Un doble compromiso con Cuba

Los jóvenes comunistas de las FAR miran la UJC por dentro

Autor:

Aileen Infante Vigil-Escalera

«El centro rector de nuestra vida estudiantil; el motor que impulsa nuestras metas; la mayor aspiración de un joven revolucionario…». Así definen los militantes de la Unión de Jóvenes Comunistas en las Fuerzas Armadas Revolucionarias a su organización.

Y no es en vano. Desde que el 15 de julio de 1964, y como respuesta a la necesidad del país de fortalecer la defensa de la Patria, los jóvenes pertenecientes al Batallón Fronterizo —hoy Brigada de la Frontera— iniciarán la construcción de la UJC en las FAR, este ha sido su principal objetivo: guiar y organizar a las nuevas generaciones.

Así lo asegura la cadete Yudith Pérez Santos, estudiante de cuarto año de Informática en el Instituto Técnico Militar (ITM) José Martí, Orden Antonio Maceo, Orden Carlos J. Finlay, para quien formar parte de la organización debería ser la meta suprema de todo joven cubano. «En esta crecemos como estudiantes y seres humanos. Nos prepara para la vida y la defensa de nuestras conquistas», dijo.

Ella tuvo la posibilidad de ingresar a la Juventud en noveno grado y estudiar en una institución armada que sigue su trabajo como principio rector de la formación universitaria. «La UJC nos permite participar y construir nuestra historia, unirnos en cada trabajo y proceso revolucionario, fortalecer nuestros ideales», agregó.

Para Mario Luis González, soldado de la Unidad de Aseguramiento a la Instrucción (UAI) del ITM, la militancia fue siempre una aspiración. Desde pequeño su familia le inculcó los valores imprescindibles en un joven comunista, pero no fue hasta su entrada al Servicio Militar Activo (SMA) que pudo obtener el carné que hoy muestra orgulloso. «Poseerlo significa representar los más altos valores de nuestra sociedad, un doble compromiso con las conquistas de la Revolución», señaló.

Como él otros tantos jóvenes ingresan al SMA u otras instituciones militares con esta aspiración o, en contraposición, con una noción equivocada del funcionamiento de la organización política más joven del país, y es tarea de cada comité de base trabajar para promover esta actitud y revertir el desconocimiento en cada espacio, explicó el primer teniente Pedro José Déniz Estrada.

En el suyo, en la UAI, son notables tanto el crecimiento de la organización como el trabajo político-ideológico que realizan con todos los soldados. Enseñarles que la organización lo aglutina todo y los prepara integralmente bajo los principios de la Revolución, es su principal tarea.

Para alcanzar esta meta siguen fielmente las palabras del líder de la Revolución, Fidel Castro, grabadas en el reverso del carné de la organización:

«Hay que tener temple, carácter, abnegación y vocación para ser un joven comunista, hay que saber cumplir. Si se es estudiante hay que ser inexorablemente buen estudiante, si se es trabajador de una fábrica hay que ser obrero modelo en esa fábrica, hay que ser ejemplo de buen compañero, hay que ser ejemplo de sacrificio, hay que ser ejemplo de voluntad, han de ser de los primeros en todo, en el trabajo, en el estudio, en los deportes, en la vida de relación de los demás compañeros».

Anayelis y Anadelys Hernández González conocen bien estas palabras y en su quehacer diario las validan. Hace nueve años que ambas se desempeñan como obreras en la Empresa Militar Industrial (EMI) Emilio Bárcenas Pier, donde obtuvieron la militancia.

La UJC en las FAR hace énfasis en el crecimiento de sus filas con jóvenes ejemplares en el cumplimiento de cada tarea, disciplinados y comprometidos con el futuro de la patria, y ambas lo son. «Trabajar en la reparación de medios no es una tarea fácil, pero aquí la organización resulta una gran aliada para todos, tanto en el ámbito laboral como recreativo-cultural», afirman las jimaguas.

Para Anayelis, coordinadora del taller de electricidad, el comité de base busca incentivos para acercar nuevos rostros a sus filas. «Se trata de eliminar las creencias de que esta es solo una organización de reuniones e informes y mostrarles que nos acompaña en cada paso de nuestra vida social y laboral dentro del centro».

Entre las actividades que para su hermana Anadelys resultan más movilizadoras dentro de la instalación, sobresalen los trabajos voluntarios. Las tareas que cumplen en la EMI —afirman— les permiten superarse cada día y mantener activa a la organización política más joven del país dentro de la empresa. Todo esto les hace merecedores de todo el apoyo y respaldo de la dirección del centro, quienes se mantienen estrechamente vinculados a la UJC y todas sus actividades.

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