Fábrica nueva

Planta de productos de aseo personal y del hogar, de Unilever Suchel S.A., se terminará y entrará en producción a la vuelta de un año, en la Zona Especial de Desarrollo Mariel

Autor:

René Tamayo León

Cada fábrica que se inaugura o que comienza a construirse, constituye hoy uno de los actos revolucionarios más altos. La política siempre pasa por la economía, pero en estos tiempos ese axioma es más vital que nunca para Cuba.

Ojalá nuestros medios de prensa se atiborraran cada semana con la apertura o el inicio de una nueva instalación industrial, como ocurrió ayer, cuando se colocó, de manera simbólica, la primera piedra de la planta de productos de aseo personal y del hogar Unilever Suchel S.A.

Se trata de una empresa mixta constituida entre la holandesa Unilever N.V. y la cubana InterSuchel S.A. en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), el polígono económico más relevante, promisorio, próspero, sostenible del que se ha dotado la nación. Todo lo que está ocurriendo allí y lo que está por venir es garantía de nuestro futuro.

El monto de inversión de Unilever Suchel S.A. superará los 35 millones de dólares y cubrirá un espacio de 40 000 metros cuadrados (cuatro manzanas de 100 x 100 metros).

Dará trabajo directo a unas 300 personas y empleo indirecto a otros tres centenares. Manufacturará productos de aseo personal y del hogar de marcas mundialmente reconocidas y muy bien acogidas en Cuba como Sedal, Rexona, OMO, Lux y Close-UP.

Según el cronograma de ejecución, deberá estar en plena producción en 2018. La colocación simbólica de la primera piedra de la planta fue presidida por Paul Polman, presidente mundial de Unilever N.V.; Salvador Pardo Cruz, ministro cubano de Industria, y Ana Teresa Igarza, directora general de la Oficina de la ZEDM.

En las palabras inaugurales, Polman resaltó el compromiso de su empresa de invertir en el crecimiento de la economía cubana a largo plazo.

La planta, señaló, permitirá la sustitución de importaciones y será un ejemplo del Plan de Vida Sustentable de Unilever, «una visión que desvincula el impacto ambiental del crecimiento del negocio y que aumenta su impacto social positivo».

La fábrica contará, por ejemplo, con una planta de tratamiento de agua residual que permitirá que una parte del agua sea reutilizada para riego, y la restante volverá al medio ambiente de acuerdo con las regulaciones del país, explicó.

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