Él nos enseñó que hay que echar pa’lante

Nuestro Comandante, el eterno amigo y consejero de los jóvenes, el inspirador de tantas y tantas generaciones de cubanos, es un hombre-símbolo

Autores:

Yahily Hernández Porto
Roberto Díaz Martorell
Hugo García
Juan Morales Agüero
Luis Raúl Vázquez Muñoz
Dorelys Canivell Canal
Lisandra Gómez Guerra
Yunet López Ricardo

Pasa el tiempo y el hombre no es de acero, el tiempo es agresivo y arrogante;
pero el hombre es inmortal desde el instante que siembra un ideal en su heredero.
Aramís Padilla

«Lo hemos visto como un padre, un abuelo, y siempre será el joven que estudió Derecho, vino en el Granma, peleó en la Sierra y nos dio una Patria libre». Así dijo la estudiante de primer año de Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Laura Alonso Hernández, quien, después de escuchar la noticia del deceso del Comandante por muchos de sus amigos, no podía creerlo.

«Entonces llamamos a la casa y supimos de la alocución de Raúl. Todos estamos tristes porque Fidel hizo mucho por Cuba. Con su ida perdemos a un hombre de pensamiento infinito, de acción audaz, un hombre con una amplia visión política», argumenta.

En la Facultad tuvieron lugar este sábado las Puertas Abiertas para los interesados en estudiar Periodismo, Comunicación Social y Ciencias de la Información, explica Laura, quien hizo notar que en esta ocasión no tuvo la alegría acostumbrada. «Lo hicimos, pues, entre los mayores afanes y conquistas de Fidel está la educación; no podíamos quedarle mal. Ese fue nuestro tributo a todos sus desvelos y motivaciones hacia nuestro movimiento universitario», acota.

Y como Laura, Marisol Morales también amaneció triste. «Cuando el reloj sonó este sábado no tenía ganas de despertar, pero Fidel nos enseñó que hay que echar pa’lante. Me levanté y aquí estoy trabajando», comenta.

Detrás del mostrador de la farmacia donde labora como dependienta, asegura: «Fue un hombre muy grande, único. Como él no habrá otro. Ahora tenemos que unirnos y resistir los intentos de quienes pretendan desestabilizar el país. «El Comandante nos deja su ejemplo; y eso vale más que todo en el mundo».

La cuentapropista Marlén Hernández habla con la voz llorosa. «Tengo una hija universitaria que, gracias a la Revolución y este Comandante que acabamos de perder, estudia para ser una profesional. Del Comandante en Jefe aprendimos a ser consecuentes y sinceros, y por él debemos seguir siendo así», afirma.

Mélody de Armas González, estudiante capitalina de 12 grado, asegura que no por estar consciente de la avanzada edad del Comandante, su muerte dejó de causarle asombro. «He crecido escuchando a Fidel, que nos deja a todos los jóvenes el legado de su lucha incansable por un futuro más próspero para nuestra sociedad. Sus ideas de equidad, socialismo y firmeza debemos seguirlas ahora más que nunca; para que continúe sintiéndose orgulloso de nosotros donde quiera que esté».

Este es un duro golpe para todos los cubanos, afirma Erney Rodríguez, estudiante de segundo año en la especialidad de Ciencias de la Información, pero como «Fidel siempre confió en nosotros, ahora nos corresponde continuar su obra y mantener vivas sus ideas».

María Isabel Avijana Rodríguez, médica desde hace diez años en el hospital pediátrico William Soler, cuenta que la mañana del 26 de noviembre, más que traer minutos de silencio y lágrimas, fue la reafirmación del compromiso que tiene Cuba con su líder histórico.

«A Fidel lo llora su país y el mundo; luchó por lo que somos hoy. Nuestros logros en disímiles esferas se los debemos a su firmeza de carácter y espíritu batallador. Puso en nuestras manos una Revolución y por todas sus enseñanzas, la mantendremos», asevera.

Hombre de pensamiento nuevo

La noticia la recibió a la primera hora de la madrugada. Fueron unos toques en la puerta de su cuarto. «Yordanis, tienes una llamada de La Habana; dicen que es urgente», avisó la abuela Luciana. La voz se le sentía extraña y cuando abrió la encontró bañada en lágrimas.

Pensó que había ocurrido alguna novedad en la familia y tomó el auricular. Ahí lo supo. Fidel había muerto. Algo que por más que se dijera seriamente y por una persona responsable, era difícil de aquilatar. Tanto, que no lo acaba de aceptar, pese a que es cierto.

«Es algo a lo que no acabo de acostumbrarme», dice Yordanis Marín Mejías, de 18 años, estudiante de cuarto año de la especialidad de maestro primario en la escuela pedagógica Raúl Corrales, de Ciego de Ávila, y presidente provincial de la FEEM. «Es verdad, dice, que en estos momentos hay que ser fuerte y uno no puede dejar que el dolor lo derrote; pero no es fácil».

Antes de comenzar la entrevista, Yordanis cuenta el dolor de su madre y su abuela. La mamá, consternada, repetía que ella era una profesional y había logrado algo en la vida gracias a Fidel y lo que él hizo por el pueblo cubano. Su abuela recordaba los años duros y las oportunidades que se abrieron al triunfar la Revolución. «Yo estudié y pude tener trabajo gracias a él», dijo.

«Fidel pasó de generación a generación por lo que hizo por Cuba y el mundo. Cuando eres niño empiezas a querer a alguien que no vive contigo, por lo que dicen tus padres de esa persona. Con el Comandante en Jefe me ocurrió así. Yo escuchaba las historias sobre él y así nació mi admiración. Después uno se acerca a la historia, lee y se asombra de las cosas que hizo. Fidel siempre fue un hombre de pensamiento joven, por eso siempre vivirá en nosotros».

—A tu juicio, ¿por qué este hombre llegó a ser tan grande?

—Las razones son diversas. Él sintetizó muchas virtudes en su persona. Pienso, por ejemplo, en su fe en el mejoramiento humano, su rebeldía eterna, su valor, inteligencia y visión de futuro.

«Yo crecí soñando con estar a su lado, darle la mano, escucharlo cerca, que me pusiera la pañoleta. Pero Fidel no se irá nunca. Su ejemplo permanecerá y lo seguiremos».

—¿Qué valores de Fidel siempre tendrás presente?

—Su humanismo y sensibilidad hacia las personas, su posición contra cualquier tipo de injusticia, su valentía. Fidel nos va a hacer mucha falta ahora; nuestro mejor homenaje es tratar de ser como él.

Preocupado siempre por los demás

El Joven Club de Computación de la comunidad de La Fe, en Isla de la Juventud, estaba abierto temprano. Todavía no habían llegado tantas personas a compartir mensajes sobre Fidel, y ya Ernesto Alejandro Matos Sosa estaba frente al ordenador.

«Fue una noticia fuerte para todo el mundo. Él era muy bueno con los niños», dijo este adolescente de 15 años que estudia en el politécnico agropecuario del Municipio Especial.

«Escuché lamentarse a mi papá y luego lo supe por la televisión. Él se puso muy triste y yo también, pues Fidel se preocupó siempre por los problemas de los demás, no solo en Cuba, sino también en otros países», comenta.

Estratega de todos los tiempos

Leyder Ortiz Pérez, profesor universitario tunero de 26 años de edad, cuando escuchó por televisión la noticia del fallecimiento de Fidel apenas podía darle crédito. «Los cubanos llegamos a pensar que nuestro Comandante en Jefe era inmortal —asegura, compungido. De hecho lo es, porque sus ideas tendrán vigencia por los siglos de los siglos».

Militante de la UJC y secretario general de un comité de base, Leyder ha podido apreciar en la calle y en todas partes el dolor del pueblo por la desaparición de su líder histórico. «No se habla de otra cosa y es comprensible: Fidel refundó este país en 1959 para conquistarle toda la justicia y para que los cubanos fuéramos definitivamente libres.

«La estatura de Fidel como político rebasó tiempo y espacio para convertirse en referente mundial. Al igual que José Martí, de quien se sintió siempre discípulo, Fidel es ya eterno», comparte.

Guía indiscutible de la juventud

«Al ver hoy a niños, adolescentes y jóvenes con un futuro seguro, nuestro compromiso se multiplica; a Fidel le repetimos que los pinos nuevos no fallarán. Este hombre extraordinario será el guía indiscutible de la juventud que camina con pasos firmes y sabiduría», dice a JR Yannara Concepción Domínguez, primera secretaria de la UJC en Matanzas.

Yaikel Puentes Malangón, estudiante de onceno grado en el instituto preuniversitario José Luis Dubrocq, señala que para las nuevas generaciones Fidel es un paradigma, un ejemplo de sacrificio, de dignidad, lealtad, solidaridad e internacionalismo.

«Nunca lo olvidaremos frente a las situaciones más difíciles: ese Fidel que defendió a Cuba ante Naciones Unidas, luchó contra un bloqueo injusto y un imperialismo que no cesa de atacarnos. Nuestro Fidel es un hombre-símbolo», afirma.

La cultura es lo primero

El legado del Comandante en Jefe debe ser la máxima de la juventud creadora cubana porque, como él mismo expresó, la cultura es lo primero que hay que salvar, refiere Alberto Pacheco, vicepresidente de la filial espirituana de la Asociación Hermanos Saíz (AHS).

Para Lisbet Vallés Bravo, especialista en Comunicación en la Dirección Provincial de los Joven Club en Sancti Spíritus, «Fidel siempre será nuestro principal líder porque su pensamiento permanecerá en el corazón de cada cubano». Ella estuvo muy cerca de él durante la última tribuna abierta celebrada en predios espirituanos, en los primeros años del siglo XXI.

El largo camino que nos deja

Cuando supo de la muerte de Fidel, en lo primero que pensó la periodista pinareña Susana Rodríguez Ortega fue en la imagen de su abuelo, quien desde niña la enseñó a amar al Comandante.

«Nunca vi al Jefe personalmente, esa fue una deuda que me quedó, pero mi hermana, mayor que yo, me hacía los cuentos de cuando ella fue a un Congreso Pioneril y lo vio.

«A los jóvenes nos deja un largo camino. Nos enseñó a defender el estudio y el trabajo en un pueblo que era de analfabetos, en el que no conocían lo que era un libro, lo que era un lápiz. Y los hijos de ese pueblo analfabeto somos hoy gente universitaria, estudiada. Es un líder universal más que cubano», asevera Susana.

«Hay tristeza, pero no podemos defraudar su confianza, porque siempre estuvo a nuestro lado, nos apoyó, nos dio ánimos y, sobre todo, nos dio responsabilidades para ir preparándonos para este momento», dice Yovaldy Valdés González, realizador de sonido de la emisora Radio Guamá.

Miles de maneras para verlo

Hasta la Casa del Joven Creador, de la ciudad de Camagüey, llegó JR para conversar con varios de los noveles artistas, quienes en más de una ocasión se han inspirado en la vida y obra del Comandante en Jefe.

El trovador Harold Díaz Pedraza, amaneció también con pesar este día 26. Su guitarra estaba en silencio. «Fidel no solo trazó el camino de su pueblo, sino también lo iluminó con inteligencia y empeño. En él se daba un encanto: lograba inspirar a los artistas.

«Al Comandante lo acompañó siempre un talento innato: el de asumir riesgos sin temer a los reveses, el de convencer con la palabra, el de convocarnos una y otra vez a la lucha».

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