenzó a florecer.

A ese testimonio se unieron las ponencias de la profesora Judith Ferreiro Rodríguez y de las enfermeras María de las Nieves Camacho y Esther Ruiz Bofill, quienes resaltaron el esfuerzo para garantizar las misiones médicas cubanas en el exterior. También la directora del Museo Nacional de la Alfabetización, Luisa Campos Gallardo, trató sobre el papel de los médicos cubanos en aquella misión educacional que alcanzó a todo el pueblo en 1961.

Efectuada por el Día de la Medicina Latinoamericana, en homenaje a Carlos J. Finlay, la jornada evidenció que los médicos cubanos demuestran que allí donde el arte de la salud es cultivado, hay un profundo amor a la humanidad.

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