Con la frente en alto

Jóvenes cubanos opinan sobre la próxima visita del Presidente norteamericano a Cuba y reconocen las oportunidades que la Revolución les ha dado de crecer en un país libre e independiente

 

Autores:

Glenda Boza Ibarra
Lisandra Gómez Guerra
Yoerky Sánchez Cuéllar
Haydee León Moya

Yordan González Bell tiene 20 años y se desempeña como maestro en la escuela Ignacio Agramonte, de Cienfuegos. Aunque sus alumnos de primer grado todavía no conocen de historia de Cuba, ya Yordan les ha explicado —con palabras simples— sobre las relaciones entre la Isla y Estados Unidos.

Ante la próxima visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el joven profesor considera que «es bueno que conozcan cómo influye en los diferentes sectores de nuestra vida nacional el bloqueo económico impuesto por el Gobierno norteamericano».

Justo antes de comenzar las clases, pocos minutos antes de repasar la letra G, comenta que aunque las leyes que sustentan el bloqueo se firmaron mucho antes de que Obama llegara a la presidencia, el mandatario estadounidense cuenta con prerrogativas que le permiten hacer mucho más para ampliar el alcance de las medidas que se han adoptado respecto a Cuba.

«Su visita será una buena oportunidad para que sepa cómo el cerco económico, financiero y comercial al que hemos sido sometidos impacta en la calidad de vida de los cubanos desde hace más de medio siglo. Y sobre todo verá cómo hemos sorteado esos obstáculos y acumulamos logros sociales que nos han dado prestigio en el mundo».

Mientras invita a sus pioneros a entrar al aula y de reojo evalúa sus comportamientos, el joven maestro resalta la importancia de esta etapa en el proceso hacia la normalización de las relaciones diplomáticas, cuando hemos demostrado la capacidad de conversar de manera respetuosa por el bien de ambos pueblos.

«Estoy seguro de que la visita le hará bien al presidente Obama, porque podrá conocer de cerca la realidad de la Isla. Este es un momento histórico que todos seguiremos».

Yordan, quien además es secretario general del comité de base de la UJC en su escuela primaria, dialoga sobre estos temas con el resto de los trabajadores y asegura que tales debates no solo enriquecen la preparación del colectivo pedagógico, sino además el propio desarrollo docente-educativo.

Sin perder las esencias

«Como en la vida personal, los países deben abrirse a las oportunidades de intercambio para ser mejores y ampliar perspectivas de desarrollo. Pero, como ocurre en nuestro caso particular, las naciones deben mantener las esencias que las sostienen y distinguen.

«Y creo que eso es lo que va marcando el proceso hacia la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que ahora, con la visita a nuestro país del Presidente norteamericano, tiene un momento de especial connotación».

Así piensa la cirujana guantanamera Sunaymy Sarría Lamorú, quien ejerce su especialidad desde hace cinco años en el Hospital General Docente Doctor Agostinho Neto, el mayor centro médico-asistencial de Guantánamo.

Sunaymy Sarría Lamorú ejerce su especialidad de cirujana en el Hospital General Docente Doctor Agostinho Neto, de Guantánamo. Foto: Haydée León

«El respeto mutuo abrirá nuevos caminos para Cuba y también en EE.UU. con respecto a nosotros, que deben pasar por la eliminación del bloqueo, aunque también falta la devolución del territorio ilegalmente ocupado aquí, en Guantánamo, por la base naval norteamericana», agrega la joven de 32 años, quien considera un privilegio dado por la Revolución el ser una de las diez cirujanas de la provincia, una rama de la Medicina en la cual por muchos años la mujer no tuvo protagonismo alguno.

Ella misma, dice, es fruto genuino de un sistema de salud con oportunidades para todos. Sunaymy, además de especialista en Medicina General Integral, de Primer Grado en Cirugía, es profesora asistente de la Universidad de Ciencias Médicas del territorio y máster en Urgencias médicas.

Para ella, quien durante dos años de misión pudo darse cuenta de las diferencias esenciales entre un modelo de salud como el nuestro y el de países que han sufrido el neoliberalismo, la medicina cubana puede seguir siendo un referente mundial, mucho más si se elimina el bloqueo, que perjudica tan sensiblemente a este sector.

Convivir respetando las diferencias

Quizá no pocas personas tildaron de loco al espirituano Abdel Martínez Castro, cuando a su regreso de cursar estudios doctorales en el extranjero, se instaló en la ciudad del Yayabo para fundar, junto a otros tres amigos, El Colga’o, un café que rompe con el ritmo apacible y tradicional de la legendaria villa.

El espirituano Abdel Martínez Castro se siente satisfecho por las oportunidades de prosperar en su negocio por cuenta propia. Foto: Sandra Gómez Guerra

El desenfadado y bohemio lugar, ubicado en el bulevar de Sancti Spíritus y caracterizado por mesas bajas de madera con banquetas o cojines, grafitis en la pared y un mueble de época, ofrece un servicio de calidad y sin pretender agujerear los bolsillos.

Abdel se siente satisfecho por las oportunidades de prosperar en su negocio a partir de las medidas de la actualización del modelo económico cubano, con la implementación de los Lineamientos. «Y todos pudiéramos avanzar mucho más con nuestro esfuerzo si el Gobierno de Estados Unidos elimina las trabas impuestas a Cuba con el bloqueo», dice.

Considera muy oportunos los diálogos que se vienen sucediendo y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambas naciones porque son pasos de avance para el cese definitivo de esa política hostil.

«Con la eliminación de muchas medidas agresivas podremos crecer en muchos terrenos y hacer más sólida nuestra economía», señala.

Mas, sugiere como fundamental no bajar bandera en las concepciones que siempre ha defendido Cuba y que difieren de las del sistema capitalista. Para él, la simpatía de que goza nuestro país en el resto del mundo, al ser respetado y admirado por haber sido capaz de mantener un sistema económico, político y social diferente y particular, resulta el principal factor para que la actual administración norteamericana se haya sentido motivada a dialogar e intentar cambiar la historia de hostilidad de tantos años.

«Para convivir como iguales no tenemos por qué estar de acuerdo en todo. Se puede convivir respetando las diferencias. Pero, sin dudas, nuestra alternativa es de interés para el resto del orbe, porque demuestra que existen cosas distintas al capitalismo», resalta.

El joven espirituano confiesa que se mantiene informado sobre todo lo que se refiera a la visita de Obama a Cuba y las reales intenciones del Gobierno de este en relación con nuestro país.

Elementos que no pueden obviarse

Según Guillermo Aguirre Carrazana, joven investigador del Centro de Aplicaciones de Tecnologías de Avanzada y graduado de Matemáticas en la Universidad de La Habana, el significado de la visita de Obama «no se puede analizar sin tener en cuenta el entorno político, económico y social en el que se produce.

Guillermo Aguirre Carrazana, es investigador del Centro de Aplicaciones de Tecnologías de Avanzada. Foto: Cortesía del entrevistado

«En primer lugar, con los líderes históricos de la Revolución en plenas capacidades de pensamiento y acción, en medio de la construcción de un modelo propio de socialismo y de un perfeccionamiento de nuestro modelo económico.

«Además, con la existencia de un proceso de integración regional en América Latina y el Caribe, en el que Cuba ha mostrado un liderazgo imprescindible. Estas condiciones y el reconocimiento expreso del presidente Obama de que la política mantenida por 57 años ha fracasado, son elementos que no pueden obviarse en un análisis del significado de la visita.

«A pesar de toda la adversidad que el imperialismo ha causado a nuestro pueblo, debemos demostrar los logros que hemos alcanzado en todos estos años de Revolución, la capacidad de compartir lo que tenemos con el mundo, la capacidad de haber desarrollado una biotecnología del más alto nivel. Debemos enseñar el desarrollo profesional de nuestros jóvenes, que poseen una competitividad muy alta; no por gusto nuestro país ha sido víctima sistemáticamente del robo de cerebros.

«Debemos mostrar el orgullo que tenemos por no haber claudicado pese a las agresiones, de que hemos sido capaces de soportar la guerra económica más larga de la historia sin renunciar a la defensa de nuestro proyecto político y social. Y además, mostrar la entereza de un país agredido pero investido de sus ideales.

«Por tanto, en un momento como este, esperamos que Obama salga convencido de que nuestra nación ha elegido un camino propio para su desarrollo, que debe ser respetado en la misma medida en que nosotros respetamos sus particularidades».

Muchos jóvenes cubanos comparten las opiniones de Yordan, Sunaymy, Abdel y Guillermo. Ellos, desde sus diferentes puestos de trabajo, forman parte de ese «pueblo noble, amistoso, digno, con un alto sentido del patriotismo y de la unidad nacional, que siempre ha luchado por un futuro mejor a pesar de las adversidades que ha tenido que enfrentar», como expresara el editorial publicado recientemente por la prensa cubana. Un pueblo que, con la frente en alto, le dará la bienvenida al presidente Obama del 20 al 22 de marzo.

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