Bienvenida lluviosa, buena señal

Este sábado inicia Asamblea Nacional Pioneril con exposición dedicada a los 55 años de la organización, encuentros con organismos vinculados a su quehacer y el debate en comisiones

Autores:

Yuniel Labacena Romero
ACN

Que los niños de América sean hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien: hombres elocuentes y sinceros. Esa máxima martiana encuentra un especial significado en la Asamblea Nacional Pioneril, que comienza este sábado sus sesiones de trabajo.

La apertura del evento será en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir I. Lenin, villa del encuentro, con una exposición fotográfica sobre los 55 abriles cumplidos por la Organización de Pioneros José Martí (OPJM).

En ese sitio se realizarán poco después los encuentros con directivos de los ministerios de Educación y Cultura y del Centro de Estudios sobre Juventud, organismos muy vinculados al quehacer pioneril. Será este también un espacio en el cual los niños, niñas y adolescentes conocerán sobre las respuestas a planteamientos de las asambleas desarrolladas a nivel de destacamentos, colectivos y de municipios.

En la tarde ocurrirá el trabajo en comisiones, donde se reflexionará sobre tres grandes temas: la responsabilidad de los pioneros en la continuidad de la Revolución, el funcionamiento de la organización, y la formación vocacional y orientación profesional. Sitios para esos debates serán el Memorial José Martí, el Acuario Nacional y el Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara, respectivamente.

La jornada de este sábado cerrará con un concierto de la compositora y cantante Liuba María Hevia. Y es que el buen arte ha tenido un lugar singular en las actividades que se han efectuado de cara al proceso Aniversario 55 de la OPJM, una cita que los pinos nuevos han dedicado con gratitud a la dirección histórica de la Revolución, a los mártires de la Patria, a los héroes de esta generación, y muy especialmente a Fidel, a propósito de su cumpleaños 90.

Tal vez porque no fue invitada al convite, quiso la lluvia —inoportuna, desmesurada e inclemente— impedir la llegada de los 270 delegados este viernes a la capital, pero no pudo. La primera en pisar la villa del encuentro fue la representación de La Habana, que, como buena anfitriona, se adelantó para dar la bienvenida al resto de los viajeros y, de paso, estrenar la villa.

Junto a los capitalinos llegaron los pineros, que integran la representación más pequeña, y a estos siguieron las delegaciones de Pinar del Río, Artemisa, Mayabeque y Matanzas. Cada arribo avivaba el bullicio que sumaba nuevos cantos y consignas y más voces para anunciar el comienzo de la cita pioneril.

En la «Lenin», decana entre las escuelas vocacionales nacidas en Cuba en la década de los años 90 del pasado siglo, la tarde-noche de este viernes transcurrió agitada, entre la acreditación y el alojamiento de los pioneros, que ya parecen conocerse de siempre y conversan, bailan, cantan y juegan con sus nuevos amigos.

Camila, Milenys y Daniel, tres pinareños entusiastas y elocuentes, coinciden en querer regalarle a Fidel por su cumpleaños, una Asamblea bien linda e inolvidable, que le aporte mucho al trabajo de la organización y, sobre todo, a Cuba y su Revolución.

Hubo que esperar algo más de lo previsto por la llegada de los del oriente y centro del país —detenidos en la carretera, a causa de los torrenciales aguaceros—, pero al fin se hicieron la bienvenida oficial y una fiesta de las tecnologías, eso sí, con el compromiso de no trasnochar, pues hoy el «de pie» se da bien temprano.

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