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Uniformes en talla

Presentan estudio dirigido a solucionar quejas de la población con respecto a los uniformes escolares

Autor:

René Tamayo León

Las muchas insatisfacciones que año tras año reitera la población sobre la venta de los uniformes escolares, en especial la relativa a las tallas más demandadas —que no alcanzan—, podrían ser resueltas o mitigadas por las políticas que se adopten en base a una investigación desarrollada sobre un asunto que involucra a buena parte de las familias cubanas.

El Estudio sobre la satisfacción y demanda de las tallas del uniforme escolar en Cuba, ya, de por sí, ha permitido ir generando conciencia y acciones por parte del Ministerio de Comercio Interior (Mincin) para comenzar a paliar las distorsiones y acercar la comercialización a la demanda.

La pesquisa —recién concluida— fue realizada por el Centro de Investigación y Desarrollo del Comercio Interior (Cidci), adscrito al Mincin, y presentada este lunes en la III Feria de Negocios nacional, que sesiona en Expocuba desde el pasado 21 de marzo y concluirá el 11 de este mes, y en la que participan casi 10 000 especialistas y operadores de unas 400 entidades económicas en todas las formas de gestión.

Como parte de la conformación del Plan de la Economía para 2017, la Feria de Negocios sesiona para identificar las capacidades y potencialidades de los actores económicos al interior del país, y favorecer en un solo espacio y tiempo la concertación de acuerdos de suministros, servicios y otros menesteres para garantizar parte de la vitalidad y desarrollo económico a través de ofertas nacionales.

A la medida

El Estudio sobre la satisfacción y demanda de las tallas del uniforme escolar en Cuba fue solicitado por el Mincin al Centro de Investigación y Desarrollo del Comercio Interior a partir de las quejas de la población, sobre todo en los tres meses que anteceden el inicio del curso escolar.

Sabido es que en junio, julio y agosto, cuando las familias se vuelcan a la adquisición de los uniformes para niños, niñas y adolescentes de todos los niveles de la enseñanza general y técnica, la gestión, luego de la odisea en las tiendas, muchas veces debe terminar en la casa de la costurera o el sastre.

Esta situación es un reflejo de que «la realización de la demanda no está en correspondencia con las necesidades», según comentó a JR Sara del Pilar Vidal, directora de Ventas minoristas del Mincin.

El licenciado Ricardo Javier Arap, uno de los autores principales de la pesquisa junto a la ingeniera Gretell Bravo Bauzá, explicó que la investigación se realizó en todas las regiones del país, para lo que se escogieron las siete provincias más representativas.

El estudio de mercado empleó entrevistas no estructuradas e incluyó a alumnado de primaria, secundaria, preuniversitario y técnico de nivel medio, y encuestas y sesiones de grupo, a fin de dilucidar los aspectos que están causando la insatisfacción y revertir el estado de las cosas, argumentó Arap.

Según la averiguación, entre los problemas están las dificultades en la planificación de la demanda, como consecuencia de imprecisiones en la proyección de la matrícula, las insuficiencias en el análisis de las ventas y conformación de la curvatura de tallas —es decir, el adecuado balance de las medidas— y la gestión de inventarios.

Como consecuencia de lo anterior, en el país se verifica una alta concentración de inventarios en las prendas y tallas menos demandadas, en especial en La Habana y Santiago de Cuba, las provincias más pobladas, señaló el especialista.

El estudio reveló también que, además de las dificultades detectadas en la producción, distribución y comercialización, en el proceso de consumo incide la moda. Si las camisas o blusas se llevan ceñidas al cuerpo, por ejemplo, se busca adquirir una talla menor, y si los pantalones o sayas se llevan a la cadera, se requiere algo mayor para la cintura.

Además de que gusto y moda pueden resultar factores decisivos, en la satisfacción de la demanda —explicó Arap— influye el deseo de la familia de tener más prendas de ese tipo para hijos e hijas, no solo los dos uniformes que se dan para los grados iniciales y la muda que se oferta para los «continuantes».

Según la investigación, la familia preferiría disponer de unas cinco prendas superiores y cuatro inferiores, por lo que la población estaría dispuesta —según el sondeo— a pagar un precio razonable, sin subsidio, de liberarse la venta de los uniformes escolares.

El Estudio sobre la satisfacción y demanda de las tallas del uniforme escolar en Cuba es una herramienta científica. Según las providencias que adopten al respecto los decisores de políticas, podría comenzar a mostrar sus resultados más contundentes —es decir, el beneplácito mayoritario de padres y estudiantes a la hora de adquirir y portar el uniforme escolar— durante el próximo año.

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