¡Tremendo tabaco!

La creación de dos contingentes juveniles para impulsar la producción del cultivo en Pinar del Río materializa uno de los acuerdos del X Congreso de la UJC y confirma el sentido literal de una frase que entre cubanos jacarandosos apunta usualmente al tedio

Autor:

Dorelys Canivell Canal

PINAR DEL RÍO.— Lejos de toda modorra, imbuidos de una constancia en el trabajo que va marcando horas alegres y no le da mucha tregua al entumecimiento, desde hace varias semanas hay muchachos en Vueltabajo dispuestos a invertir el simpático sentido de una frase que entre cubanos jacarandosos apunta al tedio.

¡Un buen tabaco!, literalmente hablando, bien apartado del giro estilístico con que solemos considerar actos poco atractivos, que confirme la tradición de la zona pinareña como la del mejor del mundo, constituye uno de los principales propósitos de la incorporación de jóvenes a actividades vinculadas con la producción de este cultivo, con lo que también se contribuye al desarrollo económico de los territorios y se materializa uno de los acuerdos del X Congreso de la UJC.

Para no dejar en letra muerta lo concertado en el cónclave, en Vueltabajo, se crearon en diciembre y enero sendos contingentes en los municipios de Consolación del Sur y San Luis. Sus miembros tienen diferentes procedencias: unos se encontraban interruptos en sus centros de trabajo, otros estaban desvinculados, algunos vienen del sector no estatal. Entre ellos va lográndose una cofradía amistosa, un ambiente franco y desenfadado y se viven por estos días jornadas agitadas, pero que reconfortan porque no solo estimulan el bolsillo sino también el espíritu. JR anduvo por esos lugares y conversó con algunos de los jóvenes que integran los contingentes.

Aquí nos quedamos

La Unidad Empresarial de Base (UEB) de Semilla Plan Café, perteneciente a la Empresa Integral y de Tabaco de Consolación del Sur, sabe del empeño de unos 37 jóvenes de La Palma y del propio municipio. Alrededor de 14 de ellos hacen vida en el campamento. Aunque algunos recursos tardaron y otros, como el calzado, aún no llegan, ya hoy disponen del aseo, buenos colchones y una alimentación adecuada que garantiza la UEB.

Andy Hernández Martínez, de 32 años, es el jefe de brigada. Así lo dispusieron sus compañeros. «Antes trabajé en la Empresa Forestal y después fui cuentapropista. Desde que supe de la convocatoria vine para acá. Hasta ahora todo ha fluido bien. Tenemos permiso para ir los fines de semana a la casa y se nos facilita la transportación.

«Además del trabajo, siempre queda tiempo para recrearnos un poco. Los miércoles visitamos El Patio de Pelegrín, uno de los proyectos socioculturales más importantes de la provincia», comentó.

Quienes hoy trabajan en ambos campamentos, devengan un salario acorde con el sistema de pago de la Agricultura, promedian unos 600 pesos en la quincena y 1 200 al mes, aproximadamente.

Por ello, Luis Daniel Jaime Fuentes dice que ya piensa quedarse algunos meses en estas labores. «Estoy muy satisfecho. Cuando ha existido algún problema, todo se ha resuelto. Hemos recolectado, guataqueado... Aquí se ha hecho todo lo que se nos ha indicado».

Otro de los jóvenes que labora en Plan Café es Lasael Calvo Amador. Tiene 20 años, es militante de la UJC, ya fue militar, profesor de boxeo y cuentapropista. Ahora tiene nociones de carpintería. Las camas de los albergues y el arreglo de la casa de tabaco de la UEB han sido las tareas de mayor envergadura que le ha tocado desarrollar en el campamento. Dice que ha aprendido de los hombres de experiencia que ha tenido como maestros aquí.

Tal es el caso de Manuel Silva Trujillo, secretario del núcleo zonal del Partido, quien a sus 70 años asegura que prefiere trabajar con los jóvenes. «Son especiales, obedientes y respetuosos, jamás dicen que no. De verdad que yo quisiera que se quedaran conmigo», sentenció.

Noel Camejo Pérez, miembro del Buró Provincial de la UJC que atiende la esfera de Jóvenes trabajadores y combatientes, aclaró que una vez terminado el período ajustado para los campamentos en el mes de marzo, aquellos que deseen permanecer vinculados con el tabaco podrán hacerlo. Y la organización juvenil tiene la responsabilidad de tramitar posibles ubicaciones laborales en distintos sectores de la sociedad para los que regresen a sus municipios.

Sentirse bien

En el segundo campamento, ubicado en la localidad El Retiro, en San Luis, una zona eminentemente tabacalera, alrededor de 55 muchachos brindan también su apoyo a la campaña, luego de un año en el que el clima ha hecho de las suyas y se ha tenido que sembrar los campos en más de una ocasión.

Aquí conocimos la historia de Roilán Orta Serrano, de 32 años, de Minas de Matahambre, que se destaca entre el resto de los jóvenes. Asegura que nunca pensó encontrar compañeros como los de aquí.

«Me enteré de la convocatoria y enseguida quise integrarme. Al principio fue un poco difícil relacionarme con los otros muchachos por mi condición de transexual. Pero la convivencia ya va dejando poco a poco de ser complicada y mejora en la medida en que a uno lo aceptan. Nos vamos llevando cada vez mejor. Nos respetamos y, sobre todo, me siento bien.

«Lo importante es trabajar y dar lo mejor de uno sin importar las diferencias entre las personas. He recolectado hojas, ensarté tabaco, he estado repasando también, y hago lo que sea necesario e indique el campesino», expresó.

El caso de Yoslandy Errasti Padrón es excepcional. Este muchacho esbelto y delgado es rehabilitador de la sala perteneciente al policlínico Epifanio Rojas Gil, del municipio, y fue hasta las labores agrícolas para cumplir con el llamado de la organización.

«Algunos me tildaron de loco por venir este tiempo a ayudar en el campo, pero siento que cumplí con mi deber. Y ha sido una buena experiencia porque uno conoce a jóvenes de otros municipios y de diferentes edades. A nosotros no nos tocó un Moncada ni un Girón, simplemente nos ha tocado ayudar para que nuestra economía salga adelante».

Al conversar con Yoslandy supimos que recientemente le avisaron de su posible salida para Venezuela a cumplir misión internacionalista. Esta será desde ahora su próxima y más importante tarea.

Osmín Ramírez Díaz, administrador del campamento, dijo que los muchachos han tenido un excelente aprovechamiento de la jornada laboral. Se han desempeñado en la siembra y hasta la recolección, incluso en algunas cooperativas han recogido frijoles. Por eso los campesinos que trabajan con ellos están muy contentos.

Aporte decisivo

Lo valioso es que cada joven entienda la importancia de su contribución a la campaña tabacalera. En la actualidad la edad promedio de los muchachos que integran las brigadas es de 24 años, y solo el ocho por ciento de ellos es militante de la UJC.

Varios de los entrevistados admitieron estar interesados en mantenerse vinculados con las posteriores tareas en el beneficio del tabaco.

Julio Gómez Casanova, miembro del Buró Nacional de la UJC que atiende la esfera de Jóvenes trabajadores y combatientes, resaltó la pertinencia de mantener estas iniciativas allí donde los territorios lo necesiten y sobre todo porque constituyen una fuente de empleo para los jóvenes que se suman a ella.

«Habrá que reconocer el papel de quienes esta vez dieron su aporte y habrá que hacérselo saber a sus padres, allí en el lugar del que cada uno proviene», resaltó Julio César García Rodríguez, funcionario del Comité Central del Partido, en un intercambio con jóvenes de ambos campamentos.

La experiencia que hoy se erige en Plan Café y El Retiro, tiene que crecer. Servirá de ejemplo para futuras convocatorias y momentos decisivos. Las trabas, las demoras y las gestiones fallidas serán solo obstáculos de la primera vez. En la juventud hay una fuerza vital para el desarrollo del país, y con ella habrá que contar para esta y otras tareas. Su aporte es y será siempre decisivo.

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