Por una escuela mejor

Instituciones, organizaciones y personalidades de los más diversos saberes han sido convocadas por el Ministerio de Educación con el propósito de que acompañen, con su experiencia, criterios e ideas, el proceso de perfeccionamiento que se lleva a cabo en todos los niveles de enseñanza

Autor:

Margarita Barrios

¿Cada estudiante cubano, al transitar por los diversos niveles de enseñanza general, recibe en las asignaturas el contenido que necesita? ¿La escuela le entrega los conocimientos éticos y estéticos que lo forman de manera integral para la vida? ¿Son la familia y la comunidad apoyo real y efectivo para el centro escolar?

El Ministerio de Educación (Mined) realiza su tercer proceso de perfeccionamiento. Desde febrero último, 60 profesores de todo el país trabajan en el rediseño de los objetivos, planes de estudio, programas de asignaturas y en las bases esenciales de los libros de texto. Todo esto  desde el preescolar hasta la enseñanza media superior.

Ese trabajo va acompañado de un experimento que se realiza en las provincias de Artemisa, Mayabeque, Pinar del Río, La Habana, Villa Clara y Santiago de Cuba, y que es monitoreado por el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas (ICCP). Su resultado, que presta atención a los criterios de docentes, familiares y de los propios estudiantes, se incluirá en el perfeccionamiento.

Instituciones, organizaciones y personalidades de los más diversos saberes han sido convocadas por el Mined con el objetivo de involucrarlos en el trabajo, para que den sus criterios y aporten nuevas ideas.

Recientemente, se realizó un encuentro en el cual el Mined entregó a las instituciones y a los expertos un primer resultado, para que opinen, argumenten y luego seguir trabajando.

Previo a la entrega de los documentos, que serán revisados de manera individual, distintas personalidades sostuvieron un encuentro con Ena Elsa Velázquez Cobiella, ministra de Educación. Todos coincidieron en agradecer la oportunidad que se les brinda de poder colaborar, de forma personal y a través de las instituciones que representan, con el perfeccionamiento del sistema nacional de enseñanza.

Opiniones necesarias

La Doctora Graziella Pogolotti, premio nacional de Literatura y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier, fue una de las primeras en brindar sus apreciaciones. «La educación es para mí uno de los temas decisivos en el país. Un niño que empieza hoy el primer grado, dentro de 15 años entrará en la vida social. Lo que hagamos ahora tiene que ver con el presente y con el futuro, donde tenemos que preservar la Revolución», subrayó.

Luego de aclarar que no posee una formación pedagógica, aunque ha desarrollado labor docente en la Educación Superior, opinó que el objetivo fundamental que debe tener la escuela cubana es enseñar a pensar. «Porque el mundo cambia muy rápidamente y lo que se aprenda hoy, puede estar obsoleto mañana», añadió.

Por su parte, la Doctora en Ciencias Históricas Francisca López Civeira, quien es Profesora de Mérito de la Universidad de La Habana, argumentó que no solo es importante preparar los programas de estudio y los textos, y luego transmitir los conocimientos con el rigor científico requerido, sino que debemos pensar en qué tipo de joven queremos formar, y al acercarnos a la comunidad, ver si esta no se encuentra en discordancia con aquello que deseamos lograr en ese joven.

En este mismo hilo de razonamiento, opinó la Doctora María Isabel Domínguez, del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS). Afirmó que la escuela tiene también una labor fundamental en transformar el medio donde está enclavada, y tiene que trabajar con el maestro, para exaltarlo. «Esto no solo se logra elevando el salario, también se alcanza dotando al centro escolar del sentido social que lo distingue. Y si el escenario territorial es desventajoso, hay que revertirlo», puntualizó.

El Doctor en Ciencias Históricas Eduardo Torres Cuevas habló de la importancia de enseñar bien la Matemática, para desarrollar el pensamiento lógico en el estudiante, así como el idioma español, para que pueda comprender los textos. «Porque, destacó, es imposible lograr la interpretación de la historia cuando el aprendizaje se realiza de manera mecánica y memorística».

Igualmente, precisó que la Cívica no puede asumirse como una asignatura aislada, tiene que estar en cada clase, para crear un pensamiento que lleve al sentimiento patriótico en esa persona que se quiere formar.

Los presentes hicieron alusión también a investigaciones que pueden ayudar a conformar textos y programas de estudio, como las realizadas por el Instituto de Literatura y Lingüística, la Academia Cubana de la Lengua, el Instituto Juan Marinello, muchas de las cuales han recibido importantes premios por sus aportes científicos.

Tampoco escapó a la mirada de los expertos la necesidad de un claustro pedagógicamente bien preparado, estable y éticamente formado, para que pueda transmitir no solo conocimientos científicos, sino enseñanzas para la vida.

En el intercambio, la Doctora en Ciencias Pedagógicas Keyla Rosa Estévez García, investigadora del Centro de Estudios sobre la Juventud, hizo un llamado a la unión, a no ver cada cual su aporte desde «su parcela», sino a apreciar en el centro al alumno, sus motivaciones e intereses, y así lograr esa escuela por la que todos apostamos.

Abiertos a los buenos consejos

Silvia Navarro, directora del ICCP, dijo a Juventud Rebelde que la consulta con los expertos forma parte de la metodología establecida para el perfeccionamiento y propicia el sistema de relaciones del Mined con especialistas que pueden coadyuvar a un trabajo más eficiente en la escuela.

«Este no es un perfeccionamiento solo de planes y programas, sino que compromete la manera de trabajar en los centros escolares, la concepción del currículo, la organización de la escuela, e introduce de manera importante la contribución de los factores comunitarios, donde todos los organismos, instituciones y organizaciones están representados.

«La educación es un fenómeno social, por lo tanto no se puede ver solo en la escuela, sino que se exterioriza en la vida. No estaríamos siendo consecuentes con la educación, si tenemos un alumno conocedor de la Matemática, pero no usa correctamente el uniforme, no ayuda a un anciano a cruzar la calle, no siente amor por su Patria.

«Lo que queremos es reforzar en el perfeccionamiento las ideas  martianas de que la cultura no es solo saber el contenido, es la apreciación de lo bello, la manera de conducirse, normas de comportamiento, la utilización de los conocimientos en el bien de la humanidad. El sistema educativo cubano no puede lograr esto solo con el Mined, eso es imposible, estaríamos negando la esencia social de la educación».

—¿En qué momento se encuentra el proceso de perfeccionamiento?

—El perfeccionamiento se inició con los estudios teóricos que lo justifican. Hoy probamos la nueva concepción curricular en seis provincias y, en paralelo, trabajamos en la revisión de los objetivos, planes y programas. Ya tenemos una primera versión, que ahora se consulta con los especialistas. Mientras tanto, seguimos trabajando con los programas y contenidos de las asignaturas para un segundo momento del perfeccionamiento. El proceso, pensamos, concluirá completamente en el 2020.

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