La recreación da sus señales

Cientos de adolescentes y jóvenes, bajo la lupa de las ciencias sociales, valoran estos meses de asueto y expresan sus preferencias en términos de esparcimiento. Las vacaciones no estuvieron mal, pero pueden mejorar; las potencialidades son inmensas

Autores:

Alina Perera Robbio
Odalis Riquenes Cutiño
Lisandra Gómez Guerra
Dorelys Canivell Canal

Todo se tensa en Cuba como cuerdas de violín durante los meses de verano: la demanda del transporte, la necesidad de ahorrar luz eléctrica o agua, la urgencia de mantener la disciplina en espacios públicos allí donde confluyen niños o jóvenes que vacacionan, padres repartidos entre jornadas laborales y el asueto de los hijos, y cubanos de la tercera edad, los cuales engrosan, crecientemente, ese grupo que demanda tanta atención y esmero como quienes se están abriendo paso al mundo.

La temporada, de calor sofocante, pone reflectores sobre diversos desafíos, nuevos o viejos, que nos atraviesan. Se asocia, por ejemplo, a un tema estratégico: la recreación de los cubanos, especialmente de las nuevas generaciones.

Aunque algunos puedan pensar que el esparcimiento está en la cresta más alta de todo cuanto debe hacerse en la Isla por el crecimiento material y espiritual —y que primero debe esperarse por la solución de un sinnúmero de urgencias para después desembocar en la meta de la recreación—, lo cierto es que los caminos de la alegría, la distracción o el deleite dicen mucho de la armonía social y el desarrollo del país; son tan importantes como el pan nuestro de cada día. Planteado popularmente: que alguien nos diga cómo se divierte; y entonces le diremos quién es...

Esa trascendencia explica que ni siquiera en los momentos más difíciles Cuba haya renunciado a la preocupación de hacer sostenible y enaltecedora la recreación. Y explica que las ciencias sociales, año tras año, pulsen la naturaleza y efectividad de las propuestas implementadas por diversas entidades del país.

Gracias a ese interés, podemos tener noción de las principales tendencias alusivas a la    recreación de los jóvenes durante el verano de 2016: Una evaluación de la estrategia recreativa del verano emprendida por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) ha sido realizada por el Centro de Estudios Sobre la Juventud (CESJ). Los resultados develan preferencias e inquietudes que sería imperdonable soslayar si queremos que en los próximos veranos, y en sentido general la recreación, se apunte al mejoramiento.

Los protagonistas, las actividades preferidas

Una muestra conformada por 400 cubanos de entre 15 y 29 años de edad, de todo el país, fue utilizada por los especialistas del CESJ. De la misma, el 47,9 por ciento eran varones; y el resto del sexo femenino. A los estudios estaba dedicado el 41,3 por ciento; mientras un 39,2 por ciento se mantenía trabajando en el sector estatal; un 13,6 en el sector por cuenta propia; un 4,2 expresó estar desvinculado de los estudios y el trabajo; y un 1,2 por ciento dijo pertenecer a una cooperativa.

Valiosa luz sobre los gustos actuales ofrece la investigación, específicamente a través de una tabla ilustrativa sobre la realización de actividades por parte de los adolescentes y los jóvenes.

En orden decreciente, los especialistas enumeran preferencias. Y lo primero que resaltan es cómo la mayoría de las actividades ostentan un nivel de participación por parte de más del 40 y hasta el 50 por ciento de la muestra.

Del uno al diez, los «nuevos» han elegido llenar el tiempo de esparcimiento escuchando música (90,10 por ciento de realización); yendo a la playa, ríos o piscinas (87,30); saliendo a comer, especialmente a tomar helado (82,50); participando en fiestas de amigos (74,10); asistiendo a ferias y visitando tiendas y centros comerciales (73,50); yendo a parques y lugares públicos (72,30); viendo materiales audiovisuales en formato digital (68,40); visitando amigos o familiares (65,50); sentándose en el barrio (63,90); y yendo a discotecas, centros nocturnos o cabarés (60,50).

La opción de leer ha ocupado el lugar 20 (46,70 por ciento de realización), después de actividades como juegos de mesa, conectarse a internet, visitar parques de diversiones, ver la programación de la Televisión Cubana, jugar en la computadora, visitar centros turísticos, hacer ejercicio, participar en fiestas populares e ingerir bebidas alcohólicas con las amistades.

Resulta llamativo que, en la opción de leer, el 51,10 por ciento de quienes no lo hicieron hubieran querido hacerlo. Que no hayan dedicado tiempo a esa experiencia no superada por las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones si se habla de acrecentar cultura, es una realidad demandante de toda la atención posible: la humanidad no ha encontrado mejores caminos para mejorar el lenguaje, refinar el espíritu, vivir otras vidas y viajar a muchos espacios en el menor tiempo posible, que el libro.

Otras actividades igualmente importantes para adquirir cultura general integral ocuparon los últimos cinco peldaños de la tabla elaborada por los estudiosos: ir al cine o al teatro (27,10 por ciento de realización); escuchar radio (23,20); visitar museos o lugares históricos (22,90); participar en proyectos culturales comunitarios (22); y asistir a galerías de arte, exposiciones y presentaciones de libros (19,90).

Según la investigación, en el caso de opciones como ir a cines, visitar museos o asistir a galerías de arte, el porciento de personas que hubiesen querido ir es mayor que el de quienes sí lo hicieron. Es indudable que no se trata de desinterés, pero sí de otras causas que están marcando el desarrollo de la recreación y que valdría la pena definir en posteriores búsquedas para entender por qué, a pesar del deseo, nuestros jóvenes se abstuvieron este verano de vivir experiencias vitales para la dimensión del alma.

Espacios predilectos y obstáculos principales

Para el esparcimiento, las casas de amigos y de familiares han resultado ser los espacios preferidos por los adolescentes y jóvenes que el CESJ pudo entrevistar. El 87 por ciento eligió así, lo cual vuelve a subrayar una verdad sobre la cual la sociedad cubana ha ido tomando conciencia en los últimos tiempos: la familia, el hogar, los primeros amigos de la vida y el barrio marcan el paso en la formación del cubano, de tal modo que no puede concebirse una división entre lo que sucede en la escuela, formativamente hablando, y lo que acontece en los espacios primeramente mencionados.

Según manifestaron los adolescentes y jóvenes de la muestra, los cinco principales obstáculos encontrados en el propósito de recrearse tuvieron que ver con insuficiencias en el transporte público, precios elevados en las opciones o tener poco dinero, pobre variedad de ofertas y de instalaciones recreativas, demasiado calor en la calle, y desconocimiento de las propuestas existentes.

Esparcimiento en occidente

Aun cuando primó el ánimo de llevar las actividades hasta la comunidad y de ofrecer buenos servicios gastronómicos y recreativos, algunos detalles escaparon en el recién concluido período estival e hicieron que estos dos meses distaran para algunos de las tan ansiadas vacaciones. Nuestro diario dialogó con jóvenes en Pinar del Río, quienes coincidieron en la necesidad de lograr propuestas variadas acordes al gusto y al alcance de todos. Edrik Ojeda González, trabajador de 22 años, expresó la necesidad de que los carnavales, fiestas concebidas en la capital pinareña siempre en los meses de verano, tengan un mejor servicio, desde la gastronomía con las ofertas de comida y bebidas, hasta las propuestas recreativas y el diseño de las carrozas.

Por su parte, Yania Amaro Díaz, de 34 años, enfatizó en que escasean en Vueltabajo los lugares para divertirse, bailar, o incluso para pasar tranquilamente un rato con las amistades. «Otra de las cuestiones que se pudiera mejorar es el transporte hacia las playas; hoy la mayoría se traslada en el conocido tren playero, pero el paradero está lejos de los litorales».

Vicente Rodríguez Benítez, de 29 años y profesor de la Universidad Hermanos Saíz, de Pinar del Río, dijo que estuvo satisfecho con la disposición de áreas cerradas durante los carnavales, pero destacó que los sitios destinados a la diversión no resultan abundantes. «Los mejores, para ser justos, son extremadamente caros, al menos para quienes son trabajadores y profesionales, cuyo poder adquisitivo no les permite asistir a esos centros».

Quienes pasaron gran parte del tiempo de julio y agosto en casa, hicieron referencia a la programación televisiva: comentaron que las propuestas de factura nacional no tuvieron la mejor calidad, como tampoco cumplieron sus expectativas otros tipos de realizaciones.

Casi al cierre del verano el Consejo de la Administración Provincial de Pinar del Río reconoció que la opinión popular estuvo marcada por insatisfacciones entre las cuales resaltan problemas de divulgación e insuficientes actividades culturales, como las destinadas a los más pequeños de casa o para los habitantes de comunidades intrincadas y de difícil acceso.

Para futuras jornadas veraniegas se espera una mejor disposición de recursos y aseguramiento, aunque este año la disponibilidad fue superior a ediciones anteriores, en aras de satisfacer las demandas de la población y de garantizar una etapa de esparcimiento sana y feliz para los vueltabajeros.

Motivaciones y preocupaciones en el centro de la isla

Al decir de asistentes a las reuniones de la Comisión de Recreación rectorada por el Gobierno en Sancti Spíritus, la etapa estival ha superado en calidad y variedad de opciones a las de años precedentes.

De acuerdo con declaraciones de Aliens Vera López, miembro del Buró Provincial de la UJC, resultaron decisivas las celebraciones por el cumpleaños 90 del Comandante en Jefe, la reanimación de comunidades, y las actividades a propósito de haber sido la sede central de los festejos por el 26 de Julio.

Esa última motivación inspiró a gran parte del pueblo espirituano, el cual se insertó en un movimiento inusual de trabajo masivo, tanto para protagonizar labores productivas como para culminar obras de gran impacto para el esparcimiento, como el Complejo recreativo cultural Plaza de Los Olivos, restaurantes, nuevas cafeterías y el edificio Serafín Sánchez.

Para María Eugenia Gómez, subdirectora del Sectorial de Cultura y Arte en Sancti Spíritus, fue significativo haber podido contar todo el tiempo con la disposición de los artistas. Consideró que julio y agosto marcaron la diferencia no solo porque los proyectos infantiles y las unidades artísticas, integradas por profesionales y aficionados de cada una de las localidades, protagonizaron las acciones, sino por las variadas propuestas llegadas hasta el territorio como los conciertos de Gente de Zona, Ivette Cepeda y Laritza Bacallao; o las presentaciones del Ballet de Camagüey y el Teatro de Las Estaciones, de Matanzas.

Pero aún persiste una deuda, principalmente en la ciudad del Yayabo, según el joven Alberto Pacheco, a pesar de que cada noche abren sus puertas varias instituciones, todavía no se ha logrado en todas una programación coherente, acorde con los objetos sociales de cada entidad.

«¿Por qué poner música hasta altas horas de la madrugada todos los días en la Plaza de Los Olivos, si ahí mismo está la Discocentro? Sucede algo similar en la Casa de la Trova, donde quienes menos se presentan allí son los bardos, porque es mejor apostar a propuestas de mayor convocatoria», dijo Pacheco.

La realización del Santiago espirituano también dejó deudas entre la juventud. A juicio de Laura Valdivia, estudiante de la enseñanza técnica: «Este año se concentraron las actividades centrales en Los Olivos. Aunque el espacio es más grande y no interrumpe el tráfico, como antes sucedía al hacerse en la Carretera Central, no hubo toda la iluminación requerida y el resto de las áreas se ubicaron muy lejos unas de otras», añadió.

Su vecino Harold Gutiérrez buscó otras propuestas durante la etapa estival. «En los Joven Club hicimos un torneo de videojuegos. Fui al campismo de Trinidad, donde la pasamos bien. Lo que no me gustó es que no siempre la piscina Marcelo Salado abrió, porque tuvo problemas con la bomba», aclaró.

Quienes laboran en el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) fueron otros de los que estuvieron a la vanguardia del accionar del verano espirituano. Para Jorge Morel Valdivia, subdirector de Deporte, para todos en la dirección del Inder en Sancti Spíritus fue fundamental que se potenciara la práctica deportiva en los barrios. Con el fin de amenizar los calores del verano se realizaron copas de fútbol sala en los municipios de Cabaiguán, Fomento y Sancti Spíritus, así como un evento de motocross.

«Presentamos limitaciones con los medios de enseñanza, como balones industriales, pero gracias a la creatividad e iniciativa de nuestros técnicos y profesores, no se dejaron de hacer las actividades planificadas, pues cada especialista cuenta con alternativas hechas de forma artesanal como zancos, banderitas, sogas…», añadió.

En Sancti Spíritus, según estadísticas de la Comisión de Recreación, no se suspendió ninguna de las propuestas diseñadas.

Sabores del verano en Santiago

Descubrir el pasado y deleitarse con los valores de una urbe que es toda historia por intermedio de una veintena de rutas y recorridos de ciudad; combinar el disfrute del baño en un río con una buena oferta gastronómica, la fraternal competencia deportiva y el arte de jóvenes talentos...

Jugar al fútbol o a ser el héroe de épicas batallas, en un centro tecnológico o desde una de las tres guaguas convertidas en Joven Club Móvil, una novedad indómita que desde las cercanías de la avenida Victoriano Garzón pone las maravillas de la computación a un clip de los tecnófilos. Bailar y derrochar energías con el proyecto Alegrémonos, una invitación de la Egrem santiaguera —para los noveles a un módico precio en moneda nacional—, que ya se inscribe entre las de mayor impacto en la diversidad de ofertas de la calle Enramadas...

Apreciar la ciudad desde el mar en un pintoresco viaje a bordo de la patana La cajuma; hacerse una autofoto con Chaguito, el personaje de la provincia, o disfrutar del Sol desde el Parque de los Sueños, emporio de distracciones, capaz de recibir unas 300 000 personas en un día...

Rescatar el paseo en familia, ese, en el que cada uno de sus miembros alcanza a cubrir sus necesidades, pues en una jornada se puede lo mismo saborear un helado de frutas que paladear una cerveza fría, degustar el cerdo asado en púa, la pizza o aquel pescado que hace tiempo no se comía...

Todo eso y mucho más resultó la presente temporada veraniega para esta provincia, a la que muchos lugareños y visitantes, sobre todo de las provincias cercanas, definen ya como la tierra de las mil opciones recreativas.

Ciertamente conseguir ofertas diversas y estables que apuesten por complacer a los diferentes gustos y edades, con las miras puestas en la calidad, la excelencia y el uso eficiente de las instituciones, es propósito en el que desde hace meses trabaja Santiago de Cuba, con sus autoridades al frente, al calor de lo que se ha dado en llamar Proyecto integral para la recreación sana.

Esta concepción, que apuesta por el enriquecimiento espiritual transformador de actitudes y en la que todo cuenta, hasta la imagen, es más notable en la cabecera provincial, ciudad con unas 300 instituciones renovadas, acondicionadas para el máximo disfrute del tiempo libre y en la cual sus centros compiten por la excelencia, aunque el esfuerzo también es palpable en el resto de los nueve municipios.

Para el jefe del puesto de mando del verano en la provincia, Brigilio Martínez Blanco, este fue un verano superior, no solo porque se planificaron y realizaron más actividades, sino también porque se consiguió llegar hasta barrios, consejos populares y comunidades intrincadas, entre estas 58 sitios de difícil acceso que por vez primera recibieron la alegría estival de novedosas intervenciones comunitarias.

Los habitantes de la comunidad de Matahambre, en el municipio de Songo-La Maya, por ejemplo, tardarán en olvidar la experiencia de esa suerte de carnavales de verano, con el concurso de muchísimos organismos que allí llevaron durante los fines de semana una variada gama de dulces finos, panes, galletas, juegos deportivos, artistas de la ciudad y hasta la posibilidad de ver aquel especialista médico con el cual durante más de una década ansiaron consultarse, o la novedad de hacerse una refracción y comprar los espejuelos indicados.

Para el directivo santiaguero es destacable igualmente el rigor y seriedad con la que los diferentes organismos se pusieron en función de asegurar las actividades. «Con la motivación de saludar el cumpleaños 90 de nuestro Comandante en Jefe hubo una competencia fraternal entre todos los municipios; se pensó en las tradiciones, en la identidad, a la hora de diseñar las actividades, y aunque hay algunos aspectos que debemos perfeccionar, el resultado fue bueno».

Con él coinciden santiagueros y visitantes entrevistados, quienes elogiaron sobre todo la variedad de las opciones recreativas y la estabilidad de la oferta gastronómica en la cabecera provincial, aunque no en todos los lugares, insisten, hubo la misma calidad.

El precio de no pocas opciones, concordaron familias entrevistadas, en ocasiones las hizo y hace inaccesibles o limita un mayor disfrute, sobre todo por parte de adolescentes y jóvenes, cuestión en la que Santiago de Cuba, según los encuestados, está en condiciones de trabajar, justamente por lo conseguido.

En opinión de Yoimar Magaña, jefe del Departamento Ideológico de la UJC en la provincia, este período estival en tierra santiaguera sumó alegrías de las más diversas maneras, llegó a las comunidades con opciones promovidas por el Inder, la Guerrilla 50 aniversario, de la Brigada José Martí, y la Brigada 30 aniversario, de la AHS, que ofreció propuestas de gran aceptación, como el proyecto Alegrémonos.

El dirigente juvenil insistió en que se impone seguir trabajando para hacer asequibles los precios a los jóvenes, sobre todo los de las opciones tradicionales; para llevar más acciones de todo tipo a las zonas montañosas y ofrecer a los noveles santiagueros ofertas diseñadas desde la organización, acordes a sus necesidades e intereses.

Algunas líneas finales, no conclusivas

Cada territorio tiene su impronta si se habla de recreación. Será difícil diseñar y administrar el esparcimiento de modo homogéneo, en una suerte de surtidor llano. Por eso las propuestas de diversión sana, mientras más se acerquen a la raíces de la gente, mayor acogida tendrán.

El verano deja sus lecciones, pero la recreación lo trasciende e impone ser pensada sin descanso, a sabiendas de que el país sigue sin estar listo, en lo material, para diseñar todo lo que la imaginación y las costumbres demanden. Pero también a sabiendas de que el esparcimiento es conquista y derecho en una sociedad que tiene por desvelo el bienestar de los suyos.

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