Una bandera y una rosa por el amor y la paz

Pioneros cubanos visitaron las misiones diplomáticas de los países que apoyaron a la Mayor de las Antillasen en la ONU contra el bloqueo. Les entregaban una bandera cubana y una rosa roja, por ser honestos y por compartir los mismos sueños de justicia

Autor:

Yuniel Labacena Romero

Hay días que no se olvidan, sobre todo si expresan la fuerza del amor, la dignidad y la solidaridad que acompañan a una generación que tiene en sí el futuro y la esperanza de un país. Para decenas de niños y adolescentes cubanos, el pasado 26 de octubre no fue un día cualquiera; fue de esos que ayudan a crecer y a descubrir el mundo en medio de una marea de verdades.

Ninguno de ellos llegó hasta el plenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas, mientras 191 Estados alzaban su voto para condenar el bloqueo que Estados Unidos ha impuesto a Cuba durante más de 50 años; pero sí son de esos pioneros que tuvieron el privilegio de visitar las misiones diplomáticas de los países que apoyaron a la Mayor de las Antillas.

Si hay días realmente reveladores en su corta vida, el 26 de octubre es uno de ellos, así lo dijo a este diario la pequeña Amalia. Con gran regocijo los más nuevos abrazaron esta iniciativa de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) para, desde el corazón, «agradecer a aquellos que son amables y saben de lo difícil que ha sido el camino de Cuba en años de cerco injusto», como expresó esta pionera.

Ella no estuvo sola en su recorrido por las embajadas de Ecuador, Haití, El Salvador, Djibouti y Rumania. «Éramos tres pioneros y en cada sitio entregamos una bandera cubana y una rosa roja, por ser honestos y por compartir los mismos sueños de justicia. Conversamos con sus representantes sobre las realidades de nuestros países, sobre cómo afecta el bloqueo a los niños, nos tomamos fotos y hasta conocimos de la cooperación de esas naciones con la nuestra».

Amalia añade que fue muy emocionante saber que esos países nos seguirán apoyando de forma desinteresada. «Ese fue un momento muy grande, de mucho honor, que recordaré por siempre. Sentíamos que hacíamos realidad las ideas de José Martí y de Fidel de ser hombres y mujeres de bien, pues mientras Cuba tenga amigos como estos, que están siempre en las buenas y en las malas, nunca la podrán derrotar».

Ana, su compañera de estudios en la escuela primaria Mártires latinoamericanos, del municipio capitalino de Playa, considera un gran privilegio agradecer a nombre de los demás, todo lo que han hecho por nosotros países como Granada, Jamaica y Nicaragua, en cuyas sedes diplomáticas ella dejó el mensaje del pueblo cubano.

«Compartimos con muchas personas, recorrimos las oficinas. Fue algo histórico, pues ellos votaron contra el bloqueo que nos afecta. Este fue también un momento de rencuentro con la historia y nos sentimos muy felices de estar en esta batalla, juntos por la verdad y la justicia al lado de nuestro pueblo y sus verdaderos amigos», asegura esta futura escritora para niños, quien sueña con ilustrar sus propios libros.

Aymara Guzmán Carrazana, presidenta de la OPJM, define este día como una jornada memorable para cada pionero, quienes fueron protagonistas de un suceso inédito. «Lo sé porque lo observé en sus rostros, sé que vivieron un momento especial y único, como dijeron al final. Quienes protagonizaron la iniciativa cursaban el cuarto, quinto y sexto grados.

«Estuvimos intercambiando con ellos desde la semana anterior a las votaciones todo lo relacionado con el bloqueo y cómo afecta a los niños; conversamos sobre la Doctrina Monroe, qué significa la teoría de la fruta madura, las Naciones Unidas y la presencia de Cuba, las 24 ediciones en las que hemos sido ampliamente respaldados al presentar nuestra resolución contra el bloqueo; comentamos acerca de la reciente directiva de Obama y, por supuesto, hablamos de la Convención sobre los Derechos del Niño».

Recuerda la Presidenta de la OPJM que los pioneros se concentraron en diversos sitios el día de las votaciones, para observar la revista especial de la televisión. «Cuando llegó el momento de votar, se hizo un profundo silencio, y cuando se hicieron públicos los resultados, aquello fue escalofriante. Entonces comenzó el frenesí. Todavía no sabían a qué embajadas les tocaba ir, hicimos 43 grupos, de tres pioneros cada uno y un guía de la organización.

«La reacción fue mayor de lo esperado. Estuve en tres embajadas y vi llanto, sonrisas y asombro por los mensajes y las respuestas a las preguntas de los representantes de las sedes diplomáticas a los pioneros. Es muy importante que nuestro pueblo y nuestros líderes sepan que ese día es inolvidable, pues todos nos emocionamos al escuchar a nuestros niños».

Le agradezco que nos haya recibido, y le damos las gracias en nombre del pueblo cubano, de los niños cubanos, que una vez más haya respaldado que se acabe de levantar el bloqueo impuesto a Cuba. Una bandera y una rosa por el amor y la paz que existen entre nuestros pueblos. Fue ese el mensaje que llevó cada pionero.

«Escuchar eso emociona y enorgullece, pues los pioneros también son fruto de esta Revolución. Con los niños hay que hacer actividades como estas, más seguido. Así es como se aprende, la historia hay que vivirla para defenderla y amarla», asegura Guzmán Carrazana.

Todos ellos por siempre recordarán este gesto, en días gloriosos de un octubre de victorias para Cuba y el mundo, pues como bien han aprendido del Apóstol: «La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura, y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes».

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