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Puente de solidaridad

El huracán Matthew dividió el municipio de Baracoa en dos orillas. El puente del río Toa no aguantó el «abrazo» desgarrador del meteoro y cerca de 6 000 personas, pertenecientes a los consejos populares de Cayo Güin y Nibujón, quedaron incomunicadas con su terruño, mas Cuba es una sola y, mientras sus miradas dibujaban un nudo desesperado en el horizonte, a sus espaldas la provincia de Holguín les construía un puente de solidaridad y hermandad

Autor:

Luis Mario Rodríguez Suñol

Baracoa, Guantánamo.— Susana Peña pasó el huracán Matthew junto a 90 personas en una cueva. Dicho así, suena un tanto primitivo, pero la realidad es que ese sitio es uno de los lugares de evacuación designados para su comunidad en tiempos de meteoros.

«A esta cueva le debemos nuestra vida. Aquí pasé el Sandy y ahora pasamos este que ha sido lo más grande del mundo. Mi casa es de tablas y fibro, por eso siempre nos evacuamos. Aquí tenemos todas las condiciones y estamos seguros», explica.

Cuenta Susana que solo atinó a colocar sus manos en la cabeza cuando, al llegar la calma, pretendió cruzar el puente del Toa para regresar a su casa y ver con sus ojos lo que le había dejado Matthew a su paso. Hasta el día de hoy la incertidumbre y la esperanza son sus mejores noticias al respecto.

El huracán Matthew dividió al municipio de Baracoa en dos orillas. El puente del río Toa no aguantó el «abrazo» desgarrador del meteoro y cerca de 6 000 personas, pertenecientes a los consejos populares de Cayo Güin y Nibujón, quedaron incomunicadas con su terruño.

La imagen es impresionante. Algunos pedazos de concreto del puente permanecen visibles y otros ahogados en el Toa. De un lado a otro algunos tratan de comunicarse y dan indicaciones a sus familiares y vecinos, pues no existe otra vía de comunicación hasta que baje la corriente del río.

Mas Cuba es una sola, y mientras sus miradas dibujaban un nudo desesperado en el horizonte, a sus espaldas la provincia de Holguín les construía un puente de solidaridad y hermandad.

Rumbo al Toa

Al conocer sobre la situación existente en el Toa, las principales autoridades del territorio holguinero establecieron una estrategia para socorrer inmediatamente a esta parte de Guantánamo, que quedaba incomunicado con el Guaso, pero aferrado por siempre a esta Cuba que somos todos.

Baracoa se encuentra a unos 70 kilómetros del municipio de Moa, afectado también por el meteoro, pero en menor medida, pues solo dos comunidades rurales, Yamanigüey y La Melba, sufrieron daños considerables.

Luis Antonio Torres Iríbar, miembro del Comité Central y primer secretario del Partido en Holguín, y Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, decidieron tocar el problema con las manos y hasta el río Toa se llegaron para luego dar orientaciones precisas.

La Formación Especial Forestal de Moa, con 40 hombres, fue la encargada de desobstruir en tiempo récord el paso de la carretera Moa-Baracoa. Gracias a su arduo trabajo un equipo reporteril, junto con las autoridades de la provincia, pudo recorrer los consejos populares de Nibujón y Cayo Güin y conocer sus afectaciones.

En estas zonas, la palabra catástrofe suena a poco, pero la palabra vida late con más fuerza que nunca. «Lo importante es que estamos vivos. Ahora, pa’lante el carro y a tener confianza en la Revolución, que no estamos solos», comentó Alberto Sera, del poblado de Nibujón.

Allí, la mayoría de las casas quedaron con el cielo como techo y una especie de efecto dominó cayó sobre las palmas y cocoteros, responsables del destrozo de muchas viviendas y varias líneas caídas.

«No tenemos comunicación por ninguna vía ni electricidad. Estamos tratando de recuperarnos como podemos, recogiendo pedazos de tejas para tapar pedazos de las casas. Lo que más nos preocupa son las seis bodegas del Consejo Popular que se quedaron sin techo», explicó Leonides Navarro, presidente desde hace 15 años del Consejo de Defensa de Zona de Nibujón, con cerca de 2 900 personas.

Cerca de allí se encuentra Villa Maguana, instalación turística que quedó prácticamente arrasada por el huracán debido, fundamentalmente, a las penetraciones del mar. Del lado de allá del puente estaban sus directivos pero algunos trabajadores asumieron con responsabilidad la limpieza del lugar.

Mientras más nos acercamos a Baracoa, más se incrementa el desastre. Muchos tratan de apretar las lágrimas lo más que pueden, a otros se les va de los ojos. En Cayo Güin, una anciana se acerca al Presidente del Consejo de Defensa Municipal de Moa y le entrega un papelito con un solo pedido: «Este es el teléfono de mi hijo que vive en La Habana, llámalo y dile que estoy viva».

El Centro de Reproductoras de Cane, unidad porcina más importante de la provincia de Guantánamo, con cerca de 1 500 animales, perdió gran parte de las cubiertas de sus naves y oficinas administrativas. Allí fueron dadas orientaciones precisas para abastecer la unidad inmediatamente con agua y pienso.

En cada lugar, Torres Iríbar agrupa a las personas y les expresa: «Cuba es una sola, por eso no se sientan ni solos ni olvidados. Los dirigentes de Guantánamo están al tanto de la situación y cuentan con nuestro total apoyo para que desde Holguín les lleguen a ustedes los recursos necesarios».

¿Somos o no somos?

Identificadas las principales necesidades, fueron puestas en marcha las acciones. Una comisión, compuesta por miembros del Buró Provincial del Partido y del Consejo de la Administración Provincial, se dirigió hacia estos consejos populares para ofrecerles soluciones inmediatas a sus problemas.

Hasta la comunidad de Maguana arribó una pipa con agua para el consumo de sus pobladores y brigadas de la Empresa Eléctrica comenzaron a detectar las averías para solucionarlas en el menor tiempo posible.

Desde Holguín llegaban 40 módulos de tejas para reparar las bodegas y de este modo contar con locales para almacenar los productos alimenticios. Un medio de transporte fue designado para realizar dos viajes al día desde Moa hasta el puente del Toa. A cada presidente de los Consejos de Defensa de Zona se le entregó un teléfono satelital para llamadas de emergencia, mientras los especialistas de Etecsa buscaban una solución a las comunicaciones.

La inmediatez de las respuestas se convirtió en un «anticiclón» de optimismo para los pobladores de Nibujón y Cayo Güin, que no dejan de buscar el horizonte más allá del Toa, pero saben que en la Cuba de todos siempre encontrarán un puente de solidaridad por cualquier costado. Si no, pregúntenle lo mismo que yo a Dionisio en Cayo Güin: «¿Somos o no somos, negüe?», y él de seguro responderá lo mismo: «¡SOMOS!».

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