Cuba ha sido nuestra segunda patria

A propósito de la visita de Sam Nujoma a la Isla Juventud Rebelde publica una versión de la entrevista al padre fundador de Namibia, realizada hace unos meses en Windhoek, para la confección del libro SWAPO, un león contra el apartheid

Autor:

Hedelberto López Blanch

Samuel Daniel Nujoma, conocido internacionalmente como Sam Nujoma, creció en un país donde la minoría blanca dominaba, «decía que todo era de ellos, mientras que los negros y oriundos no teníamos derecho alguno», afirmó el padre fundador de Namibia.

Nujoma nació en Ongandjera el 12 de mayo de 1929 en el norte en una zona llamada Ovambolandia, tierra de los Ovambos, en la región de Omosati.

Desde sus años de infancia conoció por experiencia propia el sufrimiento del pueblo namibio bajo las represiones del imperialismo inglés y posteriormente del régimen sudafricano del apartheid. Muy joven inició labores para unir a la población y hallar soluciones pacíficas en aras de reivindicaciones políticas, económicas y sociales a favor del pueblo que vivía bajo el régimen de segregación racial, pero al no haber resultados objetivos toma entonces la decisión de ir a la lucha armada.

—¿Cuándo y cómo surgen las primeras organizaciones?

—El 19 de abril de 1959, junto a otros compañeros, creamos la Organización del Pueblo de Ovambolandia (OPO), que el 19 de abril de 1960 se convirtió en la Organización del Pueblo de África Sudoccidental, conocida internacionalmente por la SWAPO (por sus siglas en inglés).

«Al cerrarse todas las posibles puertas para buscar una solución pacífica, comprendimos que la única vía que entenderían los racistas sudafricanos sería la de la lucha armada, y el 26 de agosto de 1966 iniciamos las operaciones guerrilleras.

«Sin contar con ayuda del exterior y solo con los poquísimos recursos que lográbamos obtener de la sufrida y empobrecida población, comenzamos esa inmensa lucha desigual contra, en ese momento, el ejército más poderoso de toda África, que contaba con enorme apoyo en equipos y armamentos sofisticados procedentes de las potencias occidentales.

«Fueron duros años de lucha de liberación, que forjaron la conciencia del pueblo namibio alrededor de sus dirigentes».

—¿Cómo usted hace contacto con los cubanos?

—En 1974 ocurre el golpe de Estado en Portugal contra el dictador Marcelo Caetano, después llegan las fuerzas internacionalistas cubanas a Angola para preservar la independencia de ese país y ahí conozco por primera vez al compañero Jorge Risquet, entablamos conversación y hacemos planes para extender la lucha.

«En Angola estaban tres movimientos disputándose el poder: el MPLA, legítimo representante del pueblo, encabezado por Agostinho Neto; la UNITA, de Jonas Savimbi, apoyado por Sudáfrica y Estados Unidos, y el FNLA, respaldado por la CIA y el régimen de Zaire.

«Tras la victoria del MPLA con la ayuda cubana, comenzamos a preparar a más y mejores hombres y mujeres namibios para el combate, con el apoyo del Gobierno angolano y los instructores cubanos y soviéticos. Fueron varios años de intensa y violenta guerra, que permitió a nuestro pueblo forjarse políticamente en el combate.

«Las últimas batallas que tuvimos contra la minoría blanca que usurpaba nuestro país fueron las de Cuito Cuanavale y la ofensiva hacia la frontera angolano-namibiana, cuando las fuerzas internacionalistas cubanas, las angolanas y otros combatientes entraron en acción y los Migs batieron la hegemonía militar y aérea sudafricana, que había sido armada por las fuerzas imperialistas. En esa época, la administración de Ronald Reagan y el régimen israelí le habían proporcionado alrededor de siete bombas nucleares a Pretoria, pero los cubanos acabaron con los Mirages franceses y sus bombarderos británicos. Las fuerzas enemigas resultaron aplastadas, fue como un rayo y esa es la forma en que Namibia empieza por el camino de la Independencia. Fueron muchas batallas con el apoyo internacionalista cubano-angolano-soviético».

—¿Cómo hizo para dirigir política y militarmente las acciones?

—Nos dimos cuenta de que la unidad era la fortaleza que teníamos para derrocar al enemigo...

«Cuando se implementa la Resolución 435 de ONU, la SWAPO era una organización de masas ya organizada y en 1989 se pone en marcha esa Resolución bajo la supervisión de Naciones Unidas, se hacen las primeras elecciones y alcanzamos la mayoría.

«En sentido general, deseo señalar que la mayoría de las batallas tuvieron lugar en Angola y el presidente Agostinho Neto tuvo un papel muy destacado en ofrecernos ayuda, así como los presidentes de la Línea del Frente (Mozambique, Botswana, Angola, Zambia, Tanzania) que también estaban respaldados por la OUA; a nivel internacional, estuvieron las fuerzas cubanas con Fidel Castro a la cabeza, que lucharon abrazados con los namibios; la ex Unión Soviética que ofreció ayuda militar para entrenar a nuestros hombres cuando era la única potencia que enfrentaba a los imperialistas.

«Con esa congregación de ayuda y nuestro esfuerzo, pudimos derrotar a la minoría blanca sudafricana y estábamos conscientes de que sin la unión de nuestro pueblo Namibia nunca hubiera sido libre, así que decidimos ir a la lucha armada para lograr el objetivo».

—¿Qué papel le asigna al desempeño de las tropas cubanas?

—Indiscutiblemente las fuerzas internacionalistas cubanas, bajo la dirección del Comandante en Jefe Fidel Castro, jugaron un papel primordial no solo para Namibia sino para todo el continente africano.

«En 1987 sostuve una importante reunión con Fidel sobre la situación existente en Namibia, le expliqué dónde estaban ubicadas las tropas sudafricanas en Namibia, el armamento que poseían, artillería, bombarderos… Fidel me pidió que viera al General de Ejército, Raúl Castro, entonces ministro de las FAR y le explicara la situación. Estuve reunido con Raúl durante seis horas, sin siquiera detenernos para almorzar. Le di todos los detalles acerca de la ubicación de los enemigos, las bases, tipo de armas que usaban. «Posteriormente, Raúl le explicó a Fidel con lujo de detalles y tomaron las decisiones. La historia siempre va a estar al lado de los que luchan contra la opresión, y como eso es así, el Comandante en Jefe tomó nota de todos los detalles.

«La primera llegada de las tropas internacionalistas en 1975 a Angola fue realizada por un estratega de la altura de Fidel que supo aprovechar que los norteamericanos se estaban retirando de Vietnam después de haber sufrido una aplastante derrota. A su vez, Sudáfrica quería entonces dividir Angola en dos y darle la parte norte a sus aliados de la UNITA.

«Las operaciones para reforzar el contingente cubano en Angola, a finales de la década de 1980, con hombres y armamentos, fueron brillantes maniobras militares que no resultaron detectadas por Estados Unidos, a pesar de las numerosas tropas, tanques, cañones, antiaéreas que se enviaron desde un país tan lejano y que como colofón acabaron con la agresión sudafricana en Angola.

«Los sudafricanos pensaron que podrían apoyar con más fuerzas a los bandidos de la UNITA en Angola y debilitar completamente a esa nación, y el refuerzo de los internacionalistas resultó un hecho histórico porque llegó en el justo momento en una de las más brillantes operaciones militares del pasado siglo, rápida y exitosa, y en pocos días acabaron con la supremacía sudafricana.

«Si no hubiera sido por las tropas cubanas, a lo mejor estuviéramos luchando todavía. Todo fue muy rápido, como un rayo, un trueno. Cuba ha sido nuestra segunda patria».

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