Dialogar, convencer, incluir

El diálogo debe ser una herramienta permanente de trabajo de las secciones sindicales en el país para lograr mayor calidad en el proceso de sindicalización de los nuevos trabajadores, afirma la Segunda Secretaria de la CTC de Isla de la Juventud

Autor:

Roberto Díaz Martorell

NUEVA GERONA, Isla de la Juventud.— El diálogo es la herramienta fundamental del trabajo sindical en Cuba, para lograr una mejor representación de los trabajadores, en especial de los jóvenes, por la misión que tienen con el futuro de nuestro país.


Así lo expresó Carmen Rosa López Rodríguez, segunda secretaria de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), durante el balance del trabajo de esa organización en Isla de la Juventud, que cerró este proceso del movimiento sindical cubano iniciado en enero por Pinar del Río.


«Dialogar, más que un reto, es un imperativo para la calidad del proceso de sindicalización de los nuevos trabajadores, a partir del desconocimiento que existe sobre el trabajo sindical en la base.


«El recibimiento y la explicación inicial es el punto de partida para que el joven trabajador conozca, no solo la estructura administrativa de su centro, sino también cuáles son sus deberes y derechos como trabajador, recogidos en el Código del trabajo, incluyendo a los del sector no estatal,  en el que se observan violaciones relacionadas con el derecho a las horas establecidas de labor y descanso.


«Nuestra meta es hacer del diálogo un estilo permanente de trabajo con los trabajadores, sean jóvenes o no, para lograr un ambiente de representatividad sindical basado en la educación, el intercambio, la escucha y la respuesta parcial o definitiva a las inquietudes laborales o personales que influyen en el desempeño del obrero.
«En el caso particular de la juventud, tenemos convenio de trabajo con la Unión de Jóvenes Comunistas para constituir organizaciones juveniles en áreas de alta concentración de jóvenes, e insertarlos en las tareas de la CTC a fin de garantizar el futuro del trabajo sindical cubano», comentó.


Según datos referidos por López Rodríguez, la mayoría de los dirigentes sindicales del país tienen más de 20 años en la tarea, por lo que es necesario cederle el espacio a la juventud comprometida con la continuidad de la obra.
López Rodríguez informó que de alrededor del 96 por ciento de sindicalización que registra el país hoy, los jóvenes trabajadores representan un 45 por ciento. En el sector no estatal se aprecia un 26 por ciento de crecimiento en la incorporación de jóvenes.
Lograr una sindicalización efectiva, con métodos novedosos, atractivos, creativos y personalizados, es todavía una asignatura pendiente, aunque en vías de solución, según la síntesis del informe central que publicó el semanario Trabajadores en su versión digital en 2014.


El escenario para lograr esa transformación es factible en Cuba, donde la clase social más importante es el proletariado y se pondera una legislación laboral que prioriza la inserción y mantenimiento de los jóvenes en los centros laborales, la responsabilidad de las instituciones  en relación con su adiestramiento y sus derechos a la sindicalización y a la seguridad social, aún cuando puedan incorporarse a formas de trabajo no estatal.
Lo anterior se patentizó durante la II Conferencia Internacional de Trabajadores de la Federación Sindical Mundial en 2012, con sede en la Central de Trabajadores de Cuba, en La Habana.



 

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