Mujer campesina, imprescindible siempre

Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la FMC, intercambió con mujeres campesinas de Artemisa sobre el papel decisivo que estas asumen en sus cooperativas y comunidades

Autor:

Adianez Fernández Izquierdo

ALQUÍZAR, ARTEMISA.— Cada uno de los alimentos que llevamos a la mesa, fruto de la fertilidad de nuestros campos, tiene dentro una cuota de sudor femenino, pues aún cuando sean los hombres mayoría en las tierras cultivables de toda Cuba, las féminas asumen un rol decisivo, ya sea en la crianza de animales, directamente en los sembrados o en la casa garantizando el sustento a quienes producen.

Tal posición, que ha posibilitado incluso a algunas ser propietarias de tierra, son conquistas que la Revolución legó a la mujer cubana, con los mismos deberes y derechos que los hombres, de ahí el agradecimiento de las campesinas alquizareñas a Fidel y a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que cumple este 23 de agosto 56 años de fundada.

En un encuentro efectuado en la CPA Cuba-México, medio centenar de federadas intercambiaron con la dirección nacional de la organización y con líderes de la ANAP y la FMC en el territorio sobre sus inicios en la labor campesina y los logros conquistados a fuerza de empeño y laboriosidad.

Teresa Amarelle, secretaria general de la FMC, recordó cuán decisivo es el papel de la mujer en el campo, y convocó a las presentes a accionar en sus cooperativas e incorporar a más féminas. Igualmente, pueden asumir papeles más decisivos directamente en la producción de alimentos, no solo colaborando con sus esposos e hijos.

Conoció por la joven Yenisel Arteaga de experiencias muy interesantes de trabajo en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Pedro Rodríguez Santana. Allí son como una familia, intercambian los frutos de sus cosechas y existe un proyecto de conjunto con Educación para llevar hasta las tierras de Amparo Ramos a niños del jardín infantil con el propósito de que conozcan la vida del campo y aprendan a identificar plantas y animales.

Justamente, el trabajo con los círculos de interés fue ampliamente debatido, pues en un municipio eminentemente agrícola es preciso enamorar a los jóvenes para que estudien carreras agropecuarias, una tarea en la que la mujer, como sostén de la familia, juega un papel decisivo.

También se abordó la pertinencia de crear en las cooperativas nuevas fuentes de empleo que favorezcan la incorporación de la mujer como minindustrias y centros de beneficio.

Magalis Soler, activista de la Casa de Orientación a la Mujer y la Familia del municipio, resaltó el apoyo que dan las cooperativas a la comunidad y elogió el papel de liderazgo asumido por muchas: hoy son seis las presidentas municipales de la ANAP, un porciento considerable dirigen cooperativas, otro tanto presiden organizaciones de base o son miembros de las juntas directivas, y 11 mujeres están al frente de sus fincas, como usufructuarias o propietarias, según destacó Nilda Hernández, presidenta de la FMC en la provincia artemiseña.

La actividad finalizó con una exposición del talento creativo de estas féminas y se entregaron reconocimientos a las 11 formas productivas de este municipio, destacado en la incorporación de la mujer al trabajo agrícola.

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