Ya pasó lo peor y estamos vivos - Cuba

Ya pasó lo peor y estamos vivos

No se puede estar hablando de desgracias. Ahora tenemos que limpiar todo, ayudarnos y seguir echando pa’lante, expresa con fuerza un joven de San Antonio del Sur, uno de los municipios guantanameros severamente afectados por Matthew

Autor:

Haydee León Moya

SAN ANTONIO DEL SUR, Guantánamo.— «De haber estado aquí en ese momento, si no hubiera sido el golpe, el susto nos hubiera matado igual. Fue en la noche cuando azotó nuestras casas y las desbarató; gracias que ya estábamos evacuados».

Adela Frómeta nos cuenta del suceso mientras nos adentra hasta el fondo de su casa, aún llena de escombros un día después del paso del huracán Matthew.

Entre los troncos y las ramas de árboles enormes reducidos a basura yacen unas cuantas toneladas de hierro de lo que fuera la torre de Radio Cuba, emplazada justo en el centro del poblado cabecera del municipio de San Antonio del Sur, uno de los más afectados por la furia del huracán Matthew en la franja costera sur de Guantánamo.

«Pero ya no se puede estar hablando de desgracias, mamá, si lo peor pasó y estamos vivos. Ahora tenemos que limpiar todo esto, ayudar a los demás y seguir echando pa’lante. Al menos ya podemos hablar por celular, tú verás que pronto podremos oír la radio y ver la televisión», dice el hijo de Adela, mientras se ajusta unas botas de goma que le prestó un vecino.

«El problema es, dice al salir de su morada en ruinas, que tampoco podemos dejarles todo a esos muchachos de las FAR y un montón de gente que ha venido de otras partes a ayudarnos», advierte el joven. Y rastrillo en mano sale el estudiante de Medicina que nació y vivió casi toda su vida en el Valle de Caujerí, a sumarse a un batallón de gente que se abre camino entre los escombros para volver a dejar reluciente la calle central del pintoresco poblado.

La labor de los muchachos de las FAR tras el paso de Matthew ha sido esencial. Foto: Haydée León Moya

Ese es el espíritu que se respira e imperará por largo tiempo, para recuperar los cuantiosos daños que dejó aquí el meteoro.

Bate el esfuerzo

Una de los primeras embestidas del mar, como se esperaba, era la penetración por la zona conocida por Bate-bate, poco antes de llegar al poblado cabecera de San Antonio, un tramo de la carretera hacia Maisí y Baracoa, por el que ya se puede transitar gracias al huracán de hombres y equipos de Guantánamo y de todo el país que dieron, primero, una solución alternativa y hoy trabajan apoyados con fuerzas ingenieras del Ministerio de la Construcción.

Cuando usted pasa por allí, se da cuenta de que el mar va empujando cada vez más la carretera hacia los peñascos y levanta como cuchilla afilada las capas de asfalto. Y eso pone un punto rojo en la búsqueda de soluciones más duraderas, en especial en un tramo de alrededor de dos kilómetros de carretera completamente destruidos ahora.

El presidente del Consejo de Defensa Municipal (CDM) de San Antonio del Sur, Israel Rodríguez Mengana, resalta con particular encomio la labor de varias brigadas de linieros de las provincias de Cienfuegos, Camagüey y Ciego de Ávila, que ya restablecieron el fluido eléctrico desde el primer poblado del municipio —cuando se viaja desde la ciudad capital de la provincia— hasta la comunidad de Tortuguilla, una zona donde el azote de las olas y los vientos derribaron la mayor parte de los 30 postes de ese servicio.

Otros impactos y otras respuestas

Las afectaciones de mayor envergadura están en el servicio eléctrico y de las comunicaciones, pues además de la torre de Radio Cuba, la fibra óptica instalada sufrió muchas averías primero, y luego fue atravesada por una teja de fibrocemento que la hizo colapsar, comenta Rodríguez Mengana, también primer secretario del Partido en el territorio. No obstante, agrega, dos días después del impacto del huracán ya había cobertura celular.

«La lentitud de Matthew nos permitió prepararnos mejor en la adopción de medidas preventivas. El puente de Puriales de Caujerí, por ejemplo, fue desprendido por ambos lados de la carretera por la crecida del río y mantiene aislada a esa comunidad. Pero de ese lado del territorio se puso todo lo que hace falta para mantener la vitalidad de la zona», asegura.

No obstante, el presidente del CDM precisa que en el municipio se produjeron cuantiosas afectaciones en los almacenes de café y cacao, en los techos de varios establecimientos estatales, como en una de las mayores granjas avícolas de la provincia ubicada aquí, en la casa de cultivo tapado, en el banco de semillas de tomate y en la granja agropecuaria donde se cultiva plátano con sistema microjet, donde fue afectado alrededor de medio millón de plantas en producción.

Hoy, una de las miradas prioritarias está también en la cuantificación, donde sea posible, de las viviendas afectadas que, según cifras preliminares, ascienden a más de 330 las dañadas, de ellas casi dos decenas destruidas completamente.

Contar con recursos y medios necesarios para activar los establecimientos comerciales y de la rama alimentaria en general, permite aplicar alternativas para mantener la vitalidad de poblados intrincados adonde ya se traslada pan y otros renglones producidos en el propio municipio, además de haber garantizado con suficiente tiempo alimentos de la reserva y los que corresponden mediante la canasta básica que se entrega de forma normada.

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