Los personajes me escogieron

El irlandés Joseph O’Connor, quien este jueves presenta su esperada novela El crimen del Estrella del Mar, contó algunos de sus secretos como constructor de ficciones a este diario

Autor:

Alejandro A. Madorrán Durán

«El autor nunca elige el tema, al contrario, son los personajes quienes eligen al escritor». De ello está convencido el irlandés Joseph O’Connor, quien este jueves presenta su esperada novela El crimen del Estrella del Mar (Editorial Arte y Literatura), en la sala Nicolás Guillén de La Cabaña, en medio de esta 26ta. Feria del Libro de La Habana.

Le contó O’Connor a nuestro diario que la idea de escribir El crimen… surgió con el advenimiento de unas imágenes recurrentes a su cabeza, en la forma de un hombre que caminaba de noche sobre la cubierta de un barco.

«Yo quería saber quién era ese hombre. De qué escapaba. Así que el camino que elegí para desarrollar el libro fue tratar de explicarme esas preguntas que no sabía», explicó.

A O’Connor le interesaba mucho hablar también sobre el pasado de su nación, que en otros tiempos había sufrido incontables miserias, como la terrible hambruna que la azoló entre 1845 y 1847, provocando la muerte de casi un millón de personas, y el éxodo de otra importante cantidad.

Escuchando a su imaginación entrelazó a personajes y tramas de ficción, y empezó a narrar historias detectivescas y de amor, dentro de un contexto histórico. Fue de ese modo que ubicó a aquel hombre que visitaba una y otra vez su mente, en el barco Estrella del Mar que trasladaba a la ciudad de Nueva York a miles de exiliados escapando de la crisis.

«Siempre tuve la intención de escribir sobre esa etapa por la que atravesó mi país, pero lo que realmente me empujó a contar acerca de esa hambruna fue el hecho de que Irlanda ya hoy no es pobre, se convirtió en una nación de grandes riquezas, adonde llegan en la actualidad personas de muchas partes del mundo.

«El barco Estrella del Mar es una metáfora sobre la sociedad irlandesa de entonces. Porque desde la perspectiva de la distribución de las personas en ese transporte se puede ver que quienes viajan en primera línea de cubierta comen bien y beben champaña; mientras otros, trabajadores en su mayoría, están sumidos en una terrible pobreza».

—Al confluir elementos de su imaginación y otros verídicos, supongo que debe haber resultado muy ardua la construcción de su novela. ¿Cómo fue ese proceso creativo?

—Una agonía. Escribir es muy difícil. Si tú eres pintor y te levantas una mañana con cierto humor, solo plasmas esos sentimientos en el lienzo, pero el lenguaje es muy quebradizo, es muy complejo explicar lo que se quiere decir.

«La novela requirió de mucha investigación. Casi tres años de indagaciones en instituciones de Irlanda y Estados Unidos, revisando incluso canciones, cartas de emigrantes, entre otras fuentes. Sin embargo, la escritura del texto la terminé en diez meses».

—¿Un consejo para los jóvenes escritores cubanos?

—Escribir todos los días, esa es la recomendación que le doy a todos los jóvenes escritores. Porque hay muchos que les gusta ir al bar, a las conferencias, y hablar mucho sobre la novela que quieren escribir, pero no se sientan a intentarlo nunca. Si se quiere ser serio en este oficio, hay que volver la escritura parte de la vida cotidiana; se necesita practicar todos los días, tengas deseos o no, porque la escritura para mí es como el casamiento: hay que mantenerlo en las buenas y en las malas (sonríe).

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