Tributo ecuménico al Comandante

Habló muy hermosamente, en la noche de este jueves, el reverendo Joel Ortega Dopico, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), al cerrar el Tributo ecuménico al líder de la Revolución, que tuvo como escenario a la 1ra. Iglesia Presbiteriana Reformada de La Habana

Autor:

Alina Perera Robbio

Fidel ha hecho de cada uno de nosotros una mejor persona; ha hecho de nuestro pueblo un mejor pueblo; y así ha sido también con los pueblos de África y de América Latina, y con el pueblo norteamericano. Él nos deja un jardín, el de la esperanza, que ahora debemos cuidar.

Habló muy hermosamente, en la noche de este jueves, el reverendo Joel Ortega Dopico, presidente del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), al cerrar el Tributo ecuménico al líder de la Revolución, que tuvo como escenario a la 1ra. Iglesia Presbiteriana Reformada de La Habana.

En el corazón del municipio capitalino de Centro Habana, durante ese acto que constituye el homenaje oficial del CIC y el movimiento ecuménico cubano tras la partida física del Comandante en Jefe, Dopico hizo un gran esfuerzo porque, como él dijo, «cada día habrá algo nuevo que decir sobre Él», y las palabras a veces no alcanzan.

El joven reverendo recordó que en 1959 la Revolución puso luz en las tinieblas del mundo. Y compartió una imagen estremecedora: la noche del acto de homenaje en la Plaza con Martí, estaba oscura. En el cielo había solo una estrella. Fue entonces cuando una multitud de jóvenes comenzó a exclamar: «Una sola estrella: ese es Fidel».

Hoy no alcanzarán las líneas para compartir los inolvidables testimonios del reverendo Raúl Suárez, director fundador del Centro Martin Luther King; de la reverenda Ofelia Ortega, profesora del Seminario Evangélico de Teología; del Doctor en Teología, reverendo Reinerio Arce; del reverendo Odén Marichal, coordinador de la Plataforma Interreligiosa Cubana; de la reverenda Joan Brown Campbell, ex secretaria general del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo de Estados Unidos y que tanto hizo por rescatar a nuestro niño Elián; y del reverendo Jesse Jackson, activista por los derechos civiles y pastor bautista estadounidense.

Unidad, vida, resurrección, valentía, luz, amor, ética, justicia, pueblo, patria, cristianismo, esperanza… Estas fueron las palabras recurrentes en una velada de hermandad, que pide hablar y pide hacer por los más pobres, tal cual nos ha enseñado el Comandante en Jefe.

Desde que se supo la noticia, organizaciones religiosas y fraternales habían compartido su lamento por el fallecimiento de Fidel. El Consejo de Iglesias de Cuba, la Asociación Abacuá de Cuba, la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, la Plataforma Interreligiosa cubana, la Liga Islámica de Cuba y la Federación Espiritista de La Habana, así como  la Soberana Gran Logia Orden Caballeros de la Luz, el Secretariado General de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, el Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba de A.L. y A.M.; enviaron notas de condolencia.

También fue recibido un mensaje del reverendo John L. McCullough, presidente del Servicio Mundial de Iglesias.

En cada misiva resalta un espíritu de respeto y admiración al líder de la Revolución, a quien llamaron gran hombre, gigante, guía espiritual del pueblo y destacaron su mérito de vivir incansablemente para otros.

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