Escoltando a un gigante - Cuba

Escoltando a un gigante

Los holguineros demostraron el orgullo de vivir en la provincia que se precia de tener en su territorio a Birán, la patria chica del Comandante

Autor:

Héctor Carballo Hechavarría

HOLGUÍN.— Tras los días de espera para despedir a Fidel en su marcha de gigante hacia la eternidad, se desbordaron este viernes las pasiones de los holguineros, quienes demostraron el orgullo de vivir en la provincia que se precia de tener en su territorio a Birán, la patria chica del Comandante.

El pueblo en las calles, con el compromiso de serle fiel a su Comandante. Foto: Abel Rojas

A las 2 y 13 horas de la tarde de este viernes, el cortejo fúnebre que traslada la pequeña caja de cedro cubierta con la enseña nacional, rumbo a la Ciudad Heroína, se adentró en territorio holguinero por el poblado de Cañada Honda, en el municipio de Calixto García.

A lo largo de más de 80 kilómetros de recorrido, de pie y a ambos lados de la Carretera Central; subidos en azoteas, árboles, paradas de ómnibus; apostados sobre cada prominencia del terreno que permitiera divisar al menos un destello de la urna de cristal, estuvieron esperándole desde el amanecer los pobladores de otras dos cabeceras: Holguín y Cacocum.

Un instante cargado de simbolismo. Foto: Abel Rojas

Estudiantes uniformados, militares, campesinos, obreros de los más diversos sectores, lucieron sus mejores galas y coincidieron en un clamor unánime y acompasado: ¡Yo soy Fidel!

A escasos kilómetros de la Ciudad de los Parques, justo frente a las edificaciones de lo que fuera el Regimiento Militar Número 7, convertido en escuela, y años después en comunidad, la aglomeración se tornó más compacta.

Fidel siembra sueños. Foto: Yuliet Calaña

Nadie había olvidado que este fue el lugar escogido por la Caravana de la Libertad, procedente de Bayamo, para acampar la noche del 3 de enero de 1959 en su marcha triunfante hacia la capital de la nación.

Entre los rostros de mujer que interpusieron al llanto un grito de compromiso al paso de las cenizas del fundador de la Revolución Cubana, estaba la profesora universitaria Beatriz Varona de la Rosa.

Su legado vive en los pioneros. Foto: Periódico Ahora

Recordaba sus casi 25 años dedicados al magisterio y, en especial, aquel feliz día de la apertura del nuevo centro escolar que dejó de ser cuartel bajo el nombre glorioso de Oscar Lucero Moya. Contaba apenas con tres años de edad, y Fidel la cargó en sus brazos ante la multitud congregada.

En una deferente extensión del itinerario real seguido por los barbudos en 1959, miles de habitantes de la ciudad de Holguín pudieron dar su último adiós al Comandante, directamente en algunas de sus calles.

También desde los balcones, los vecinos, profundamente emocionados, veían pasar el cortejo fúnebre y enarbolaban el concepto de Revolución expresado por Fidel el 1ro. de mayo de 2000. Foto: Periódico Ahora

Cuando ya el sol comenzaba a declinar, acompañada de vítores, aplausos, poemas y suspiros, la caravana de verde olivo se salió de la geografía holguinera por el poblado cacocumense de Guayabo, limítrofe con el municipio de Cauto Cristo, en Granma.

Lo prometió y cumplió con creces

A pesar de que cuando la Caravana de la Libertad pasó por el territorio de Holguín, el 3 de enero de 1959, no se adentró en la ciudad, la noticia sobre la cercana presencia de Fidel y sus compañeros en el entonces Regimiento Militar Número 7, suscitó gran clamor popular.

Fue en esta temible fortaleza, la segunda en importancia de todo el Oriente, donde el Comandante en Jefe del Ejército Rebelde sostuvo el primer encuentro con una representación de sus pobladores y luchadores revolucionarios.

Allí reconoció el aporte de los jóvenes holguineros que regaron con su sangre el camino a la libertad, entre ellos los mártires de las Pascuas Sangrientas de 1956. La plaza militar se había rendido sin disparar un solo tiro.

La estancia sirvió para reorganizar la marcha con nuevos combatientes, pertrechos de guerra y medios de transporte, y así garantizar la seguridad durante el trayecto de la Caravana.

Se le sumó entonces un nutrido grupo de probados hombres del Segundo Frente Frank País, al mando de Raúl, y en apoyo al grupo que ya acompañaba a Fidel desde la Sierra, bajo las órdenes de los Comandantes Juan Almeida y Calixto García.

Los rumores sobre la estancia de Fidel y de su posible intervención ante el pueblo desde el edificio de La Periquera se habían regado por la ciudad, y él prometió regresar.

El 26 de febrero de 1959 honró su promesa y le habló por primera vez a los holguineros desde ese mismo lugar. En aquel discurso se refirió al mejoramiento de la infraestructura de la ciudad, asfaltado de las calles, construcción de alcantarillado y la creación de una nueva universidad. Sus promesas fueron cumplidas con creces.

«Tengo la convicción de que nuestra causa es tan noble, tan justa, tan humana y está defendida por hombres y mujeres de tal calidad que no podrá ser jamás vencida; que lo mismo que lucharon las generaciones anteriores, lucha esta y lucharán las venideras, y que hombres y mujeres y jóvenes y estudiantes y niños que se reúnan como hoy, serán cada vez más dignos, tendrán cada vez más méritos y serán cada vez mejores». Fidel en Holguín, el 28 de mayo de 1996

Fidel concede una entrevista a la prensa a su paso por Holguín en 1959. Foto: Archivo

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