Ser felices también es asunto de la ciencia

El Congreso Internacional de Investigadores sobre Juventud escudriña en cada rincón de la ciencia para pensar en cómo facilitar caminos hacia la vida digna y con derechos

Autores:

Susana Gómes Bugallo
Yuniel Labacena Romero
Aileen Infante Vigil-Escalera

¿Cómo se puede medir la felicidad? Tal vez pueda parecer un asunto más místico que científico, pero en Cuba —un país con desvelos diferentes en cuanto a políticas públicas para jóvenes— cualquier iniciativa para mejorar la existencia es enfrentada con la pasión más enorme.

Por esa razón, el Congreso Internacional de Investigadores sobre Juventud escudriña en cada rincón de la ciencia para pensar en cómo facilitar caminos hacia la vida digna y con derechos. Así lo evidencian sus numerosos paneles y debates, en que jóvenes cubanos y de más de 15 países han llegado a poner de su sentir y conocimiento.

Ya tenemos en Cuba una buena juventud. Lo expresan los altos índices de instrucción y salud alcanzados en nuestras poblaciones jóvenes, y su mayoritaria participación en los diversos espacios de socialización y superación profesional, el alto nivel de ocupación laboral y de inserción en procesos educativos y las cifras de los que simultanean el estudio y el trabajo, dijo en su discurso la Doctora Teresa Viera Hernández, directora del Centro de Estudios sobre la Juventud.

Nos ocupamos, aunque pueda parecer más místico que científico, en hacer felices a nuestros jóvenes y, para esto, hasta diseñamos nuevas dimensiones, índices e indicadores.

Al referirse a la Agenda Global de Desarrollo y sus prioridades, Viera señaló que en cuanto a adolescentes y jóvenes, se llegó a esta acumulando desafíos y no sustituyéndolos. Y resaltó que crecen quienes se dedican a la ciencia —desde la política y el hacer cotidiano— a trabajar desde, por y para las juventudes.

Durante la conferencia inaugural, en que se analizaron las experiencias y desafíos en América Latina en temas de políticas públicas de juventud, el Doctor Ernesto Rodríguez Ignacio, director del Centro Latinoamericano sobre Juventud (Celaju), aseguró que en el concierto latinoamericano Cuba ha sido siempre una excepción, tanto en lo que atañe a la organización del Estado en general como en lo relacionado con las políticas públicas de juventud en particular.

Cuando se realizan los análisis comparados, en temas generales y específicos, el modelo cubano suele dejarse de lado o es apenas mencionado como un caso «diferente», difícil de comparar, expresó el también consultor internacional de las Naciones Unidas y de la Organización Iberoamericana de Juventud. Agregó que en lo que tiene que ver estrictamente con las políticas públicas de juventud, esto ha sido muy evidente durante décadas.

Recientemente, el mundo y América Latina en particular, han tomado nota de dos importantes estudios comparados, que destacan que Cuba es el país con más alto desarrollo juvenil en América Latina y el que más invierte en las generaciones jóvenes, con lo cual, el interés por conocer la excepcionalidad cubana es cada vez más grande, anotó.

El reconocido académico señaló que aunque en Cuba no existe una institucionalidad estatal específicamente dedicada a diseñar, implementar, articular, monitorear y evaluar las políticas públicas de juventud, se destaca en la atención al desarrollo juvenil al contar desde hace ya mucho tiempo, con esos roles distribuidos en las instancias institucionales sectoriales y el desempeño de la Unión de Jóvenes Comunistas, lo que hace más fuerte el trabajo.

Con la satisfacción de los logros desde su fundación, en la tarde de esta jornada se desarrolló el primer encuentro de la Red Nacional de Investigadores sobre el tema, surgida ante la necesidad de identificar especialistas en este campo, conocer las aristas más estudiadas, facilitar el intercambio entre ellos y la publicación de sus resultados.

Según sus coordinadores nacionales, en un principio los estudios y publicaciones sobre Juventud no trascendían los límites capitalinos, pero el trabajo constante de la Red agrupa hoy a 183 especialistas de 14 provincias.

Entre los mayores beneficios de este año de vida, se señaló la realización de encuentros de investigadores de todas las regiones cubanas y la incorporación de miembros de la Red a las investigaciones del Centro de Estudios sobre la Juventud, especialmente en la sistematización de resultados de interés.

También sesionaron los paneles Juvenicidio en América Latina (y más allá); Cultura, globalización e identidad; Prácticas culturales, consumos musicales y proyectos de vida; Juventud y procesos migratorios; Asociacionismo y participación sociopolítica; Participación juvenil desde las acciones comunitarias y la práctica cultural; Poblaciones jóvenes y cuidado del medio ambiente, y Sexualidad en adolescentes y jóvenes.

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