El turismo pide más y hay que dárselo

Crece participación de la agricultura y la industria nacional en el sector de los viajes

Autor:

René Tamayo León

Alrededor del 64 por ciento de los gastos de operación que ejecutan anualmente las entidades del turismo se realiza dentro del país: en 2016 el sector invirtió más de 310 millones de pesos en la adquisición de producciones cubanas.

Durante el pasado año, la compra en el extranjero de alimentos, insumos, sistemas tecnológicos y otras inversiones afines apenas superó los 160 millones de pesos (CUC); o sea, cerca del 26 por ciento de las erogaciones por estos conceptos.

El efecto multiplicador o de arrastre del turismo hacia el interior de la economía no representa una aspiración. Es una realidad. No obstante, los productores nacionales, tanto agropecuarios como industriales —y del área de los servicios—, todavía pueden «sacarle» mucho al negocio, que ya es grande y solvente, pero que seguirá creciendo más... bastante más.

Los estimados se ofrecieron durante la conferencia Desarrollo y perspectivas del turismo y su encadenamiento productivo con el resto de la economía, realizada la víspera en la 4ta. edición de la Feria de Negocios, la cual sesiona en Expocuba desde el 10, y hasta el 25 de mayo.

Oportunidad que se pinta sola

De 2016 a 2030 en el archipiélago cubano se proyectan construir 224 instalaciones de alojamiento hotelero y 32 ampliaciones. Solo esa perspectiva se «pinta sola» para apostar por la llamada «industria sin chimeneas».

María del Pilar Macías, directora general del Ministerio del Turismo (Mintur), explicaba a los asistentes al foro que para 2030 se prevé alcanzar la existencia de 103 000 habitaciones.

Está planificado también recuperar, ampliar y construir más de una veintena de instalaciones náuticas y marinas, e igual cantidad de campos de golf, con casi una docena de hoteles asociados e igual número de inmobiliarias.

Se planea hasta entonces, además, desarrollar más de 40 proyectos extrahoteleros, otros dos inmobiliarios y 17 dirigidos a la recuperación del Campismo Popular.

Y aquí también

En 2016, en el área de alimentos, las entidades turísticas debieron traer del exterior conservas de vegetales y frutas, dosificaciones de jaleas y de yogurt, aderezos, embutidos, productos lácteos, confituras, cervezas... ¿Cuánto de ello —y mucho más— pudiera producirse aquí en número y calidad?

En 2016, el sistema del turismo importó insumos y artículos de ferretería, desde cubertería, cristalería, vajilla, lencería, material de oficina, útiles de limpieza, productos desechables, mobiliario... ¿Cuánto de ello —y mucho más— pudiera producirse aquí en número y calidad? Y la pregunta vale igual para sistemas y tecnologías...

Aquí se hace y vende bastante, pero hay más potencialidades. Dos ejemplos presentados la víspera en Expocuba, durante la conferencia Desarrollo y perspectivas del turismo y su encadenamiento productivo con el resto de la economía, lo confirman.

Ariana Morales, directora comercial del Grupo Empresarial de la Industria Ligera (Gempil), enumeró una larga lista de productos que su área asegura, pero van por más. A fin de responder al auge turístico presente y futuro, están inmersos en un grupo de microinversiones para ampliar capacidades y, por tanto, las ofertas. Solo un detalle, habló de «microinversiones»; no necesariamente hay que enrolarse en grandes obras, a veces con algo bien pensado y justificado puede hacerse igual.

A nombre del Ministerio de la Agricultura, Juan Carlos Rodríguez, director general de la Empresa Nacional de Frutas Selectas, explicaba que este año, en el cumplimiento de la demanda de productos agropecuarios para el turismo, participan 60 empresas, las que garantizan 128 productos, de ellos 105 completamente y 23 de forma parcial.

También van por más. Las perspectivas incluyen la utilización de máquinas pivotes de riego y prácticas agrotécnicas más eficientes; producir tomate, pimiento, hortalizas, cebollas y col con productores seleccionados y en las zonas montañosas; y potenciar los cultivos protegidos, con una mayor utilización de casas de cultivo en el verano para el tomate y el pimiento.

¡Hala, hala!

Además de «sacarle el jugo» al turismo, los actores económicos del país tienen que «exprimirlo»: tributarle cuanto necesita y pueda producirse aquí a partir de recursos propios o de materias primas y bienes intermedios importados.

La estrategia de desarrollo a corto, mediano y largo plazos de la «industria del ocio» no es solo asunto de Gobierno. Fue bueno que al teatro de Expocuba acudiera ayer un nutrido grupo de empresarios y especialistas a conocer de primera mano la realidad del sector, sus perspectivas y demandas.

Años atrás había amainado la marcha, pero la locomotora del turismo vuelve a halar al resto de la economía. Cuanta entidad económica deba y pueda, ha de engancharse a ella. Constituye una oportunidad que nadie debe desaprovechar: por el país, por la empresa y por sus trabajadores y trabajadoras, porque entre más y mejor se produzca, más ganaremos todos.

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