El día del primer volcán en la Isla

En las ruinas del ingenio azucarero La Demajagua cientos de personas recordaron el inicio de las luchas por la independencia nacional

Autores:

Osviel Castro Medel
Roberto Mesa

MANZANILLO, Granma.— Al lado de la campana que llamó a la guerra de 1868 y muy cerca de las dos ruedas dentadas que quedaron como únicas ruinas del ingenio azucarero La Demajagua, propiedad entonces de Carlos Manuel de Céspedes, cientos de personas recordaron el inicio de las luchas por la independencia nacional.

Aquella jornada del 10 de octubre, en la que el ilustre abogado bayamés dio la libertad a sus esclavos, los llamó hermanos y se produjo uno de los volcanes que dieron vida a la nacionalidad cubana, fue evocada con poemas, danzas y cantos de artistas de Granma, entre los que estuvieron Osdelaine Sosa, Juan Reyes Alcolea, Yailé Avilés e integrantes de los grupos Okán Addé, Eclipse y la Guerrilla de Teatreros.

En el acto, presidido por Federico Hernández y Manuel Santiago Sobrino, primer secretario del Partido y presidente del Gobierno en la provincia, respectivamente, 12 muchachos recibieron el carné que los acredita como miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas y otros 12 como militantes del Partido.

Calixto Santiesteban Ávila, máximo dirigente partidista en Manzanillo, resaltó el ejemplo que dieron Céspedes y otros revolucionarios iniciadores de las gestas independentistas y significó la importancia de mantener vivos esos paradigmas.

Mientras en Bayamo, en la Plaza de la Revolución, muy próxima a la Casa Natal del Padre de la Patria, jóvenes, museólogos y trabajadores de otros sectores evocaron el gesto del Héroe de San Lorenzo.

Ludín Fonseca, historiador de la Ciudad, afirmó que el 10 de octubre sintetiza «tres grandes acontecimientos indisolublemente ligados: la declaración de la independencia de Cuba, el decreto personal, después generalizado, de la abolición de la esclavitud y el nacimiento de la nación cubana; ese es el gran mérito de Carlos Manuel de Céspedes para las actuales y futuras generaciones».

Vivian Infante Aldana, directora del museo Casa Natal de Carlos Manuel de Céspedes, hizo un paralelo entre aquellos tiempos y los actuales y señaló que «la diferencia sustancial entre entonces y ahora consiste en que ellos, los del ’68, apenas estaban comenzando; mientras nosotros ya tenemos andado un trecho del camino glorioso, que fue abierto por aquellos héroes al costo de sus vidas».

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