Fe de aciertos

Porque en el libro de nuestras vidas una palabra dice más que mil rostros: Mujer

Autor:

Juventud Rebelde

Parece un buen día para aclarar que su papel no es completar la obra, que ella no es la melosa cubierta del pastel, ni la flor que adorna un Edén levantado con manos masculinas.

Que no es detalle, sino sustancia. No, no esperen que se quede quieta —cual modelo que adorna el catálogo del pintor—, inspirando o refrenando los arrestos del «sexo suerte», impuesto en este mundo a fuerza de encasillarla.

Es imposible no percatarse de que el mundo florece a un toque suyo, pero ella es más que pétalo, más que perfume y color.

Hoy que hay consenso de compañeros para hacerle homenajes y que en casa se le teje un trono de apretados juncos familiares, vale advertirlo: no damos un premio a la belleza sino que hacemos una ofrenda a la virtud. Porque en el libro de nuestras vidas una palabra dice más que mil rostros: Mujer

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