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Somos parte del milagro de la vida

Los especialistas en Ginecobstetricia tienen en sus manos la felicidad de traer un nuevo ser al mundo,además de atender y prevenir trastornos en el ciclo sexual y reproductivo de la mujer. Ello demanda estudio constante, perfeccionamiento de las técnicas y una vocación de esfuerzo

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Siguió los pasos de su madre, «la doctora de Güines». Se siente orgullosa de ello y de que su hermana también haya querido disfrutar del goce infinito que proporciona traer nuevas vidas al mundo. A sus 67 años, no encuentra otra manera de ser feliz que no sea dedicarse a la profesión que eligió para hacer felices a otras personas.

La Ginecobstetricia es una especialidad preciosa de la Medicina, pero también exige entereza de carácter y de espíritu para superar los momentos tristes y tensos que pueden generarse durante el parto o antes y después de este. «No es fácil, y cada día hay que estudiar mucho para lograr un desempeño con profesionalidad, con habilidades muy bien desarrolladas que alejen del peligro la vida de la madre y su bebé».

La doctora Blanca Rosa Manzano Ovies, especialista en I y II grado en Ginecobstetricia y profesora titular consultante de la Facultad de Ciencias Médicas Manuel Fajardo de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, admiró desde la infancia a su madre, Ada Ovies, mujer incansable que ejerció la misma especialidad en su natal Güines, donde todavía se le recuerda con cariño, pues fue fundadora de la docencia de esa especialidad en la localidad y profesora de varias generaciones.

«Muchos pensaban que yo, siendo estudiante, sabía con antelación todo lo que un ginecobstetra debe saber, pero mi madre nunca quiso adelantarme en el tiempo. Creía que se debe aprender todo, paso a paso, en el momento justo que corresponde. Ahora la comprendo y por eso insisto en que los que deseen dedicarse a esta profesión, no pueden llegar a un hospital como residentes y participar en un parto al otro día. No es poca la responsabilidad que tenemos en nuestras manos, quienes, como yo, decidimos transitar por este camino.

«Se es feliz todos los días cuando recibes un bebé en tus brazos, y todo sale bien, y la madre sonríe y te lo agradece. Se sufre, como si fuera una misma, cuando alguna complicación en el parto fisiológico o en una cesárea impide que una nueva vida crezca, o que su madre pueda verla», expresa.

La también Máster en Atención Integral a la Mujer y presidenta de la Sociedad Cubana de Ginecología y Obstetricia desde el 2004 y hasta el 2012, no resiste estar sentada en una silla todo el día, y confiesa que come, se baña y hace cualesquiera de sus actividades a una velocidad acelerada, «como si fuera a recibir una llamada en cualquier momento para atender un caso de urgencia».

No recuerda Blanca Rosa ahora el primer parto que asistió, pero sí puede contar cuán gratificante le ha resultado atender partos gemelares o de trillizos, para los que se ha necesitado entregar mucho tiempo y dedicación durante el período de gestación. «También recuerdo experiencias únicas, en las que con el equipo de especialistas con el que laboraba les he salvado la vida a mujeres que han tenido complicaciones mortales en el momento del parto, y hoy me agradecen lo que yo con gusto hacía todos los días.

«La parturienta debe sentirse apoyada, segura, tranquila, y nos corresponde a   nosotros transmitirle esas emociones. Tenemos que estar preparados para actuar de manera ágil ante un imprevisto en el salón, y el paulatino entrenamiento al que nos sometemos permite que, en cualquier momento, podamos asumir un parto sin violentar los pasos de los protocolos de actuación establecidos.

«Depende de nuestra destreza el futuro de un nuevo ser, pues un mal manejo de las técnicas en el parto, un incorrecto proceder con los fórceps, por ejemplo, puede ocasionar traumas craneales en el bebé y propiciar otro tipo de complicaciones. No podemos dejarnos vencer por el cansancio ni acelerar el proceso del trabajo de parto por capricho; no debemos realizar cesáreas de manera festinada, solo para ganar en tiempo, porque las complicaciones obstétricas son más frecuentes en estos casos, sobre todo si no era estrictamente necesaria esta intervención quirúrgica.

«Tampoco podemos dar por terminado un nacimiento si no se ha efectuado una revisión al detalle de posibles desgarros, y aunque parece muy obvio, cada una de estas “simplezas” preserva la vida de la madre y su hijo, y avala nuestro prestigio profesional, antesala de la confianza que debemos inspirar», afirma quien recibió el premio por Mujer Destacada en la Ginecobstetricia, otorgado por la Federación Internacional de Obstetricia y Ginecología, condición que comparte también con su progenitora.

La Ginecología es una rama de la especialidad que demanda mucho esfuerzo, acota la doctora, reconocida como Maestra de la Obstetricia y Ginecología de Latinoamérica. «No basta dominar la teoría, pues la práctica cotidiana es la que te garantiza aprender a colocar los dispositivos intrauterinos, realizar operaciones por la vía abdominal o abortos, atender las diferentes patologías que aquejan a las mujeres… Insisto, como toda especialidad de la Medicina, y quizá con mucho más rigor, hay que estudiar mucho y acostumbrarse a la idea de que dormir puede ser un lujo, tenemos que dedicar más horas al trabajo que al descanso».

Blanca Rosa, experta latinoamericana de Climaterio y Menopausia, se dedica en los últimos años a atender a las mujeres de más de 60 años en la Consulta de Ginecología Geriátrica. «Muchas causas pueden traerlas a la consulta, las más frecuentes se relacionan con sangramientos pos menopáusicos y prolapsos genitales, entre otros. La investigación es imprescindible para descartar cualquier infección maligna y acudir a tiempo a la consulta es esencial».

La doctora, miembro del Grupo Nacional de asesores de Obstetricia y Ginecología del Ministerio de Salud Pública, atiende además en su consulta interdisciplinaria a mujeres de edad mediana, entre 45 y 59 años, quienes en su mayoría presentan trastornos asociados a la menopausia y en sus relaciones sexuales, y deben recibir atención también si presentan síntomas del síndrome del climaterio.

«No podemos dejar de atender las mamas, pues es vital seguir los padecimientos que la mujer, por su condición, puede presentar en su vida sexual y reproductiva. Además, tratamos a la pareja en caso necesario, pues elevar la calidad de vida de la mujer no puede ignorar a quien la acompaña.

«Insistimos, como especialistas, en la necesaria orientación que deben recibir nuestros adolescentes y jóvenes en torno a la asunción de conductas responsables en su vida sexual, y promovemos la realización de la prueba citológica cada tres años, a partir de los 25, como una medida de prevención de cualquier patología maligna en la mujer».

La doctora Blanca Rosa reconoce que la prioridad que tiene el Programa Materno Infantil en el Sistema de Salud del país garantiza la atención especializada y con los recursos necesarios a la madre y su descendencia. «Debemos avanzar en el logro de un parto cada vez más humanizado y sin dolor, y en la preparación de los profesionales que eligieron esta especialidad para que su desempeño sea el mejor, sin dar paso a errores e incorrectos procederes. Ser parte del milagro de la vida así lo merece».

En beneficio de la mujer

Los ginecobstetras cubanos reafirman su voluntad de ejercer su especialidad en beneficio de la mujer cubana y su descendencia este 18 de enero, en recordación al aniversario 163 del natalicio del doctor Eusebio Hernández, miembro del Ejército Libertador y considerado el padre de la Ginecobstetricia cubana.

En acto celebrado en la mañana de este lunes en el Hospital Ginecobstétrico Eusebio Hernández, en la capital, el doctor Evelio Cabezas, presidente de la Sociedad Cubana de Ginecobstetricia, elogió el desempeño de estos profesionales de quienes dependen, en gran medida, los logros alcanzados en la atención materno infantil en el país.

En presencia del doctor Roberto Álvarez Fumero, jefe del Departamento Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública, así como de directivos, médicos, enfermeras y estudiantes de la institución, y miembros de la Junta Directiva de la Sociedad que preside, el doctor Cabezas insistió en la necesidad de incrementar el número de estos especialistas en Cuba y de elevar su preparación diaria para mantener los resultados en el sector y superarlos con calidad.

Aspiran los ginecobstetras cubanos a instaurar el Día del Ginecobstetra Cubano el 18 de enero para reconocer y estimular la ardua, sostenida y, a veces, anónima labor de estos profesionales de la Medicina, a partir de la solicitud de la Junta de Gobierno de la Sociedad Cubana de Ginecología y Obstetricia.

 

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