Llueve poco en lo que va de julio

En los primeros 20 días de este mes apenas precipitó el 49 por ciento de la media histórica. Caen reservas subterráneas en Ciego de Ávila

Autor:

René Tamayo León

Las señales positivas que estuvieron dando las nubes en los primeros dos meses de la etapa lluviosa (mayo-junio) se «fueron a bolina» en los 20 días iniciales de julio, cuando apenas precipitó sobre el Archipiélago el 49 por ciento de la media histórica para el mes.

El Instituto de Meteorología prevé, no obstante, que en lo que resta de julio llueva más, según informó el ingeniero Argelio Fernández Richelmes, especialista principal del Servicio Hidrológico, durante el habitual encuentro que sostienen con la prensa autoridades de su organismo, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH).

Esperemos que se cumplan los pronósticos, porque si bien las aguas nos han sido propicias últimamente, la sequía sigue ahí.

Los embalses del país, por ejemplo, estaban hasta antier al 53 por ciento de su capacidad; o sea, disponían de algo más de 4 825 millones de metros cúbicos de agua. Eso es un poquito menos de lo que se tenía «guardado» al cierre de junio y bastante menos de lo que tradicionalmente se acumula en las presas a esta altura del año.

Las previsiones climáticas no «pintan» mal en lo que a lluvias se refiere para el período húmedo, que se extiende de mayo a octubre, pero de lo que se dice a lo que pasa, siempre hay tensión. Sí, el problema de la sequía todavía está por resolverse.

Un foco rojo, otro ejemplo, está en Ciego de Ávila. Esta es una provincia a la que, por lo general, no la presiona tanto el estío, debido a los vastos recursos que tiene en sus cuencas subterráneas, de las que depende. Sin embargo, la escasez de precipitaciones durante los últimos meses ya se está haciendo sentir «allá abajo», según entendió este redactor de la explicación que ofreció el ingeniero Argelio.

De los 168 municipios del país, 102 están en sequía. De ellos, en 37 hay declaración de «sequía moderada»; en 28, «sequía severa», y en 37, «sequía extrema», afirmó el experto.

Si hoy las cosas no están más difíciles, es porque ha llovido y porque se llevan meses y meses tomando medidas institucionales para paliar los déficits. Pero ojo —reiteramos— la sequía sigue ahí. No es tiempo de «tirar el agua por la ventana». Y si alguien lo duda, pregúntenle a los santiagueros.

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