Recibe viaducto La Farola el 2016 con nueva imagen

El complejo tramo de Las Marías de la carretera La Farola arriba a 2016 con este importante segmento rehabilitado. Durante el año en curso se llevará a cabo los denominados Cagueybaje I y II, explicó Delvis Rodríguez Matos, director del Centro Provincial de Vialidad

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Juventud Rebelde

GUANTÁNAMO, enero 2.— La carretera La Farola, la cual salvó definitivamente hace medio siglo a Baracoa de su secular incomunicación, recibió 2016 con uno de sus más importantes segmentos rehabilitado, aseguró Delvis Rodríguez Matos, director del Centro Provincial de Vialidad, destaca la ACN.

Lázaro David Najarro Pujol nos regaló una vista al viaducto de La Farola «que al decir de la escritora cubana Dora Alonso, se envuelve en helechos entre lujos de manantiales, frente a un paisaje indescriptible». Autor: Juventud Rebelde

Rodríguez Matos precisó que la conclusión en 2015 del complejo tramo de Las Marías, permitirá llevar a cabo los denominados Cagueybaje I y II, que se encontraban en fase de estudio y se llevarán a cabo durante el año en curso a un costo de 700 mil pesos.

El año anterior se invirtió una cifra similar en ese vial que se distingue por sus soluciones ingenieras, la calzada volante de hormigón hidráulico y 44 kilómetros de longitud, y el viaducto de seis kilómetros (Veguita del Sur-Alto de Cotilla), incluido entre las siete maravillas de la ingeniería civil cubana.

En opinión de José Fernández Lazcano, historiador de La Farola, esta muestra «síntomas inequívocos de fatiga», término con el que técnicamente se designa al efecto de los daños causados a una estructura vial por cargas repetitivas en el tiempo.

«Fue diseñada para soportar 8,2 toneladas métricas, y recibe actualmente casi el doble de esa presión, al constituir el cauce por el cual llega a Baracoa el 80 por ciento de sus abastecimientos y casi la totalidad de los viajeros», precisó el entrevistado.

Las afectaciones se localizan fuera del viaducto, donde el ingenio y la capacidad del hombre doblegaron a la naturaleza más abrupta, pero no a las actuales y reiteradas indisciplinas sociales que ponen en riesgo a miles de personas que transitan por la carretera.

Entre esas violaciones figuran el hurto de las rejas que protegen un sistema de drenaje que, medio siglo después de concebido, asombra a quienes recorren la obra, erigida entonces sin los adelantos y métodos geofísicos e hidrológicos de que hoy dispone el país.

Si lo que distingue a La Farola es su efectiva manera de drenar las aguas de las abundantes lluvias y de casi una treintena de ríos que corren por la zona, y la despojamos de ese sistema de defensa, la carretera puede colapsar, recalcó Fernández Lazcano.

Personal de la guantanamera Empresa Constructora Integral Número SEIS revierten en la zona el agrietamiento, socavamiento y daños ocasionados por los fenómenos geólogo-climáticos, el mal manejo de tierras y bosques, y las citadas contravenciones.

Esos trabajadores han remplazado centenares de losas, amén de restituir y reforzar 177 de las 224 rejillas de acero incluidas en el diseño de esa obra, concebida y ejecutada por los arquitectos cubanos Maximiliano Isoba y Luis Pérez Cid, y propuesta para Monumento Nacional por la Dirección de Patrimonio Cultural del municipio de Baracoa.

El Viaducto de La Farola forma parte de la Vía Azul, carretera de 154 kilómetros que une a la ciudad con Baracoa con otras localidades de la provincia. Foto: Jorge Legañoa Alonso

Aunque durante las décadas de los años 40 y 50 del pasado siglo se aprobó el presupuesto para La Farola, solo se materializó un camino terrestre, abierto en 1954 al tránsito vehicular entre Guantánamo y Baracoa, con una sola senda.

La apropiación por funcionarios corruptos de aquella época prerrevolucionaria de los fondos destinados a la obra, dilató hasta el 26 de Julio de 1965 su terminación, la cual tuvo lugar en menos de dos años.

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