Fe en los jóvenes

Las voces de las nuevas generaciones han estado, con fuerza, en todos los debates, porque el futuro les pertenece, y todo lo analizado tiene este alcance. Juventud Rebelde comparte vivencias e impresiones de los bisoños

Autores:

Alina Perera Robbio
Yoelvis Lázaro Moreno Fernández
Yailin Orta Rivera
René Tamayo León

Anda a la caza de historias este equipo de reporteros. Vive el Congreso con el ánimo de no dejar escapar los detalles, esos que habitan en las singularidades de su gente diversa y matizan el lienzo de los recuerdos.

Son 55 los rostros menores de 35 años de edad, quienes han llegado a la cita bajo la égida simbólica que significa estar en los días de Girón pero en otras «arenas» no menos trascendentes, las que delinean el futuro que tiene sus raíces en el pensamiento de Varela, José de la Luz y Caballero, Martí y Fidel; en la geografía redentora de La Demajagua o de Baire y, especialmente, en la fecha telúrica del Primero de Enero.

Los participantes en el evento más importante del país promedian los 48 años, y son 369 los que no superan los 45 calendarios. Entre ellos, una joven, que pone su calidez y sus saberes profesionales en la atención geriátrica en Bayamo, Zoila Reyes Trujillo, se resiste a superar los 35, a pesar de sentirse tan identificada con todas las entregas que favorezcan la calidad de vida de los que encanecen este Archipiélago.

«Ya voy por los 37, pero mis cumpleaños se detendrán en los 40», confiesa con el tono jaranero tan común entre cubanos, antes de hacer referencia a los destinos del país, donde su labor cotidiana ganará mayor relieve mientras los que calzan los 60 y más formarán parte del 30 por ciento de la composición social en 2030.

No tengo prejuicios con los años, porque significan vida; lo que sí no quiero es perder el espíritu rebelde, inquieto y lozano de esta edad, dijo la doctora con acento emotivo.

Cuba concentrada

Yanilé Alarcón, quien teje su suerte junto a los pobladores de Guaicaje, perteneciente al municipio de Pilón, Granma, resume con pasión estas jornadas, en las que ha estado bien cerca de grandes personalidades de la nación que son, a su vez, compañeros de filas en el Partido.

Junto al resto de los participantes, los jóvenes trazan una especie de cartografía de Cuba. Foto: Juan Moreno

«Imagínate, ha sido muy provechoso compartir el mismo espacio con ellos, lo que a uno lo llena de orgullo. Además, he podido comprobar que en este escenario han estado representados los más diversos sectores y niveles de responsabilidad de nuestra sociedad».

Con el sentir de esta joven de 31 años, de que en este Congreso ha estado Cuba concentrada, coincidió su coterránea Anilsa Verdecia Gallardo, quien la supera en solo cuatro años de edad, y en Media Luna se desempeña como logopeda.

En la que calificó como una de sus experiencias más hermosas, pudo conocer personalmente a los Cinco Héroes, referentes de las nuevas generaciones de cubanos. «Son muchas cosas las que podré contarle a mi niña Lipsis, de 11 años».

Para otra de las jóvenes delegadas, Agnie Pérez, de Las Tunas, este es un Congreso histórico, lo cual remarca por el peso que tiene esta cita para el futuro y la continuidad de la Revolución.

Esta cita es cardinal para el futuro y la continuidad de la Revolución. Foto: Juan Moreno

Impresionada por estar entre quienes palpitan al ritmo de estas sesiones de trabajo, la asesora jurídica de la Empresa Eléctrica de Las Tunas subrayó, con verbo hermoso, la oportunidad de ser delegada: «En mi provincia hicimos varios recorridos por diferentes lugares, y el que más me conmovió fue el que realizamos por La Veguita, donde un antiguo centro de enseñanza acoge a los miembros de un nuevo polo productivo».

Su gente, añadió, fueron unos excelentes anfitriones a la hora de desgranarles, con mucho sentido de pertenencia y compromiso, sus proyecciones de desarrollo.

Bajo el cuidado de su principal retaguardia: la familia, Zuria Salmón Álvarez dejó al más pequeño de sus hijos para asistir al cónclave. Ella, quien despliega su sensibilidad y virtuosismo al frente del Ballet de Santiago de Cuba, no quiso dejar de confesarnos sus impresiones: «Ha sido una experiencia increíble, que ha transcurrido en un ambiente extraordinario. Ahora nos queda seguir hacia adelante a partir de todo lo aprobado».

El joven delegado Yuniel Báez Pedrera, «atrapado» por este equipo de reporteros, no piensa diferente al resto de los entrevistados. Ante la invitación de resumir en una frase la principal lección que le deja este encuentro, no demoró en responder que se precisaron las claves para mantener la atención del Partido a la UJC y que todo lo abordado es imprescindible para el trabajo político-ideológico.

Pinareños y avileños confraternizaron más allá de la pelota. Foto: Juan Moreno

País campeón

Junto al resto de los participantes, los jóvenes trazan una especie de cartografía de Cuba. Y esa figuración logra percibirse en los vínculos que siguen aflorando en los anchos pasillos del Palacio de Convenciones.

No ha sido difícil palpar tiempos muy bien aprovechados, porque los rigores del debate no han dejado de reconciliarse con las anécdotas sobre cómo se vive y trabaja a lo largo y ancho de todo un país.

Muchos han venido decididos a contar su experiencia, como esa tropa entusiasta de granmenses que, en medio de uno de los recesos, entre bromas y risas, abrió el intercambio con una parte de este equipo.

Nos dicen con insistencia y precisión de dónde son: «Periodistas, aquí hay gente de toda la provincia: Bayamo, Manzanillo, Cauto Cristo, Guisa, Bartolomé Masó, Pilón...», expresan a modo de pase de lista, y con orgullo dibujan, al igual que hubieran podido hacerlo personas de todas las delegaciones, un policromático cuadro de la Sierra Maestra, singular paraje en el que se forjó la Revolución y han cobrado vida muchos de los programas que dignifican al hombre. Tan empinada y desafiante como esas cumbres de Cuba, es la altura de lo que ha tenido lugar en este Congreso.

Pero si hablamos de relaciones afectivas entre delegados e invitados a la cita, habrá que acentuar la simpática rivalidad de pinareños y avileños, al calor de los últimos juegos de la Serie Nacional de Béisbol. No faltó quien, sin ser de las provincias protagonistas de este play off, para dar «chucho» y ponerle sandunga al asunto, defendió los valores de uno sobre el otro.

Son 55 los rostros de los menores de 35 años en el magno evento. Foto: Juan Moreno

Todos, a la larga, coincidieron en que no había ganadores ni perdedores, sino un País campeón, con su título decidido hace más de 50 años y que, para seguir invicto, busca cómo actualizar y perfilar las reglas del «juego», sobre la base de la unidad como la más importante de todas las estrategias.

Para suerte nuestra, atestiguamos un encuentro ocasional entre asistentes de Ciego y Pinar y, en tono amistoso, escuchamos el afectuoso saludo de una avileña al joven vueltabajero Yuniel Ligoña Mesa, a la que reciprocó con gesto franco: «Aquí no hay alma herida, señora. Estuvimos en la pelea, y eso es lo que cuenta».

Y como epílogo a este diálogo de apasionados por el deporte nacional, estos reporteros añaden que lo importante es que gane Cuba.

Como las mayores cumbres de Cuba, es la altura de lo que ha tenido lugar en este Congreso. Foto: Juan Moreno

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