Cigarrillos en CUC, un poco más caros

La aprobación de la medida se basa en un incremento de los precios mayoristas a partir del aumento de las materias primas fundamentales

Autor:

René Tamayo León

Los surtidos de cigarros nacionales que se venden en las cadenas de tiendas recaudadoras de divisas y otras entidades autorizadas a realizar comercio minorista en pesos convertibles (CUC) tendrán un incremento de precios.

La disposición del Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) está contenida en la Resolución No. 126 de 2016, firmada por la titular del organismo el pasado 28 de marzo, aunque no se consigna la fecha exacta de entrada en vigor del nuevo tarifario. El documento puede consultarse en la Gaceta Oficial No. 20 Ordinaria del pasado 27 de abril (versión digital descargable: http://www.gacetaoficial.cu/pdf/GOC-2016-O20.rar).

Según se explica, la subida en el precio de estos cigarros fue a solicitud del Grupo Empresarial de Tabaco de Cuba, «en correspondencia con el incremento de los precios mayoristas a partir del aumento de las materias primas fundamentales».

Entre otros incrementos, los cigarros negros con filtro Popular Auténtico y H. Upmann en cajetillas blandas de 20 cigarros se cotizarán ahora a 0,70 CUC; los cigarrillos negros cortos con filtro Popular Fuerte (cajetilla blanda de 20 cigarros) a 0,60 CUC; y los diferentes Hollywood en cajetillas duras de 20 cigarros a 1,30 CUC. (Ver Tabla)

En mi opinión

Los cubanos somos el pueblo que más fuma en el mundo. Resulta de las condiciones socioculturales que todos conocemos: el tabaco es un producto originalmente nuestro, y siempre ha habido una gran producción de él. Nos pasa igual que con el azúcar (también dañina en exceso), porque aunque ya dejamos de ser el primer productor mundial de este endulzante a base de caña, somos, igualmente, la nación donde más se consume.

Debido a nuestras peculiaridades económicas y sociales, los cigarros cubanos, además de ser los mejores —al menos los negros— constituyen, «aquí adentro», los más baratos del mundo. Sin embargo, en el resto de los países de este planeta el consumo de cigarrillos, sean de la procedencia que sean, se penaliza «sin misericordia», debido a los perjuicios de todo tipo que acarrea al conjunto de la sociedad.

Los daños del tabaquismo son sanitarios y económicos, tanto por los gastos en medicina y hospitalización a que conduce esta adicción, como por la muerte prematura que ocasiona, con la consiguiente pérdida de inestimables recursos humanos.

Reitero: el consumo de tabacos y cigarros en el mundo es extremadamente caro, incluso al calcular la relación precio/poder adquisitivo que se tiene en las diferentes naciones. Más aún: en los países «sumamente» desarrollados es donde se le aplica mayores impuestos a esta adicción.

Siendo yo fumador, reconozco que hay que dar una arremetida cultural, educativa y también económica para reducir el consumo de tabaco en Cuba. Debido a nuestras características y condiciones sociohistóricas, culturales y económicas, constituye, no obstante, un cambio de patrón difícil de lograr. Eso no debe pasarse por alto.

Está bien —pienso yo— que se le suban los precios a estos cigarros de producción nacional que tienen una característica e imagen de primera. Pero también es necesario que la calidad y suministro de los otros, los que se venden tradicionalmente en pesos cubanos (CUP), más viables económicamente para buena parte de la población, mejore ostensiblemente, y que se enfrente con energía la venta inescrupulosa y masiva de cigarros falsificados, tanto de Criollos como del resto de las marcas más «modestas» y baratas.

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