Casados, ¡de papeles y todo!

Aunque en el último quinquenio hubo un discreto incremento del número de matrimonios legalizados en el país, se tiene la percepción de que muchos jóvenes siguen prefiriendo las uniones consensuales

Autor:

Yunet López Ricardo

Un notario en el salón. Un joven de traje y corbata espera. Una muchacha con vestido blanco que roza el piso. Faltan solo segundos para comenzar la ceremonia nupcial.

El nerviosismo feliz de miles de momentos como este lo ha vivido el majestuoso Palacio de los Matrimonios de la calle Prado, uno de los más concurridos de La Habana y de todo el país, en el cual se realizan cada mes alrededor de 150 matrimonios, según Miosotis Suárez Iglesias, quien desde hace 19 años se desempeña aquí como registradora principal.

«Durante el último lustro aquí ha habido mucho movimiento. Los cubanos se casan, se divorcian, se vuelven a casar, e incluso, asistimos a muchos casos de personas que vivían juntas, tienen hijos ya crecidos, nunca se habían casado y ahora les hace falta, ya sea porque deben legalizar documentos de la vivienda, realizar un cambio de dirección u otras razones legales», explica Miosotis Suárez.

De acuerdo con datos publicados en el Anuario de Estadísticas de 2016, en el quinquenio 2010-2015, aunque con altibajos, es apreciable un ligero aumento del número de matrimonios en el país. En el período, el año de mayor cantidad de nupcias fue 2014, con más de 63 000. Teniendo en cuenta el estado civil de las mujeres, quienes más se casan son las solteras, seguidas de divorciadas y viudas.

A juicio de esta reportera, la discreta subida puede asociarse con la entrada en vigor de nuevas normas jurídicas y un emergente contexto socioeconómico que flexibiliza determinadas gestiones a nivel social. Esa tendencia quizá requiera de un estudio profundo desde distintas disciplinas.

¿En el despacho o en el Salón?

El palacio habanero ofrece diferentes servicios, entre  ellos certificaciones de matrimonio y divorcio. Pero el más importante es el de ser sede de las fiestas nupciales. «En el caso de una boda la pareja viene, saca el turno para realizar una primera firma y luego oficializa la unión en la ceremonia», comenta Oldaris Hidalgo, jefe de Servicio de la institución.

«Se casan jóvenes, pero también muchos adultos sobre los 40 y 50 años. Buscan unirse, formalizar su relación, tener el recuerdo o simplemente lograr documentos para salir del país u otros motivos», narra Oldaris, quien a sus 31 años, luego de ser testigo de muchísimas bodas, aún no ha celebrado la suya.

«Cuando sienta que he encontrado a la persona con quien quiero compartir la vida, por supuesto que me casaré. La tradición de las bodas no ha muerto, ya sea en los salones —que aquí tenemos tres: el rojo, el verde y el marfil, este último actualmente en reparación— o en un despacho, de modo más sencillo.

«Hemos tenido tardes en las que se han celebrado más de diez bodas. A veces hay una novia tomándose fotos mientras otra sube las escaleras hacia el salón», comenta.

Desde el inicio de las gestiones en el Palacio, los novios puntualizan la fecha de las nupcias con dos meses de antelación. «Ellos eligen, y tratamos de complacerlos. Ahora, por ejemplo, tenemos una para el Día de las Madres, y si ese es el deseo de los novios, aquí estaremos», acota la registradora.

Entre el ajetreo de la sala donde esperan muchos para realizar varios trámites, la risa cómplice de dos muchachos llama la atención. «Llevamos cinco meses juntos y ya decidimos casarnos. La nuestra será una boda sencilla, por despacho. Tenemos algunas ideas puestas en juego: aspectos legales, pero lo fundamental es que nos queremos», dice la joven Gabriela, de 23 años.

El futuro esposo, Aníbal, de 29, cuenta que muy pocos de sus amigos se han casado, pues «hoy se ve mucho que los jóvenes se vayan a vivir juntos, hagan familia y no vivan este acto formal; pero ya nosotros dijimos que sí».

También esa respuesta afirmativa la dio Edith a Humberto, luego de siete años de relación. «Es un acuerdo entre los dos, creemos necesario este paso. Dice una amiga que ella no cree en la institución del matrimonio; es hija de padres divorciados y ya sufrió un fracaso en ese sentido. Esa es una de las razones por las cuales hoy los jóvenes no se casan.

Según la 4ta. Encuesta Nacional de Juventud, los jóvenes cubanos, independientemente de su estado civil, privilegian el estar enamorado como condición primordial para el éxito de la pareja.

El estudio reveló que los jóvenes cubanos aspiran, sobre todo, a mantener su relación de pareja, a encontrar pareja o a consolidar la que ya tienen. Mientras el porciento de jóvenes que tiene como plan más importante unirse/casarse o vivir independiente es relativamente pequeño, lo que pudiera estar asociado a que la visión actual de estabilidad en este orden no está indisolublemente vinculada a la convivencia. También se pudiera relacionar a que las posibilidades reales para formar nuevas parejas o familias en espacios propios, son limitadas para casi la totalidad de los jóvenes.

Es válido señalar, según los resultados de la Encuesta, que los jóvenes que poseen una relación de pareja no desean por lo general disolverla, sino más bien mejorarla o mantenerla como está.

Me caso con las dos

Firmar esos «papeles» que a veces asustan tanto no solo significa resolver un apuro legal. Para unos es una prueba de amor y otros llegan a tomar la decisión sin tener claro todo lo que trae consigo esa firma.

«Luego de legalizar la unión, lo que le sucede a uno le está pasando también al otro. Si uno obtiene un bien, como una casa, por ejemplo, lo primero que piden los abogados es su estado civil y, si estás casado, ese bien se adquiere en copropiedad. Lo mismo ocurre si alguno de ellos compra un carro.

«Si uno fallece, el primer heredero es la viuda o el viudo, quien recibe el 50 por ciento de los bienes, y el otro 50 por ciento es repartido a partes iguales entre los hijos. Hay personas que vienen al palacio apuradas y no se dan cuenta de la importancia de este trámite», aclara Miosotis.

Muchos llegan como ha marcado la tradición durante años: elegantemente vestidos; sin embargo, según cuentan trabajadores de la institución, otros lo han hecho en chancletas y shorts, incluso los novios.

Recuerda Miosotis un caso en que a los prometidos, por llevar una indumentaria inadecuada, hubo que pedirles que se cambiaran y asistieran a su propia boda con una vestimenta ajustada a la ocasión.

«Eso ya nos ha pasado varias veces. Por eso pedimos a la población que, ya sea para una boda o para hacer gestiones, concurran con la ropa pertinente», precisa.

La registradora comenta que «hay quienes, programados para el despacho, minutos antes de comenzar la ceremonia, cambian de opinión y piden salón».

Pero, al parecer, no será este el caso de Adrián Ernesto, de 19 años, pues mientras le toman sus datos para fijar la fecha en que darán la primera firma, mira con ternura a sus «dos novias» y asegura que se va unir «como Dios manda», de traje y corbata y con las dos.

«Porque encontré a la mujer indicada. Y me voy a casar con ella y con su hija de dos años, que ya la siento mía», explica, y afirma que muchos de sus amigos no quieren saber de la palabra matrimonio.

«Viven con sus parejas, pero no se deciden a venir aquí y firmar; otros ya lo han hecho, pero son solo unos pocos entre todos los que conozco. Esto es una prueba de amor, y nosotros nos casaremos dentro de dos meses en uno de estos salones», alega el joven.

Celebraciones de bodas según el aniversario de casado

1 año: bodas de papel

2 años: bodas de algodón

3 años: bodas de cuero

4 años: bodas de lino

5 años: bodas de madera

6 años: bodas de hierro

7 años: bodas de lana

8 años: bodas de bronce

9 años: bodas de cerámica

10 años: bodas de aluminio

11 años: bodas de acero

12 años: bodas de seda

13 años: bodas de encaje

14 años: bodas de marfil

15 años: bodas de cristal

20 años: bodas de porcelana

25 años: bodas de plata

30 años: bodas de perla

35 años: bodas de coral

40 años: bodas de rubí

45 años: bodas de zafiro

50 años: bodas de oro

55 años: bodas de esmeralda

60 años: bodas de diamante

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