Visitó Su Santidad Kirill escuela especial cubana

Cada uno de ustedes hace lo que no pueden hacer la mayoría de los seres humanos, expresó Su Santidad Kirill, Patriarca de Moscú y de toda Rusia, durante su visita a una escuela especial en La Habana

Autor:

Marianela Martín González

«Cuando visito lugares como estos, mi corazón tiene un sentimiento especial», manifestó Su Santidad Kirill, Patriarca de Moscú y de toda Rusia, durante su estancia este sábado en la escuela especial Solidaridad con Panamá, enclavada en la capital cubana.

Esther María La O, directora de la referida institución, conocida como La Casa Grande, ofreció la bienvenida al Patriarca, quien estuvo acompañado por la delegación de la Iglesia Ortodoxa Rusa con que asiste en la Isla, así como por Marta Hernández Romero, presidenta del Poder Popular en la capital, Caridad Diego, jefa de la Oficina de Atención a Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido, y Mijail Kaminin, embajador de la Federación Rusa en La Habana, entre otras autoridades.

Kirill donó a esta institución, que inauguró el 31 diciembre de 1989 el Comandante en Jefe Fidel Castro, sillas de ruedas, computadoras, otros equipos audiovisuales y confituras para el disfrute de esos estudiantes.

Kirill reconoció que para él la ocasión era una gran fiesta por estar con esos seres que tienen un alma alegre, a pesar de sus limitaciones físicas y motoras. «Ustedes cantan y bailan perfectamente; hacen lo que muchas personas no pueden hacer», refirió luego de disfrutar de cantos como La Guantanamera y otras piezas musicales que enaltecen la esperanza, ejecutados por los pequeños.

El Patriarca pidió que recordaran las palabras que a ellos dedicaba, en las que sostuvo que estos niños ayudan a las personas a ser mejores y a luchar contra el egoísmo, y dijo que Dios marca con características muy especiales a las personas especiales, como ellos, que se sobreponen y son ejemplo para el resto de los seres humanos.

Al recibir una postal que una de los estudiantes dibujó con sus pies por faltarle los brazos, expresó que es la postal más hermosa que ha recibido.

Kirill se interesó por la cantidad de escuelas similares en el país, y recorrió las aulas donde los estudiantes realizaban actividades docentes-educativas. La directora del centro le explicó que la educación contempla el cuidado del medio ambiente como uno de los preceptos más preciados.

El Patriarca quiso tomarse una foto con la niña sin brazos que danzó virtuosamente en su honor, y finalmente firmó el libro de visitantes ilustres con que cuenta el centro, donde dejó plasmada toda su emoción ante tanto humanismo y bendijo a los niños y adolescentes que allí se preparan para la vida.

Como mensaje inolvidable les recomendó, nunca tener angustia, ni compararse con otras personas, ni lamentarse. «Cada uno de ustedes hace lo que no pueden hacer la mayoría de los seres humanos», afirmó.

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