El regreso de las novillas

El programa de recuperación ganadera en Sancti Spíritus da pasos positivos con el rescate de gran parte de las instalaciones dedicadas a esa actividad y la mejora de sus índices productivos

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

DOS RÍOS, Managuaco, Sancti Spíritus.— Cuando el reloj marca las cuatro de la mañana, ya hace un rato que el olor a la primera colada de café espabiló a los más remolones. A esa hora, el tropel de las vacas y los campesinos marca el inicio de la jornada. A los pocos segundos inicia el ordeño y luego parte del ganado «asalta» el potrero. Entonces llega el momento de buscar el alimento para los corrales, de limpieza en cada área, y tras el regreso de los animales, se repite la misma rutina. Solo se descansa cuando el sol se esconde.

Así ocurre cada día en gran parte de los centros de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Genética Dos Ríos, perteneciente a la Empresa Pecuaria Managuaco, de Sancti Spíritus, donde el programa de recuperación ganadero viene cosechando resultados satisfactorios, tanto para la masa vacuna como para las personas que allí laboran.

Bien lo sabe Luis Sánchez Frómeta, un guantanamero de 23 años, aplatanado en esa zona del municipio espirituano, quien ha recibido pagos mensuales de alrededor de 2 000 pesos.

«Hay que trabajar duro para que los animales engorden. Esa es nuestra razón de ser. Dicen que hace un tiempo esto estaba “desola’o” y ya hay de todo», asegura mientras, machete en mano, busca caña para los corrales de la Vaquería 16, la de mejores resultados en la UEB.

Por dentro

La prioridad de los 250 trabajadores de esa empresa espirituana, distribuidos en las vaquerías productoras de leche y los centros de cría de hembras, novillas, ganado macho y recría, es mejorar cada día la alimentación del animal.

Por ello, de acuerdo con Guillermo García Reina, director de la UEB, se siembran las mejores áreas con king grass, caña y otras plantas útiles para elaborar abundante forraje que mantiene a la mayoría de los animales saludables. Además, se destinan 73 hectáreas a cultivar moringa, titonia y morera.

Esa estrategia ha dado buenos resultados al joven Yondoiler Vega, jefe de la Vaquería 16, una de las dos que permanecen en Cuba con ganado mestizo-siboney de factor rojo y que logra mensualmente la gestación de una decena de vacas, por lo que la unidad es líder en ordeño.

Su colectivo juvenil, junto a los otros que integran la UEB, ha obtenido, en lo que va de año, más de 533 325 litros de leche, con un promedio de 8,7 litros por vaca.

Pero en esos resultados, aclara García Reina, también han incidido la recuperación de los puntos de frío, las salas de ordeño, el sistema hidráulico y la explotación de paneles solares en cada una de las unidades.

Igualmente, agrega, han influido las donaciones llegadas por la colaboración entre la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) y el proyecto alemán Cuba sí, principalmente, con materiales de oficina y recursos constructivos.

Todas las unidades de la UEB tienen sus naves como nuevas y en los alrededores todo está chapeado y limpio. En sus potreros también se encuentran frutales y sembrados de arroz y plátano, además de contar con crías de bobino, caprino, equino y un módulo pecuario con todas las especies.

Ciencia y técnica en el campo

Un ejemplo del renacer de la ganadería espirituana es el centro de recría artificial de terneros de esta UEB, con capacidad para atender a alrededor de 800 animales.

La unidad acoge a los terneros con siete días de nacidos. «Desde su llegada se les ofrece un menú que incluye leche, papilla y pienso, como sustituto del alimento que da la vaca. Esos productos son hasta mejores, porque contienen antiparasitarios, vitaminas, minerales y antibióticos», describe Eldo Alfonso León, máximo responsable del centro rescatado con el esfuerzo del colectivo.

Después de los 60 días, explica el médico veterinario Eliecer Bravo, se trasladan hacia las naves según su sexo, y allí se mantienen bajo cuidados estrictos hasta los siete meses. De esa forma, se puede aprovechar al máximo la leche de vaca que se destina a la industria. «Cada trabajador es responsable de 60 animales y gana por los resultados que obtenga», añade.

En esa unidad, que ha sido embellecida en sus alrededores, se observan las siembras de forrajes de última generación, como el yacaré y la glicinia.

El centro de recría, junto a la constante superación del equipo de técnicos, ha incidido en que la UEB esté por debajo del índice de mortalidad ganadera del país, de acuerdo con Arnaldo Medina Rodríguez, el médico veterinario principal de la entidad.

Además, se insiste en lograr cada día mayor organización y manejo de los animales para evitarles estrés, incrementar el número de cuartones que posibiliten rotar el ganado para recuperar los pastos y continuar con las guardias obreras y recorridos con el propósito de mantener en cero el hurto y sacrificio de ganado en sus potreros.

En busca de incrementar la masa vacuna, en la unidad Dos Ríos ya se dan los últimos retoques para abrir el primer torino de la provincia, un centro especializado en la crianza de toros, que permitirá obtener semen con genes resistentes.

El trabajo, palabra de orden

Aunque la UEB Genética Dos Ríos ha logrado avanzar considerablemente, aún le queda mucho por hacer, sobre todo porque debe enfrentar cada día limitaciones para trabajar en el campo con sus añejos equipos de ordeño y las obsoletas maquinarias que no tienen piezas de repuesto. Sin embargo, gracias al impulso de su colectivo fundamentalmente, los aires ganaderos retoñan con fuerza y bríos.

Como esta entidad, otras similares en la provincia van enrumbándose por mejores caminos. No obstante, a juicio de Ramón Leonardo Balmaceda Flores, subdelegado del Ministerio de la Agricultura en Sancti Spíritus, aún se precisan muchas horas de trabajo y la explotación al máximo de los recursos que se tienen a la mano, como el aprovechamiento de los créditos bancarios en el sector campesino, que facilitan, entre otras posibilidades, las herramientas necesarias para la limpieza de los potreros, lo que ayuda a garantizar los alimentos.

Considera Balmaceda Flores que la ganadería es un rico patrimonio de esta Isla, la única en el Caribe con extensión para producir leche y carne. «Hay que seguir trabajando. No podemos permitir sentirnos bien hasta ganar con nuestra masa vacuna un mercado en el área. Tenemos capacidad para lograrlo», expresa.

Si bien hoy el panorama es otro, no se puede olvidar que el programa ganadero en Cuba llegó a deprimirse notablemente en la década de los 90, sostiene Balmaceda Flores, quien es una especie de consultor sobre el tema en el territorio.

La falta de recursos indispensables para ofrecer al rebaño una nutrición necesaria, el deterioro de la organización estructural de la ganadería, la disminución de financiamiento y la ausencia, prácticamente, de medicamentos y fertilizantes, fueron algunas de las causas que mellaron el sector ganadero en la Isla.

A fin de revertir la desolación de muchos potreros y la mala calidad de la infraestructura existente en muchos lugares del país, desde hace un tiempo se ha potenciado la actividad ganadera con la entrega de recursos y el estímulo salarial a sus trabajadores.

«No estamos ni medianamente satisfechos, pero podemos decir que la ganadería espirituana es aceptable por los resultados obtenidos en los últimos tiempos, gracias a la inteligencia y la experiencia del sector campesino, sobre todo en el mejoramiento genético», considera el directivo.

No obstante, todavía en la provincia se labora con insistencia para que los tenedores de ganado ganen un mayor sentido de pertenencia, se estimulen a crecer con masa neta y entiendan la importancia de regionalizar la genética según las particularidades del entorno. «Todo esto se puede realizar bajo los principios de la empresa estatal socialista», acota.

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