Dulces labores

Una minindustria de reciente creación en Güira de Melena gana la aceptación de los pobladores y se distingue por un colectivo integrado mayoritariamente por jóvenes

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

GÜIRA DE MELENA, Artemisa.— Desde hace unos meses es usual en mercados güireños la presencia de mermeladas de buena calidad y precio asequible. Bajo la marca San Miguel, estos productos ganan terreno en la preferencia de los habitantes de este municipio, al tiempo que se amplían las producciones en volumen y variedad.

Sin embargo, pocos saben que tras estos productos está la mano de un colectivo reducido y joven que, en su mayoría, labora arduamente en la minindustria San Miguel, perteneciente a la cooperativa de créditos y servicios (CCS) Frank País, equipada con tecnología proveniente del proyecto Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria, a prueba en tres municipios del país.

Mermeladas de mango, guayaba y frutabomba, jugo concentrado de piña, dulce de frutabomba en trozos, y pasta y puré de tomate son algunos de los productos elaborados por un colectivo de diez personas.

Tomás Enrique Miranda, el administrador, precisó que reciben materia prima de cuatro cooperativas ubicadas al sur del municipio. Los equipos instalados tienen capacidad para producir una tonelada diaria y, aunque no han llegado a tal rendimiento, son rentables hasta el momento, precisó.

Los trabajadores perciben mensualmente, además del salario fijo (490 pesos), una estimulación del cuatro por ciento de las ganancias, que puede incrementar su salario hasta cerca de los 3 000 pesos, explicó.

Además de tener presencia en los mercados de la localidad con productos a granel o en bolsas de nailon de 400 gramos, comercializan sus ofertas en los dos mercados de la cooperativa en La Habana y abastecen a empresas, previo establecimiento de un contrato.

La calidad es fundamental, de ahí el empeño de la joven especialista María Elena Piedra. «Contamos con un laboratorio para realizar pruebas sistemáticamente; las de mayor complejidad se hacen cada 15 días en el Instituto Nacional de la Industria Alimentaria». Asimismo, chequean semestralmente la salud de los trabajadores.

Entre los más jóvenes están Álvaro Piedra y Alcides Azaares, quienes laboran aquí después de haber recibido un taller sobre elaboración de alimentos y funcionamiento de los equipos. «El salario es bueno, al igual que las condiciones de trabajo, por eso no reparamos en hacer cualquier tarea y extendemos la jornada laboral las horas necesarias».

De ahí que no asombre verlos descargando mercancías, luego seleccionando, pelando frutas, ayudando en la cocción, envasando o trasladando el producto final, con tal de agilizar las labores y elevar la eficiencia, pero siempre velando por mantener las normas establecidas para la elaboración de alimentos.

Esta minindustria debe tributar al mejor aprovechamiento de las producciones de este municipio, para que nada se pierda y haya en la mesa del cubano mayor presencia de todo cuanto se cosecha en Güira, un empeño al que estos jóvenes dedican todos sus esfuerzos.

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