Cuba busca eliminar la tuberculosis

La Mayor de las Antillas tiene una de las menores tasas de infección de esta enfermedad en América Latina y aspira a ser el primer país en la región en eliminarla

Autor:

Ana María Domínguez Cruz

Con una incidencia de solo 6,2 por cada cien mil habitantes, Cuba tiene una de las menores tasas de infección de tuberculosis en América Latina, y aspira a ser el primer país en la región en eliminar esta enfermedad mediante el cumplimiento del plan de eliminación en países de baja prevalencia.

Así celebra la Isla el Día Mundial contra la Tuberculosis, este 24 de marzo, bajo el lema Unidos para poner fin a la tuberculosis, en honor al descubrimiento en 1882 de su agente causal por el científico alemán Robert Koch. En la Isla se promueven acciones y esfuerzos para elevar la percepción de riesgo en la población y su diagnóstico oportuno.

La especialista en Medicina General Integral y máster en Higiene y Epidemiología Lourdes Suárez Álvarez, coordinadora del Programa Nacional de Tuberculosis y de las Infecciones Respiratorias Agudas del Ministerio de Salud Pública, afirmó que con la detección de 600 casos como promedio cada año, el país está en condiciones de asumir el desafío propuesto a partir de la Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud en 2014.

Para ello es menester reducir anualmente la incidencia de casos y desarrollar acciones aceleradas de prevención que permitan lograr la preeliminación de la enfermedad hasta 2035 y su eliminación total hasta 2050, según el acuerdo establecido a nivel internacional, precisó.

«Debemos intensificar la movilización social y la participación comunitaria, y sobre todo la pesquisa y búsqueda activa de casos en los grupos vulnerables de la sociedad, entre estos las personas con VIH, los reclusos, los que cumplieron sanción de privación de libertad, los trabajadores de la salud que cumplen misiones en países de alta incidencia de la enfermedad y los extranjeros de esas naciones que visitan el territorio nacional, así como diabéticos, niños menores de cinco años, adultos mayores de 60 años o más, embarazadas y personas dependientes del alcohol, entre otras.

«Se prioriza la atención en quienes mantienen o mantuvieron contacto con personas enfermas, a las que se les aplican las pruebas pertinentes, y el tratamiento preventivo a quienes manifiestan una infección tuberculosa latente, es decir, sin mostrar síntomas del padecimiento».

Suárez Álvarez subrayó que es necesario reforzar la calidad en el tratamiento, que debe ser siempre observado y supervisado por el médico y la enfermera de la familia en el área de salud del paciente. «Los fármacos se suministran de forma gratuita en las farmacias de los policlínicos mediante una tarjeta de control para las dos fases establecidas, y luego se debe mantener un seguimiento baciloscóspico mensual al paciente atendido».

No obstante, una de las dificultades que se pueden presentar es la resistencia del agente causal de la tuberculosis a diversos fármacos para su tratamiento, precisó. «Por ello es fundamental el apoyo de la familia y la disciplina de cada paciente en el respeto al tratamiento, pues si este es interrumpido, la enfermedad puede devenir crónica y resultar entonces de muy difícil curación».

La doctora señaló que la mejora de la tecnología disponible para el diagnóstico rápido y oportuno de la tuberculosis en los policlínicos es esencial en el logro de las metas planteadas por la OMS, pues ello permitiría prescribir el tratamiento a tiempo y cortar lo más pronto posible la cadena de transmisión.

«La población debe mantener medidas higiénico-ambientales en su hogar como la ventilación, la claridad, la iluminación, y acudir al médico si se revelan síntomas por más de 21 días como la tos con flema, a veces con sangre en el esputo, fiebre, sudoración nocturna, mareos momentáneos, escalofríos y pérdida de peso».

Agregó la especialista que es importante evitar la propagación de los gérmenes que se liberan cuando tosemos, hablamos, cantamos, estornudamos o realizamos cualquier otra acción relacionada con la saliva, tapándonos la boca o la nariz, o no acercándonos mucho a otras personas.

La tuberculosis es una enfermedad muy contagiosa que puede diagnosticarse precozmente y que no debe comprometer la salud de nuestra población, para lo que el país destina los recursos necesarios, apuntó.

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