Dar a la tierra para recibir de ella

Acortar la cadena de comercialización y alargar los ciclos productivos añadiéndole valor agregado a los productos son urgencias que demanda el agro cubano

Autor:

Marianela Martín González

Mientras más biodiversa sea una base productiva, mayor será su capacidad para producir de manera sustentable y su capacidad de resiliencia ante los embates del cambio climático.

Así lo afirmó el doctor Giraldo Jesús Martín Martín, director de la Estación Experimental Indio Hatuey, quien ilustró su tesis con lo ocurrido en la Empresa de Cítricos Victoria de Girón, una entidad matancera que fue duramente golpeada por una plaga (huanglongbing, o enfermedad del Dragón amarillo), y solo mediante la diversificación de sus cultivos ha logrado salir adelante económicamente, sin renunciar a su caballo de batalla: los cítricos, que luego de replantados se recuperan.

La disertación de Martín tuvo lugar en el Taller de Productores por una Agricultura Sustentable y Resiliente, celebrado a propósito del aniversario 55 de este centro de investigación, inaugurado por Fidel el 8 de marzo de 1962.

Acortar la cadena de comercialización y alargar los ciclos productivos añadiéndole valor agregado a los productos son, según el director de Indio Hatuey, urgencias que demanda el agro cubano, al tiempo que insistió en la necesidad de hacer atractiva la campiña y facilitarle a los que apuestan por quedarse y trabajar en ella una vida digna, con los servicios básicos al alcance de la mano.

Enfatizó, asimismo, en aspectos tan importantes como la articulación local con todos los actores implicados, en aras de desarrollar la cultura que consolide una agricultura responsable. Sobre esa línea de pensamiento, expresó la necesidad de que la agricultura agroecológica sustituya progresivamente los sistemas convencionales de producción de alimentos, pues es una garantía para obtener producciones sanas y recuperar los sistemas ecológicos dañados.

Martín sostuvo que la producción integrada de alimentos y energía en las fincas familiares y organismos productivos a mayor escala debe ser el paradigma de desarrollo venidero.

Se difundieron en este evento experiencias como las de las fincas Cayo Piedra, en Perico, Matanzas, donde con manejo agroecológico se ha logrado promediar hasta 2,8 toneladas de frijoles por hectárea, cuando la media es 1,5 en el país y la del joven usufructuario matancero José Luis Márquez Pérez, de la CCS Ciro Redondo, en la finca Tres Hermanos, que en esta campaña papera se atrevió a plantar el tubérculo sin el respaldo del tradicional paquete tecnológico.

El compromiso de Indio Hatuey con la soberanía alimentaria del país ha puesto en manos de los agricultores tecnologías que se extienden a todo el sector productivo. Además, esta institución brinda servicios científico-técnicos que van desde el establecimiento, uso, conservación y producción de semillas de pastos y forrajes hasta el diseño de biodigestores de diferentes tipos y dimensiones, o la crianza y uso del gusano de seda.

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